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Jesús del Pozo: "España es potencia mundial en diseño, no en moda"

El diseñador madrileño ha charlado con los lectores de EL PAÍS acerca del estado actual de la moda española y de su paso por la Cibeles Madrid Fashion Week

El madrileño Jesús del Pozo, de 74 años, ha visitado este martes EL PAÍS para charlar con los lectores acerca de la situación de la moda española y de su paso por la Cibeles Madrid Fashion Week. "Aquí lo que necesitamos es que la industria respalde las pasarelas, como lo hace en el resto de países", ha reclamado el diseñador. Las tallas grandes, los diseños para hombre y la disidencia del modista han sido algunos de los temas predominantes durante la conversación con los internautas.

"¿España es potencia mundial en moda?", pregunta un lector. "España es potencia mundial en diseño. Para ser potencia mundial en moda necesitaríamos tener una gran industria y sobretodo unos productos empresariales de nivel internacional. Los grandes grupos financieros tienen que entrar en la moda española", sentencia el modista. Muchos han puesto en duda el nivel de la pasarela madrileña con respecto a otras internacionales." No creo que haya tanta diferencia, teniendo en cuenta que las anteriores pasarelas tienen muchos más años que nosotros y están respaldadas por grandes industrias", explica Del Pozo.

Expansión internacional

Del Pozo cuenta que su próxima meta es Estados Unidos, donde espera que lleguen gran parte de sus productos. "Me he dedicado a hacer un tipo de producto muy especializado, muy meticuloso, difícilmente industrializable, pero ya estamos mucho más cerca de conseguirlo". Además, su gama de alta costura ya está presente en China. Comenta que ahora tienen que "entrar" con el prêt-a-porter y que sus diseños ponen la vista fija en los países emergentes.

La crisis, como no podía ser de otra forma, ha protagonizado algunas de las cuestiones. Como curiosidad un lector ha planteado que en tiempos difíciles los diseños se vuelven sobrios y grises, cosa que no ha ocurrido estos dos últimos años. "Estamos hartos de tristezas y queremos alegrar a la gente. Creo que lo necesitamos y espero conseguirlo. A mal tiempo buena cara", dice el diseñador.

El problema de las tallas

Entre otras cosas, Del Pozo ha revelado que le gustaría hacer una línea de tallas grandes: "Nosotros fabricamos hasta la talla 48 en muchos casos. Hay modelos que no es posible porque no quedarían bien en estas tallas, pero en todo lo que es posible lo hacemos". Con respecto a la descoordinación de tallas entre tiendas y marcas, el modista ha dicho que no es posible que una 44 para una línea joven de una chica de 18 años tenga el mismo ancho de manga que la 44 para una señora de 50. "Habrá que hacer patronajes distintos dentro de la misma talla".

Pero el diseñador madrileño no solo tiene seguidores entre el público femenino, sino que son muchos los hombres que se preguntan si alguna vez se atreverá a confeccionar prendas masculinas. "Me encantaría hacer una colección para hombres, pero es mucho más complicada de lo que parece. Detrás de diseñar una colección es necesario tener una gran infraestructura empresarial y comercial para que las colecciones tengan éxito, y es lo más difícil de conseguir. Pero yo sigo tratándolo", confiesa.

Además de prendas de vestir, otro de los puntos fuertes de la marca Jesús del Pozo son los perfumes. Acaba de estrenar Ámbar, un mineral muy especial para él "tanto en materia como en nota olfativa".

Alta costura y prêt-à-porter

La filosofía de este hombre de 74 años, ganador de numerosos premios de moda (entre ellos la Aguja de Oro en 1981), la resume él mismo de esta manera: "Quiero mucho a la mujer y me encanta intentar disimular si existe alguna imperfección y potenciar todo lo positivo. Tanto con mis creaciones como con mis perfumes lo que no me gusta es uniformar y es importante que cada persona aporte algo de su personalidad, por eso trato de hacer tanto la moda como los perfumes muy dúctiles y adaptables".

Del Pozo ha hablado también de la brecha que, según algunos lectores, hay entre la alta costura y el ciudadano de a pie. "El precio se multiplica y el tiempo también. Hay muchas pruebas y la vida actual no está adaptada para procesos tan lentos. Nos tenemos que limitar a la alta costura para momentos especiales", dice. Pero, ¿hasta qué punto alimenta el prêt-à-porter a las pasarelas? "Al cien por cien. Es como la comida rápida de la alta cocina, pero depende del cocinero que las interpretaciones salgan bien o te dañen el estómago", ironiza.

Disidencia

El madrileño recuerda su época como disidente de la pasarela oficial como "una época tremendamente excitante, muy enriquecedora, pero al mismo tiempo muy dura. Creo que no fue en vano todo lo que en aquellos momentos reclamábamos, que aunque no se consiguió todo sí se consiguieron grandes cosas".