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¿Adiós a los nuevos lectores?

Las bibliotecas son de las primeras afectadas, ya se empiezan a cerrar, y podría retroceder el fomento de la lectura

Fachada de la Biblioteca Nacional. Ampliar foto
Fachada de la Biblioteca Nacional.

Cuando se tramitó la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas, desde la Federación de Gremios de Editores de España, recuerda su presidente Antonio María Ávila, se exigió un plan extraordinario de dotación para la adquisición de fondos bibliográficos que acercaran al país a las medias Europeas, recuerda Antonio María Ávila. “En la Memoria Económica se aprobó un plan extraordinario de cuatro años de vigencia, que incorporaba unas dotaciones presupuestarias por 20 millones de euros por año (menos en 2011 que bajó a 10 millones), que tenían que ser duplicados por las Comunidades Autónomas. Eso supondría que debería invertirse 40 millones de euros por año con una inversión total de 160 millones de euros, lo que nos permitiría alcanzar a la media europea”.

Aunque ya en 2011 hubo una reducción del 50%, Ávila dice que en los dos primeros años las Comunidades Autónomas cumplieron, pero en el tercero algunas como Valencia no. “En el 2010 hubo una reducción importante y dinero dejado de emplear que explica la bajada a 10 millones en 2011. Al final ni siquiera se doblaron esos 10 millones dado que sólo cuatro Comunidades Autónomas doblaron: La Rioja, Galicia, Madrid, Extremadura y las ciudades de Ceuta y Melilla. Lo previsible para 2012 con los recortes que está habiendo, es que partan de la cifra real que hubo en 2011, y que la dotación por parte de la Administración General del Estado no sea de más 6 millones de euros. El plan de bibliotecas públicas iba acompañado de otras dotaciones para bibliotecas escolares claves en la calidad de la educación, pero ese plan estuvo mal configurado y apenas hay datos sobre él, lo que nos hace pensar que no ha funcionado”.

En todas las Comunidades Autónomas, Diputaciones y Ayuntamientos se han visto reducidos los presupuestos en porcentajes que oscilan entre un 10% y el 100%, según partidas. Son datos que han pasado las diferentes asociados a Fesabid (Federación Española de Sociedades Archivísticas, Biblioteconomía, Documentación y Museística). Para su presidenta, Margarita Taladriz, más que las cifras, lo importante son las consecuencias que esta situación está teniendo para los ciudadanos, las bibliotecas, los servicios que ofrecen y los profesionales que los gestionan.

En el caso de las bibliotecas públicas en Cataluña, los recortes en personal están teniendo algunas consecuencias: “Algunos profesionales están siendo despedidos o se han aplicado reducciones de horario al personal interino existente; se ha suspendido la contratación de nuevo personal interino (para sustituir vacantes, permisos, bajas, etcétera.); se ha puesto en marcha la reducción o cancelación de la oferta de empleo público (falta de consolidación de las plazas‐una parte importante de la plantilla de bibliotecas, que ha crecido mucho en los últimos años, está formada por interinos; alguna biblioteca que está en obras no podrá abrir sus puertas, etcétera.). El Decreto‐Ley 1/2012, de 5 de enero, de medidas urgentes para la reducción del déficit en la Comunitat Valenciana, entre otras, reduce la contratación de empresas que cubrían servicios que la administración no dotaba y que había optado por externalizar hace ya tiempo. Sin personal no se puede dar un servicio y esto está llevando al cierre de algunas bibliotecas”.

En dicha línea, agrega Taladriz, estaría el caso del Concello de Ames (A Coruña) en el que, alegando motivos económicos, se propone el despido de 3 trabajadores de los 5 existentes en la biblioteca municipal. “Actualmente la biblioteca cuenta con dos puntos de servicio. Con esta propuesta cada uno de los 2 puntos de servicio quedarían cubiertos por una única persona, lo que es garantía de que muchos días la biblioteca permanecerá cerrada al público. En el caso de Madrid, en el colectivo bibliotecario se ve con preocupación la propuesta de voluntariado de las autoridades responsables de estos servicios públicos, no por el voluntariado en sí, sino por el momento en el que surge, porque se tiene la percepción de un cierto desconocimiento del trabajo profesional, que se lleva a cabo en las bibliotecas”.

La crisis también tiene un cierto lado positivo, afirma Taladriz. Se refiere al hecho de que hace que se pongan en marcha procesos cooperativos para intentar sacar el mayor partido a los recursos existentes: “el Ayuntamiento de Málaga ha inaugurado 4 nuevas bibliotecas y Galicia ha conseguido una partida para formación de la que no dispuso en 2011; se establecen estrategias de colaboración con los agentes del entorno (colaboración en la programación de actividades, etc.); aumenta la solidaridad entre ciudadanos y servicio (voluntariado etcétera) se establecen estrategias de reducción de gasto (contratación de paquetes de sesiones de cuentacuentos entre diferentes bibliotecas municipales para bajar costes, por ejemplo); se refuerza el compromiso social del colectivo profesional al servicio de la comunidad”.