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Nuevas reglas para dibujar el futuro del cine latinoamericano

La plataforma 'online' L.A.L.A, creada por el artista y director uruguayo Martín Sastre, nace con intención de producir películas en comunidad

El actual modelo de producción cinematográfica no se lo pone nada fácil a los jóvenes creadores. Que se lo pregunten si no, por ejemplo, a Martín Sastre. El artista y director uruguayo rodó hace dos años Miss Tacuarembó, y comprobó en carnes propias el pedregal de penurias que es necesario atravesar a pies descalzos para recaudar financiación. Aunque también extrajo conclusiones constructivas, como que la Red es un catalizador de talentos y sinergias. “Convoqué unas pruebas en Internet para encontrar a la protagonista del filme, de 8 o 9 años, que tenía que bailar, cantar y actuar”, explica.

Martín Sastre
Martín Sastre

A lo largo de 40 días recibió más de 10.000 solicitudes de América Latina, lo que le dio “la pauta de los nuevos medios aplicados a la producción audiovisual”. De ahí surgió la idea de utilizarlos como “acelerador”. El resultado se esconde tras el acrónimo L.A.L.A (Link Audiovisual Latino-Americano), una plataforma online enfocada en América Latina donde España también tiene cabida. Con esta herramienta, que funciona como una red social, los profesionales del cine -desde los autores hasta los productores, directores, intérpretes y el equipo técnico- pueden encontrar no solo financiación, sino también un punto de encuentro y de búsqueda de empleo.

Para poner el dinero, detrás de la iniciativa hay un grupo de inversores privados. No dan más de 100.000 euros por película. O sea, poco. Pero suficiente si se tiene el ingenio necesario. Para hallar ese paradigma de lo bueno, bonito y barato, “intentamos crear un método de producción L.A.L.A”, explica Sastre (Montevideo, 1976), que señala que el experimento comenzará a ponerse en práctica próximamente. El fundamento es que los miembros del equipo que vaya a realizar la película, al menos el 50% de ellos, se seleccionen a partir de votaciones emitidas en la web soylala.com, en las que pueden participar todos los trabajadores de lo audiovisual inscritos en la página. “Y los entusiastas también pueden tener un usuario para tomar decisiones, porque queremos transparencia”.

Antes, un autor, un productor y un director, que pueden ser la misma persona, habrán presentado su proyecto fílmico, que debe incluir un plan de negocio y de producción. Las propuestas se someterán a consideración de la comunidad, lo que dará lugar a un proceso de selección en el que se tendrá en cuenta las votaciones. Los proyectos que reciban más apoyos obtendrán instrucciones del equipo de L.A.L.A sobre cambios o mejoras necesarios, y que deberán ser implementados en 40 días. Una vez cumplido el plazo, se elegirá a uno de los equipos, que rodará su película. “Somos un productor que es una comunidad, no una sola persona, lo que da lugar a un sistema limpio desde el principio”.

Las ganancias que genere el filme se repartirán, dice Sastre, “equitativamente”. “Siempre exigiremos que se respeten las tarifas de los sindicatos de cada país”, añade. Algo que no siempre ocurre con la actual forma de trabajar, “corrupta”. “Es imposible hacer cine en Hollywood sin seguir el proceso de producción, es una parte del proyecto. Nosotros intentamos encontrar un sistema que refleje un nuevo cine iberoamericano”.

Desde que soylala.com se lanzara a mediados de junio, se han inscrito más de 3.000 usuarios. “Es una respuesta buena, que habla de una necesidad”. El primer proyecto que van a producir, este año, es una película del propio Sastre, El ángel, “un homenaje” a El ángel exterminador, de Luis Buñuel. “Es la historia de un grupo de personas que se quedan encerradas en un museo”, cuenta. Se nota que se sabe aquello de que el cambio empieza por uno mismo.