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XV BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA

El Falla más flamenco visita Sevilla

José Mercé, Lola Greco y Fran Valencia acompañan a la Sinfónica de Sevilla en el estreno de 'La vida breve'

"No es una versión especial", había advertido Pedro Halffter, director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), en la presentación de La vida breve, de Manuel de Falla, que estrenó anoche en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en el marco de la Bienal de Flamenco. Halffter se refería, en realidad, a que con esta puesta en escena ha querido trabajar con el Falla más original. No se trata de innovar sobre la obra, sino de rescatar la intención primera del compositor. En la partitura original, Falla escribió un guión para incorporar cante y baile flamenco en la obra. En aquella época, sin embargo, no había suficientes documentos sonoros que mostraran a qué se refería, por lo que tuvo que establecer un guión que ha servido desde entonces para la interpretación. Halffter ha querido rescatar la primera idea.

La voz "no operística, que exagere los melismas" que el compositor gaditano explica por carta al director del teatro Metropolitan de Nueva York, que en 1926 preparaba el estreno de la obra, es en realidad una voz flamenca. Y anoche fue la del cantaor José Mercé, que actuó acompañado por su guitarrista habitual, Manuel Moreno Junquera, Moraíto Chico, y por el baile de Lola Greco y Francisco Valencia.

José Mercé cantó por cantiñas, soleá por bulerías y seguiriya desde una esquina del escenario acomodada para tal efecto, ya que, al no haber dramaturgia, la orquesta ocupaba la mayor parte del escenario. Mercé se entregó con sentimiento, a pesar de que su voz sonó cansada en algunos instantes, alcanzando su mayor momento de intensidad en la última interpretación, la de la seguiriya. El público, que había agotado las entradas dispuestas para esta primera representación, agradecía con aplausos cada intervención del cantaor, rompiendo el ritmo de la interpretación y la tensión dramática, a pesar de los esfuerzos del director por evitar los espacios entre el cante y la orquesta.

La falta de representación relegó también a los bailarines, que no bailaores, a un espacio reducido entre la orquesta y el Coro Nacional de España que, bajo la dirección de Mireia Barrera, se situó al fondo del escenario. Lola Greco y Francisco Valencia, ataviados con castañuelas, llenaron a pesar de esto el poco espacio con el que contaban con su baile clásico español, aunque en su primera intervención hubo una cierta falta de sincronía entre el zapateado y el ritmo que marcaba la música, que lograron recomponer en su segunda aparición.

La representación de anoche, una coproducción de la Bienal y la Sinfónica de Sevilla, contó con las voces líricas de la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera y del tenor Vicente Ombuena en los papeles protagonistas, acompañados por Marina Pardo, Aurora Gómez, Simón Orfila, Alfredo García y Gustavo Peña. No era la primera vez que Halffter se atrevía con el flamenco en una obra de Falla. Ya lo había hecho en el Teatro Real de Madrid junto a Estrella Morente en 2001. Y esta noche volverá al escenario en el Maestranza como segunda representación.

La vida breve cuenta una historia de amores imposibles entre una gitana y un señorito ambientada en la Granada de principios de siglo. Falla, contrario a la tendencia de los intelectuales del 98 y en la línea de otros artistas de la época, como el poeta granadino Federico García Lorca, respetaba y admiraba el flamenco como un arte de fuertes raíces y dramatismo en su interpretación, y reflejó su admiración en obras como ésta. Los espacios en los que desarrolla la trama son los sitios en los que vive el flamenco: una casa en el Albaicín o una boda andaluza animada con cante y baile flamenco. El cante de la fragua, espacio de trabajo de muchos gitanos y uno de los lugares en el que nace el flamenco, es justamente el hilo conductor de La vida breve.