Indolencia a medida

Diseños funcionales pero poco arriesgados en la quinta jornada de la Cibeles Madrid Fashion Week

Algo malo pasa cuando es más fácil encontrar pasión, propuestas arriesgadas y tendencias en las grandes cadenas textiles que en algunos de los desfiles de la Cibeles Madrid Fashion Week. Muchas de las firmas que participaron en la quinta jornada mostraron propuestas inocuas y de escasa o nula transcendencia estética. Nadie pondrá en duda que las colecciones de Roberto Torreta o Ángel Schlesser son perfectamente correctas, funcionales, lo que en la calle se llama ponibles, y que pueden pasar del show a sus respectivas tiendas casi sin adaptaciones. Pero tampoco se puede negar que su visión en la pasarela resultaba insípida. ¿Y no es normal esperar de la moda -y del espectáculo, que es su puesta en escena- que provoque en los espectadores algún sentimiento? ¿Qué emocione, remueva, inquiete, despierte deseos?

La crisis aprieta y lo visto sobre la pasarela demuestra que, para sobrevivir, muchos apuestan por lo comercial
Si hay dos mercados grandes ahora mismo esos son, precisamente, el asiático y el digital
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Christian Louboutain, uno de los zapateros más famosos del mundo, con permiso de Manolo Blahnik y Jimmy Choo, dice que las debacles económicas son momentos "para concentrarse en lo realmente importante, en la creatividad, y dejar de pensar en el márketing y los proyectos de negocio". Está claro que no todos piensan así. La crisis aprieta y lo visto sobre la pasarela demuestra que, para sobrevivir, muchos apuestan por lo seguro, por lo comercial, que aunque a veces sea sinónimo de aburrido no tiene por qué.

"Como consecuencia de la situación económica actual, hacemos nuestras propuestas teniendo muy en cuenta esta realidad. Buscamos modelos muy sencillos que permitan hacer más una inversión que un gasto". Lo decía el lunes Roberto Verino en su charla digital con los lectores de EL PAÍS. Y el martes lo plasmó sobre la pasarela con una propuesta que, en realidad, era como cuatro seguidas. El diseñador transitó por el estilo gótico, el grunge, las ladies de los años setenta y los bailarines de Fiebre del sábado noche, para mostrar finalmente a submarinistas con gafas, tubos de buceo y aletas recubiertas de cristales de Swarovski. Quizá sea eso lo que guste en México, su segundo mercado más importante después de España. Allí, la firma cuenta con 14 corners en los almacenes Liverpool, el equivalente mexicano al Corte Inglés.

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El furor de las tiendas 'online'

Schlesser, con 11 tiendas en España reconoce que las ventas empezaron a bajar hace un año y medio. De momento, su objetivo es mantener abiertas las boutiques. De abrir más, ni hablamos. Tampoco de crear su propia tienda online. "Debería tener otro tipo de líneas o más desarrollada la de accesorios para abrir un portal", explica. Además, el diseñador asegura que no le agrada la idea de arrebatar a sus clientas "el placer de tocar y decidir en base a la cercanía".

Modesto Lomba no es de la misma opinión. En enero inauguró su tienda online y acaba de abrir una sala de ventas en China, donde mostrará la colección que presentó el martes inspirada en el caos de la naturaleza. "Hay que hacer mercado fuera, abrirse", explica el presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME). Y si hay dos mercados grandes ahora mismo esos son, precisamente, el asiático y el digital. Lomba está orgulloso de logros más cercanos. Ha vendido a distribuidores franceses 3.000 pares de su nueva colección de zapatos, elaborados en Elda con piel de Ubrique.

Miriam Ocáriz, la última en salir a la pasarela, aún espera poder abrir su propio espacio. De momento vende en tiendas multimarca "en España, países árabes, Italia, Corea, Reino Unido". Y realiza una tercera colección cada año que se vende exclusivamente en Japón. "Nos queda persistir e intentar crecer fuera, porque en España las posibilidades son muy limitadas. Aguantar el chaparrón y esperar a que llegue la oportunidad de tener nuestra propia tienda".

Una modelo con un diseño de Roberto Verino durante la Cibeles Madrid Fashion Week.
Una modelo con un diseño de Roberto Verino durante la Cibeles Madrid Fashion Week.EFE

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