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Barcelona pide que se retiren puntos por circular con coches contaminantes en zonas de bajas emisiones

La DGT descarta por ahora la medida porque asegura que la reducción de puntos solo está prevista para infracciones graves que puedan provocar accidentes

Tráfico en el centro de Barcelona, este lunes.
Tráfico en el centro de Barcelona, este lunes.

El Ayuntamiento de Barcelona pide al Gobierno español que la normativa de tráfico incorpore sanciones relacionadas con delitos ambientales y de salud. Y, en concreto, que se puedan retirar puntos a los conductores reincidentes que acumulen varias sanciones por circular con un vehículo contaminante en la zona de bajas emisiones (ZBE) que se activará el 1 de enero en Barcelona. "Pediremos al Estado que regule qué quiere decir el delito por temas ambientales y de salud, e incluso que se retiren puntos ante la reincidencia", ha asegurado este lunes Eloi Badia, concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica de Barcelona en una entrevista en TV3.

Badia ha apuntado que la actual ley de tráfico contempla la posibilidad de imponer sanciones por temas ambientales y de salud, pero el reglamento no está desplegado. El concejal se muestra optimista sobre la acogida de la propuesta por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT) y del Gobierno español. "La dimensión de que ir en coche tiene un efecto en el medio ambiente y la salud no la teníamos desplegada, pero el Estado ahora está interesado en ello porque cada vez somos más conscientes de que no solo tenemos accidentes o infracciones de tráfico, sino que también tenemos estos impactos en la salud", ha aseverado Badia.

Pero la DGT asegura que no tiene conocimiento de la propuesta. “Es la primera vez que oigo hablar del tema, no nos ha llegado ninguna propuesta del Ayuntamiento de Barcelona”, ha manifestado a este diario su director, Pere Navarro. El responsable de la DGT añade que históricamente la pérdida de puntos “está reservada a infracciones graves y muy graves que tienen efectos en la seguridad viaria y que pueden provocar accidentes”. No obstante, el Gobierno central sí llegó a plantearse, todavía durante el mandato del PP, la posibilidad de quitar puntos por infracciones medioambientales. Así lo reflejaba una respuesta parlamentaria al diputado de Junts per Catalunya, Antoni Postius, de febrero de 2018, sobre las nuevas sanciones de este carácter que recogería el anteproyecto de ley que tiene que reformar la Ley de Tráfico de 2015. En la respuesta, el Gobierno admitía que el borrador del anteproyecto de ley tipificaba como “infracción grave el incumplimiento de las restricciones medioambientales. Incluso se contempla la posibilidad de detracción de puntos para este tipo de infracciones”. Pero el texto del anteproyecto, publicado por el Ministerio de Interior y pendiente de que el Ejecutivo lo envíe al Congreso para su tramitación, no recoge esta posibilidad.

De aquí tres semanas, cuando se ponga en marcha la zona de bajas emisiones, solo podrán circular por la ciudad de Barcelona aquellos vehículos que dispongan de la etiqueta ambiental de la DGT. Las administraciones calculan que ello supondrá reducir el tráfico en 50.000 coches. Las furgonetas, camiones y autobuses disponen de un año de moratoria. Entonces, la reducción podría llegar hasta los 100.000 vehículos.

En el caso de incumplimiento, el Ayuntamiento impondrá sanciones de 100 euros, pero ello será a partir del 1 de abril. La corporación municipal decidió reducir a la mitad el importe de la multa, que inicialmente era de 200 euros, "por seguridad jurídica", ha justificado Badia. El concejal ha subrayado que esa sanción “no servirá para todo el día”, ya que si transcurridos 90 minutos el conductor sigue en la ZBE, se le volverá a multar.

Excepciones

La variedad de casuísticas ha obligado a intorducir numerosos matices en la ordenanza municipal que regulará la ZBE, que se presentará este martes en la comisión de Ecología del Ayuntamiento, como otorgar autorizaciones especiales a las personas que están en tratamiento médico de larga duración o dar un carácter de excepcionalidad a vehículos singulares, como los vehículos de feria.

El concejal también se ha manifestado a favor de la iniciativa de la DGT de facilitar que camiones de gran tonelaje y a autobuses que no disponen de tarjeta ambiental puedan colocar un filtro especial que les ayuda a reducir emisiones y les permita, así, circular por la zona restringida. “Tienen que acreditar que han mejorado las emisiones y entonces logran la etiqueta”, ha apuntado Badia, quien ha confirmado que la medida “está hablada y cerrada con la DGT” y espera que en breve se hagan públicos los detalles.

Ante la crítica de los sectores ecologistas que temen que la ZBE se traduzca en una renovación del parque de vehículos, pero no en una reducción de tráfico, Badia ha subrayado que son necesarias mejoras en el transporte público para que sea “más asequible y eficiente”. El edil ha considerado que “el reto más importante” es el transporte interurbano, aunque ha añadido que este todavía tiene capacidad para absorber nuevos usuarios.

Badia ha vuelto a admitir este lunes que la ZBE no acabará con los problemas de contaminación que padece Barcelona. Ya lo admitió hace casi un mes otra concejal, Janet Sanz, en una conferencia sobre contaminación. Por este motivo, Ayuntamiento y Generalitat trabajan en medidas paralelas como la colocación de un peaje urbano o aparcamientos disuasorios fuera de la capital para evitar la entrada de vehículos de municipios mal conectados por transporte público.

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