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Pipilotti Rist recoge el premio Joan Miró

La artista suiza considera una gran decepción el resultado del referéndum sobre los minirates en su país

Jovial y de una amabilidad casi asiática, la artista Pipilotti Rist (Suiza, 1962) ha recogido hoy por fin el II premio Joan Miró que le han concedido la fundación barcelonesa del artista y la Fundación Caixa Girona gracias a unos trabajos, casi siempre instalaciones audiovisuales, de gran profundidad estética en los que las imágenes y la música consiguen sumergir al visitante en mundos oníricos de fuerte carga sensual. "Lo que busco es que la gente salga alegre y, a ser posible, esperanzada", ha explicado Rist, contenta con su galardón.

"No pude venir a buscarlo en su día porque tenía una pulmoía que casi me lleva a la muerte", ha indicado. "Tardé demasiado en ir al médico, pero ahora, después de esto, la vida para mí es puro placer". Ya recuperada y parece que en plena formase encontraba en Barcelona para comenzar a preparar la doble exposición que entre junio y octubre presentará en Barcelona y en Girona. Habrá una selección de sus obras anteriores y también dos piezas nuevas sobre cuyo contenido no ha querido adelantar mucho. También tiene previsto que paralelamente se pueda proyectar en algun cine su último gran proyecto, la película Pepperminta, una explosión de color y alegría de vivir que ganó un premio especial del presidente del jurado en la pasada edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Sobre el resultado del referéndum en su país que ha establecido la prohibición de los minaretes en las mezquitas, Rist se ha confesado "profundamente decepcionada". "Nadie se esperaba algo así, ni siquiera se preparó ninguna campaña para el no a la prohibición porque nadie se imaginaba que pudiera salir este resultado", ha comentado. "Es el tercer referéndum en el que la derecha radical se une a la izquierda radical, en este caso a un grupo de feministas, y esto, la verdad, me da muchísima vergüenza. Como protesta, cada día, a las siete de la tarde, todos sacamos los bafles a los ventanas y ponemos música de muecín".