Marta Estrada, oceanógrafa: “La Antártida se está calentando, pero no porque yo lo haya notado las veces que fui”

La científica española, investigadora del plancton (“el estudio empezó justificado por la pesca: no sabes cuánto puedes pescar si no sabes cuánta comida tienen los peces”), sentencia: “Conocer es una satisfacción intelectual y estética”

Marta Estrada Miyares, investigadora española, fotografiada en Barcelona.
Marta Estrada Miyares, investigadora española, fotografiada en Barcelona.Carles Ribas (EL PAÍS)

En 1984, Marta Estrada (Granollers, 76 años), Josefina Castellví y la periodista Charo Nogueira se convirtieron en las primeras mujeres españolas que llegaron a la Antártida. Para entonces, Estrada y Castellví ya tenían a su espalda una carrera científica impresionante. Estrada es oceanógrafa y bióloga marina de prestigio que hoy, jubilada, sigue acudiendo como profesora vinculada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cada semana al Instituto de Ciencias del Mar, donde trabaja. En medio de la entrevista combate la ignorancia respecto al cambio climático que responde solo a percepciones personales con la frase del titular: el planeta se calienta, aunque hoy haya venido algo de fresco.

Pregunta. Este titular suyo en El Nacional asusta. “Para ir ahora a la Antártida, iría vestida como si fuera al Pirineo”.

Respuesta. Porque es eso, un titular. Obvia el resto de lo que dije. Por ejemplo: que me refiero al verano y en la península, la zona noroeste: la zona menos extrema de la Antártida. Si tuviese que cruzarla en invierno, tenga por seguro que iría vestida de otra forma.

P. Usted va por primera vez en 1984, y la última en 2015. ¿Qué cambios ha percibido en 30 años?

R. Esto es difícil y lo tengo que explicar muchas veces. Es como si voy el 15 de mayo a Vigo de un año y vuelvo el 15 de mayo no sé cuántos años más tarde. Y un día puede llover. El otro día puede haber algo más de calor. En mis visitas a la Antártida ha pasado lo mismo. Pero las bases tienen registros de temperatura continua. En la zona de la península antártica ha habido un calentamiento importante. Hay incluso plantas invasoras que han venido del continente. Se están notando cambios, pero no porque yo haya estado tres o cuatro veces y noté que había más calor que antes, sino porque se está registrando así.

P. Lo que es evidente es que lo que pasa en la Antártida, al igual que lo que pasa en el Amazonas, no se queda en ninguno de esos dos sitios.

R. El impacto sobre el planeta es enorme. Que haya una gran capa blanca de hielo refleja radiación. Si este hielo desaparece, como el del Ártico, mucha radiación se quedará en la Tierra: la luz del sol no se refleja, se absorbe y la Tierra se calienta más. Y la Antártida es un lugar muy importante en la organización de todo el sistema de corrientes marinas. Si este sistema cambia, las condiciones climáticas del planeta cambian. Las corrientes marinas son fundamentales en el reparto de calor en el planeta.

P. También es vital para la investigación.

R. La Antártida es un gran laboratorio para estudiar la biología de adaptaciones al frío de especies que solo están allí. Y un lugar importante para estudiar astronomía. Y geofísica, porque los polos son lugares privilegiados para su estudio. Y lo obvio: buena parte del agua dulce del planeta está allí, así que si se funde el hielo, aumenta el nivel del mar. Aquí hablamos a largo plazo.

P. El plancton. Las microalgas del plancton, mejor.

R. Mi objeto de estudio. En la tierra tienes las hierbas y los animales que se las comen. ¿Dónde está la hierba del mar? Hay macroalgas que se ven pegadas a la costa. Pero en suspensión en el agua, hay microalgas (nombre vulgar) microscópicas; pequeños microbios unicelulares que tienen clorofila y hacen como las plantas: captan luz solar, cogen dióxido de carbono y agua, nutrientes como fósforo o nitrógeno. También necesitan hierro. Y son consumidas por otros microbios unicelulares y animalitos pluricelulares. Lo que sostiene la cadena trófica marina son las microalgas del plancton. Son muy variadas, las hay que tienen incluso esqueletos. Cubiertas de plaquitas de milésima de milímetro. Algunas, no todas.

P. Si el mar es inabarcable, su estudio lo será aún más.

R. Y hay bacterias, virus… Dése cuenta de algo: la mayor parte de la biomasa en el mar son microorganismos, no ballenas o peces. Las algas captan dióxido de carbono y producen materia orgánica. Una parte se muere, sedimenta, y esto forma parte del flujo del carbono en el planeta. El mar representa la mitad de la producción primaria de la Tierra.

P. Después de una vida de investigación, ¿qué queda?

R. El aprendizaje. Investigar es una satisfacción intelectual y estética. Conocer es fundamental para la vida humana en la tierra. Le pongo un ejemplo.

P. Adelante.

R. Nuestra investigación empezó justificada por la pesca. No sabes cuánto puedes pescar si no sabes cuánta comida tienen los peces, y la comida de los peces empieza por el fitoplancton. Y no puedes saber qué pasa con el dióxido de carbono y los combustibles fósiles si no sabes cuánto se está captando en el mar.

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Sobre la firma

Manuel Jabois

Es de Sanxenxo (Pontevedra) y aprendió el oficio de escribir en el periodismo local gracias a Diario de Pontevedra. Ha trabajado en El Mundo y Onda Cero. Colabora a diario en la Cadena Ser. Sus dos últimos libros son las novelas Malaherba (2019) y Miss Marte (2021). En EL PAÍS firma reportajes, crónicas, entrevistas y columnas.

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