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La ‘gloria’ retenida por los Franco

Una asociación reclama la devolución de dos piezas a la Catedral de Santiago

Francisco Franco y Carmen Polo , ante el Pórtico de la Gloria, en 1938. Ampliar foto
Francisco Franco y Carmen Polo , ante el Pórtico de la Gloria, en 1938. EFE

La apertura del Pazo de Meirás no ha cerrado precisamente el capítulo de las polémicas relativas a las posesiones de la familia Franco. La asociación de defensa del patrimonio medieval gallego O Sorriso de Daniel ha reclamado por carta a la hija del dictador, Carmen Franco Polo, que devuelva a la catedral de Santiago dos esculturas románicas ejecutadas por el taller del Mestre Mateo y que adornaban la fachada del Pórtico de la Gloria.

Esculpidas en el expresivo estilo del maestro de la talla religiosa a finales del siglo XII o comienzos del XIII, convivían en el monumento con el David y el Salomón que hoy aguardan con pétrea paciencia en el pretil de la escalinata de la entrada occidental al templo. En la carta, la asociación declina hacer consideraciones políticas o sobre la legitimidad de la posesión, pero pide que sean reintegradas en su lugar de origen, para que puedan mostrarse en su museo junto al resto de un conjunto "creado como tal y durante cientos de años custodiado".

Lo cierto es que las tallas abandonaron la catedral mucho antes de que Franco tomase al poder. El primer propietario del que se tiene noticia es, en 1933, el conde de Ximonde, que las conservaba en su pazo del Ulla. Un antecesor del aristócrata las había trasladado allí a finales del siglo XVIII. Ya con el régimen franquista asentado, el conde vendió las piezas al Ayuntamiento de Santiago por 60.000 pesetas, con la única condición de que nunca saliesen de la ciudad. Un incumplimiento de esa condición acarrearía, según el contrato, una indemnización de 400.000 pesetas. Las imágenes decoraron las escaleras del Pazo de Raxoi durante años.

En 1961, en la exposición El arte románico —la madre de todas las muestras sobre este periodo artístico, con doble sede, en Santiago y Barcelona— las estatuas ya aparecen identificadas como propiedad de "su excelencia el Jefe del Estado", y provenientes del Pazo de Meirás. No hay ningún documento que acredite la donación, pero esta debió de producirse durante una visita del Generalísimo al consistorio compostelano por aquella época. Todo sea dicho: el conde de Ximonde no cobró la indemnización estipulada. De la residencia veraniega pasaron a otra de sus propiedades, la Casa de Cornide, en A Coruña, también regalada por las autoridades municipales de la época.

Las piezas dejaron el pórtico antes de que el caudillo tomase el poder

No es la primera vez que se exige a la familia Franco que restituya las piezas a su lugar original, según fuentes de la Fundación Catedral de Santiago. Varias instituciones, tanto religiosas como públicas y privadas lo han intentado en otras ocasiones, pero no obtuvieron respuesta alguna.

La Fundación Nacional Francisco Franco confirmó ayer que ha recibido la carta, pero declinó hacer comentarios, porque, aseguró, aún no se le ha podido hacer llegar la petición a su presidenta, Carmen Franco.

Las estatuas han sido expuestas al público al menos en otras dos ocasiones desde 1961, una en A Coruña, en 2008, y la última en la capital gallega, el año pasado, con motivo de la muestra Dominus Iacobi. Desde Fundación Catedral de Santiago resaltan las facilidades que dieron los propietarios para hacer el préstamo.

Fe de errores

En una primera versión de este artículo se consideraba a Carmen Franco como nieta del dictador y no como hija.