Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Amigos y familiares dan el último adiós a Sabato

El velatorio se ha organizado en el club Defensores de Santos Lugares, al que el escritor acudía a tomar café

"La mayor virtud de mi padre fue la honestidad", ha proclamado Mario Sabato en el entierro del escritor, celebrado hoy en el cementerio de Malvinas Argentinas, localidad cercana a su residencia. Ernesto Sabato, mi padre, un extraordinario documental de hora y media de duración, que filmó su hijo con material grabado entre 1962 y 2007, ha formado parrte del programa del homenaje que ha rendido el mundo de la cultura al gran escritor argentino, en la 37 edición de la Feria del Libro de Buenos Aires.

El homenaje, que estaba previsto inicialmente para conmemorar el 100 cumpleaños de Ernesto Sabato, dentro de dos meses, se ha transformado en una emotiva despedida, a la que se convocó a centenares de admiradores y lectores. "A él no le gustaban estos actos. Muere evitando el homenaje que se le iba a hacer", ha comentado el secretario general de la Sociedad Argentina de Autores, Ernesto Fernández Núñez. "Siempre decía que la muerte iba a tener que ir a buscarle con la fuerza pública", ha recordado.

El documental Ernesto Sabato, mi padre ofrece una visión desconocida del polémico escritor, íntima y cálida, con grabaciones caseras y fotografías familiares que se mezclan con testimonios más actuales y reflexiones de Ernesto Sabato. En el acto de homenaje estaba previsto que interviniera también, entre otros, María Rosa Lojo, responsable de la primera edición crítica de Sobre héroes y tumbas, quien ha explicado a EL PAÍS la extraordinaria capacidad que tuvo esa novela para conectar con centenares de miles de lectores argentinos, a los que habló de la historia pasada y presente del país. Sobre héroes y tumbas, opina Lojo, "es una construcción simbólica no solo sobre Argentina sino también sobre Latinoamérica y sobre la condición humana y tuvo una acogida formidable, convirtiendo a Sabato en uno de los escritores mas leídos de la historia argentina".

El velatorio de los restos mortales de Ernesto Sabato, fallecido en la madrugada del sábado, se realizó en la sede del Club Social y Deportivo Defensores, en la localidad de Santos Lugares, en la que el escritor tenía su domicilio. Sabato se enfundó en ocasiones la camiseta, rojiblanca, de ese club y durante años fue un asiduo de sus partidas de dominó, en las que competía reñidamente con sus vecinos. Muchos de sus compañeros del club social han colocado en las verjas del jardín de su casa pequeños ramos de flores y carteles expresando su pesar.

Pasadas las doce del mediodía (hora local), el féretro, envuelto en la bandera argentina, acompañado por compañera, Elvira González Fraga, y rodeado de familiares, amigos y personalidades de la cultura y la política, entre otros los radicales Ricardo Alfonsín, candidato presidencial, y Ricardo Gil Lavedra, uno de los jueces que condenó a los integrantes de la Junta Militar, ha sido trasladado al cementerio de Pilar, donde se ha realizado un entierro íntimo.

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, ha enviado un mensaje de pésame a los familiares de escritor, resaltando su trabajo al frente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y su compromiso en defensa de los derechos humanos. El secretario de Cultura de la nación, Jorge Coscia, por su parte, hizo también públicas unas declaraciones en las que calificaba al escritor de "hombre escéptico, con mayúscula"

Muchos escritores e intelectuales argentinos expresaron su pesar por el fallecimiento de Sabato. "Con él termina toda una generación de escritores que nos fue dejando despacito y que da pie a la próxima", afirmó Claudia Piñera. El también novelista Guillermo Martínez, matemático de formación, aseguró que siempre hay que seguir leyendo a Sabato, aunque no cree, como él, que haya que renegar de la ciencia para dedicarse la literatura ni que las dos cosas sean incompatibles.

Ernesto Sabato creó en vida una Fundación que lleva su nombre y que preside su compañera Elvira González Fraga, destinada tanto a preservar su obra como a "luchar por la salvaguardia de los valores que engrandecen a la humanidad". La Fundación "busca en comunidad modos de vida donde la solidaridad ocupe un espacio creativo, junto al arte y a la cultura" y tiene en marcha varios proyectos de cooperación.