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El puente de los Suspiros ve de nuevo la luz

Durante los últimos tres años patrocinadores privados financian la restauración

"Ya era hora de que quitaran los horrendos cartelones publicitarios". La frase pertenece al veneciano Marcelo Masiero, informático y fotógrafo. Apenas concluida su jornada de trabajo, pasa por su casa, recoge la cámara de fotos y se asoma a lanzar flashes al puente de los Suspiros. Por allí pasaban los prisioneros una vez que salían del Tribunal para ir directos a la cárcel, y en el peor de los casos, ser ajusticiados. Miraban la laguna y suspiraban porque ya no verían los rayos del sol. Pero quienes suspiraban ayer eran los turistas al ver, por fin, el puente libre de los gigantescos anuncios publicitarios que, durante los últimos tres años cubrieron toda su belleza.

La decisión de cubrir los andamios montados para la reparación con llamativos anuncios de bebidas gaseosas, relojes, y por último "el cielo de los suspiros" de Oliviero Toscani, es un "mal necesario", según la directora general de la conservación de los bienes arquitectónicos y paisajísticos de Venecia, la arquitecta Renata Codello. Los polémicos anuncios despertaron la ira de intelectuales y venecianos de a pie. Sin embargo, Codello sigue defendiendo la que siempre ha considerado la mejor opción. Desde 1994, el Estado no financia la conservación de los monumentos en la vieja urbe. El costo de la restauración del puente de los Suspiros y la facha del Palacio Ducal, que se asoma al Gran Canal, asciende a 2.800.000 eruos, todo financiado con el dinero del grifo publicitario. "Ceder los edificios a una marca implica un sacrificio. Quisiera, que entiendan que, si dejamos que se pierda el patrimonio, se pierde la cultura", dice con vehemencia Codello.

Antes de la restauración, el puente de los Suspiros y el Palacio Ducal se encontraban en una total degradación. Durante un siglo no se reformaron. En 1997 el delicado estado de salud comenzó a manifestar los primeros síntomas: se desplomó un pedazo de mármol de la que fuera la residencia de los dogos y el mejor ejemplo del gótico venciano, e hirió a un turista. Del puente de los Suspiros cayeron a las oscuras aguas del canal 160 piedras. Y aquí no acaba el problema. Unas 1.325 lápidas del área restaurada (4.280 metros cuadrados) estaban a punto de desplomarse. "Una lluvia de piedras que podrían haber causado serios daños", señala el responable de las obras, el arquitecto Alberto Torsello.

El puente de Rialto requiere una urgente intervención, estimada en cino millones de euros. Mientras que el puente de la Acamedia pide a gritos ayuda. El verano pasado, fumadores irresponsables quemaron parte de su estructura de madera. El Ayuntamiento pensó en construir uno nuevo, en piedra de Istria y cristal. Pero el Ministerio de Cultura aduce que los tiempos no están para despilfarros. Son necesarios dos millones de euros para repararlo. Y como las arcas del municipio veneciano están vacías, se recurrirá a la receta del puente de los Suspiros. Se desviste un puente para vestir otro.