¿Es este el primer cráter de un meteorito descubierto en España?: el complejo caso del impacto en el desierto de Tabernas

El choque provocó un cráter de varios kilómetros colapsando el terreno bajo una presión 200 veces mayor que la existente en la fosa de las Marianas

Panorámica parcial del posible cráter, a los pies del Cerro Negro, en el desierto de Tabernas, donde han encontrado concentraciones inusuales de iridio.
Panorámica parcial del posible cráter, a los pies del Cerro Negro, en el desierto de Tabernas, donde han encontrado concentraciones inusuales de iridio.Sánchez-Garrido et al 2022

Hace unos ocho millones de años, en las cercanías de lo que hoy es Alhabia, un pequeño pueblo de Almería, la Tierra pudo sufrir el impacto de un meteorito que provocó un cráter de cuatro kilómetros y el colapso del terreno en otros 20 a la redonda. La fuerza del choque debió de ser tal que superó 200 veces la presión existente en el fondo de la fosa de las Marianas. Se trataría del primer cráter de impacto descubierto en España (dejando a un lado un discutido caso en Azuara, Zaragoza). Pero sus descubridores aún tienen que convencer a muchos de su descubrimiento, empezando por los dueños de una cantera que hay sobre el cráter. Y es que el paso de tanto tiempo ha enterrado las pruebas más evidentes.

Científicos de la Universidad de Almería (UAL), el Centro de Astrobiología (CAB), del CSIC-INTA, y las universidades de Lund (Suecia) y Copenhague (Dinamarca) presentaron en el congreso anual de la Europlanet Society, celebrado hace unos días en Granada, los resultados de 15 años de investigaciones: están convencidos de haber encontrado el impacto de un meteorito en esta parte del sur de España. Desde el cielo, se aprecian una serie de discontinuidades y deformaciones en una zona en la que confluyen la depresión de Alhabia con la del desierto de Tabernas. El problema es que han pasado varios millones de años y como dice el investigador de la UAL Juan Antonio Sánchez Garrido, “el cráter ha sido rellenado por 1.000 metros de sedimentos”.

Vista aérea del posible cráter de Tabernas. Los autores de la investigación han sobreimpreso el diámetro del cráter y el alcance del colapso de la estructura. El mapa base es del Instituto Geográfico Nacional.
Vista aérea del posible cráter de Tabernas. Los autores de la investigación han sobreimpreso el diámetro del cráter y el alcance del colapso de la estructura. El mapa base es del Instituto Geográfico Nacional.

Pero hay otras pistas sobre el terreno. ”El desierto de Tabernas tiene una capa anómala en la que hay brechas de impacto”, dice Sánchez. Estas brechas son rocas muy particulares (ver imagen más abajo) formadas por fragmentos de otras piedras inmersas en una masa de un cemento natural que una vez fue roca fundida, precisamente por el impacto. Pero la gran prueba son unos minúsculos trocitos de cuarzo descubiertos en algunas de estas brechas. Este mineral tiene una estructura que solo cambia en condiciones muy extremas, de presión, por ejemplo. Es los que en geología llaman granos de cuarzo de impacto. Vistos al microscopio, se observa un desplazamiento de la estructura, “un aplastamiento que solo un meteorito o una bomba atómica pueden provocar”, añade el científico. La lanzada sobre Hiroshima en 1945 convirtió la ciudad japonesa en arena de playa, literalmente.

Su colega de investigación y universidad Sebastián Sánchez pone cifras a la magnitud del impacto: “Para que se produzcan deformaciones así en los granos de cuarzo tienen que sufrir presiones de hasta 30 gigapascales”. Sánchez hace una comparación para explicar este valor: “Eso equivale a la presión acumulada de 209,1 fosas de las Marianas”. Esta depresión del lecho marino, situada en el océano Pacífico, se hunde casi 11 kilómetros en la Tierra.

Los granos de cuarzo son claves en esto de encontrar cráteres. El cráter de Chicxulub, en la península mexicana del Yucatán, es el enorme socavón que provocó el asteroide que se llevó por delante a los dinosaurios y a más del 80% de la vida sobre la Tierra. Como el de Almería, y a pesar de sus 180 kilómetros de diámetro, no se ve a simple vista. “El cráter de Chicxulub está completamente enterrado y se descubrió porque encontraron los granos de cuarzo chocados en sondeos buscando petróleo”, recuerda Sánchez Garrido. Entonces, años 70 del siglo pasado, hubo una acalorada polémica “porque fue el primero en el que se descubrieron los granos de cuarzo chocados”, añade el científico Español.

Las brechas de impacto, como esta localizada en el desierto, son compuestos rocosos formados por roca fundida por un meteorito o una bomba atómica.
Las brechas de impacto, como esta localizada en el desierto, son compuestos rocosos formados por roca fundida por un meteorito o una bomba atómica.

Por esas cosas que tiene la ciencia, no basta con encontrar estos granos, hay que hacerlo en una cantidad mínima para que la prueba sea incontestable. “La sociedad que se encarga de catalogarlos exige hallar 20 granos de cuarzo, nosotros ya hemos descubierto seis”, sostiene Sánchez Garrido. Aún tienen más pistas. Otro producto de impactos de enorme presión son los conos astillados que se forman en algunas rocas. De eso también hay en el desierto de Tabernas. Los hallaron en terrenos de la cantera que hay sobre el cráter. Aquella vez, reconocen, que se colaron en la propiedad. “Se trata de una cantera privada y no nos dan permiso para investigar” comenta Sebastián Sánchez, que añade otra anomalía geoquímica: “Hemos detectado elevada presencia de iridio, concentraciones así solo pueden venir de fuera de la Tierra”. De hecho, la presencia casi universal de una capa de sedimentos ricos en iridio datada hace 65 millones de años, coincide con el momento del impacto del asteroide en Chicxulub.

“Hemos detectado elevada presencia de iridio, concentraciones así solo pueden venir de fuera de la Tierra”
Sebastián Sánchez, geólogo de la Universidad de Almería

Jens Olof Ormö investiga los cráteres de impacto (en la Tierra, la Luna y más allá) en el CAB del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y ha ayudado a los dos Sánchez a darle consistencia a su descubrimiento. “Tenemos suficientes para construir un caso”, dice en un correo. “Es un rompecabezas con muchas piezas que necesitan apoyarse entre sí. Para poder probar un cráter de impacto, es muy importante tener restos (en este caso químicos) del impactador o los minerales en las rocas objetivo que han estado sujetas a elevadas presiones de impacto. En el caso de la estructura de Almería, tenemos muestras de esto último (el cuarzo con la característica deformación plana). Sin embargo, para estar 100% seguro, también se necesita una cantidad suficiente de estos [los 20 granos] para hacer un análisis estadístico. Como todavía no tenemos esta cantidad, simplemente estamos presentando la estructura de Almería como un posible cráter”, añade. Para probarlo, tendrán que realizar estudios geológicos y geofísicos perforando el desierto. La perforación del cráter de Yucatán empezó hace un lustro, medio siglo después de su descubrimiento.

Para Ormö, una vez confirmada su existencia, el cráter de Tabernas podría ayudar a explicar otros de características similares que ellos llaman concéntricos. Es el caso del encontrado en la bahía de Chesapeake (Estados Unidos) y completamente oculto bajo los sedimentos. Ormö da un argumento final en favor de apostar por la investigación del cráter almeriense: “El estudio de los cráteres de impacto es importante, ya que representan uno de los procesos geológicos más importantes del Sistema Solar, además de ser importantes para la vida y amenaza para la civilización humana”.

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Sobre la firma

Miguel Ángel Criado

Es cofundador de Materia y escribe de tecnología, inteligencia artificial, cambio climático, antropología… desde 2014. Antes pasó por Público, Cuarto Poder y El Mundo. Es licenciado en CC. Políticas y Sociología.

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