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"Y yo aquí con un trozo de pan y alguna lata"

Hay quien cree que se trata de una especie urbana en extinción aunque lo cierto es que los 'Rodríguez', tan caricaturizados en el cine español de los años sesenta, siguen estando ahí

"No quiero cocinar para mí solo, hace mucho calor y una vez termino en el curro normalmente me voy con los colegas a tomar algo". Un Rodríguez casual. Y de tiempo limitado: lo que dure el verano. Si antes eran exclusivamente ellos, ahora son ellos y ellas. Un nuevo Rodríguez vive una nueva realidad: "Todos buscamos tiempo para nosotros mismos, a todos nos gusta quedarnos solos, y además, aunque solo sea por unos días, ser dueños de nosotros mismos", afirma Laura P. de 23 años.

Estar de Rodríguez implica cambiar de hábitos. Pasar de las comidas familiares elaboradas a comer peor, a menudo platos precocinados o fuera de casa. "Y yo aquí, de Rodríguez absoluto, con un trozo de pan y alguna lata (espero que aun quede algo en la esquilmada despensa tras dos semanas sin mi mujer)", se lamenta Arturo cuando se le pregunta por el estado de su nevera.

Las empresas agroalimentarias llevan tiempo estudiando la forma de elaborar comida precocinada de calidad. Cada vez se hacen más comidas monodosis. Estos productos representan ya un 5,2% del gasto familiar en alimentación, lo que se traduce en una media de 230 euros por hogar y año, afirma Mercé Ferrás, del departamento de comida congelada de La sirena.

La dieta mediterránea, que se señala como ideal, requiere tiempo. Para la cocina lenta, al"chup-chup", se necesita tiempo, y no nos sobra, afirma Rosa Serra de Gastrava. Cocinar para uno no es lo mismo que para la familia. Los estudios demuestran que cuando estamos solos tenemos tendencia a alimentarnos de una forma más desorganizada. "Si alguna vez has vivido solo o sola te habrás dado cuenta que acabas comiendo cualquier cosa, en cambio, cuando vivimos con más gente, nos lo curramos un poco más", asegura la psicóloga alimenticia María Ángeles García.

Lo más aconsejable es no tender a lo fácil, prosigue. "Intentar no acudir al McDonalds cuatro o cinco veces a la semana, o al bar todos los días con los amigos" o simplemente no llamar "al Telepizza para plantar el trasero en el sillón" asegura Raúl, soltero de 27 años. Lo mejor de quedarse "sin ataduras" es convertir la experiencia en algo con gusto y de disfrute para el paladar.

Tiempo, comodidad y sabor

El primer objetivo es buscar alimentos que cumplan tres requisitos fundamentales: tiempo, comodidad y sabor. Un mundo lleno de envases de colores, sabores y distintas calidades, lo que hay que saber es mirar. Hay cosas a tener en cuenta una vez se compra el plato precocinado. En primer lugar, elegir la marca es fundamental. No las más famosas son las mejores. Elegir una buena firma que se dedique exclusivamente a ello y que nos de confianza es el mejor seguro. El segundo paso es leer bien las etiquetas. Conviene revisar las tablas de nutrientes de los productos antes de adquirirlos, porque algunas veces usan aditivos químicos. Y nunca olvidar, una vez adquieres el producto, la caducidad y las normas de conservación.

Menú semanal para Rodríguez

Entre semana hay un amplio abanico de posibilidades. Desde las tradicionales croquetas, pasando por los calamares y hasta las empanadillas son una opción rápida y conocida, pero muchas veces poco saludable.

Los platos preparados con fuerte tirada en verano son las ensaladas, las tortillas, los carpaccios y los salteados, entre otros. En definitiva los platos frescos y ligeros. Hay también un incremento muy importante de los helados y el marisco, explica Francesc Gali, director de Marketing de la sirena.

La pasta ha sido la estrella por muchos años. Lasaña, canelones, espaguetis o macarrones de todo tipo y para todos los gustos. Con verduras o carne son los favoritos. Una hegemonía clara que, aunque se mantiene, va dejando poco a poco paso a nuevas recetas. "Este verano se ha visto claramente el aumento de las ventas de platos de pasta y sobre todo de nuestra especialidad , los tallarines con pollo, todo un éxito. La época estival es propicia para el consumo de platos precocinados" informan fuentes de Mercadona. Una nueva cultura donde lo fundamental es innovar.

Grandes cocineros de la talla de Martín Berasategui han hecho su incursión en el mundillo de los precocinados. Once recetas que recuerdan los sabores de casa, "un homenaje a nuestras madres", como anunció el día que presentó el proyecto. Un comprador Miguel Martín añade que cuando descubrió que el magnífico cocinero había hecho unas recetas precocinadas corrió al supermercado más cercano y la decepción fue enorme: "el precio fue desorbitado, me sorprende que un cocinero de nivel se dedique a promocionar estos productos a cambio de dinero. Claro está que para gustos, colores.

Adiós a la freidora. El horno y el microondas son las nuevas formas de cocinar. Limpias, seguras y más saludables. Un menú, una sugerencia:

¿Por qué no comenzar con unas tapas? Una opción son unas patatas bravas hechas en microondas. Precio: 2 euros, tiempo: seis minutos. Lo mejor en verano es seguir con una ensalada de arroz con atún por 1,95 euros, que solo necesita descongelarse para consumir. Para los más hambrientos, por qué no continuar con cocina japonesa, una tempura de verduras elaboradas en el horno. Precio, 3 euros. Tiempo de realización, 11 minutos. Y finalmente, como plato principal, optamos por pescado: "Corte de merluza cocinado con una finísima crema de espinacas. Un plato suave y cremoso para el paladar por 3,15 euros" comenta una trabajadora de La Sirena. En carnes hay variedad. Una opción perfecta, para llevar al trabajo, es el pollo con tomate y arroz. Listo en 5 minutos de microondas.

Total: 10 euros. Las cantidades de los platos son grandes por lo que una persona sola la podría disfrutar de este menú 3 días.

Total del menú diario: 3 euros al día. Tiempo estimado unos 20 minutos. Ventaja, es para llevar.

Los fines de semana son otra cosa. "Tras unos días de salidas con los amigos" asegura Carlos Martín, "lo mejor para una resaca es darse un homenaje el domingo, encontré unos "churros de tostadora". Son una alternativa a la receta tradicional, los ha sacado una conocida marca de congelados y están precocinados. Solo hay que calentarlos en el tostador. Están hechos con ingredientes de calidad: la harina es de trigo procedente de cosechas españolas y el chocolate se ha preparado en Francia con cacao de Costa de Marfil. Un chocolate de microondas. "Son muy sencillos de hacer, abres el envase (el cual contiene ocho churros), los introduces en la tostadora y a calentar alrededor de unos tres minutos, y digo alrededor porque en el envase pone que en tres minutos están listos, pero si queréis que queden bien hechos y crujientes, deberemos dejarlos un poco más de tiempo. No hace falta descongelarlos, explica tras probarlos. "Son una gozada y sin aceite".