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Comunistas y católicos respetan al dios Changó

Un nuevo libro profundiza en el sincretismo religioso en Cuba y la importancia de la santería

En la religión afrocubana de la regla de Ocha o santería, Changó es el dios del fuego, el trueno y la guerra, pero también el dueño del baile, la música y la belleza viril. Por eso, más vale llevarse bien con él. "En Cuba así lo hacen creyentes y no creyentes, y también comunistas y católicos, por si acaso", asegura la antropóloga Natalia Bolívar, autora de numerosos libros de santería. Bolívar acaba de presentar en La Habana Santa Bárbara-Changó, un ensayo que, en esta isla dada a las supersticiones y donde en cualquier esquina se hace brujería, tiene el éxito asegurado.

Changó es mujeriego y poderoso, todo un guerrero. Según una leyenda, en una de sus correrías de amante tuvo que disfrazarse de mujer al ser sorprendido en casa ajena. Lo cuenta Bolívar en su libro, y sugiere que quizás por ello esta divinidad africana se sincretiza en la religión católica con Santa Bárbara, representada con un castillo y una espada. "Cuando vas a una iglesia en Cuba el 4 de diciembre, la mitad de los que están allí están adorando a Changó", dice Bolívar.

Su estudio bucea en el polémico término del sincretismo religioso y describe algunas de las penalidades que tuvieron que pasar los esclavos africanos para venerar a sus orishas en la época de la colonia. Yemaya, dueña de la vida y madre del mar y de las aguas, se enmascaró en la Virgen de Regla; Babalu Ayé, deidad de la viruela, la lepra y las enfermedades de la piel, en San Lázaro. Y así, casi completo el santoral.

Presentado por un alto dignatario católico

Los trabajos etnológicos sobre las creencias afrocubanas no son extraños en la isla. La aparición de Santa Bárbara-Changó tuvo, sin embargo, una peculiaridad especial: por primera vez, la presentación de un libro que aborda estos temas corrió a cargo de un alto dignatario de la Iglesia católica, Carlos Manuel de Céspedes, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y vicario del Oeste de La Habana. Como no podía ser de otra forma, Céspedes elogió la obra, firmada también por la hija de Bolívar, Natalia del Río, pero puso objeciones a algunas cuestiones de forma y fondo.

"¿Se puede hablar de sincretismo religioso o de una transculturación de entre los basamentos de la regla de Ocha o Santería y la Iglesia católica? ¿Se trata más bien, y sólo, de un enmascaramiento de la regla de Ocha, de una simulación, bajo la apariencia de la imaginería católica, motivado por las condiciones sociales de los africanos que trajeron consigo su religiosidad peculiar?", se preguntó el prelado.

Con espíritu abierto, Céspedes confesó que en el ambiente que se educó la santería se equiparaba a "la brujería" y estaba mal vista, y abogó porque el libro sirviera para conocer "mejor el mundo de los orishas, en cuyo poder espiritual creen muchos de nuestros paisanos cubanos".

A la presentación del libro han asistido escritores, artistas, cineastas como Jorge Perugorría y hasta un miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, Ricardo Alarcón. Bolívar, que hace años publicó en España el libro Cuba santa, escrito a cuatro manos con el periodista Román Orozco, fue condecorada la semana pasada con la Encomienda de la Orden e Isabel la Católica. La distinción, otorgada por el rey Juan Carlos, le fue entregada en la Embajada española en La Habana. Y Changó por allí andaba.