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La división del independentismo impide una respuesta unitaria a la sentencia en el Parlament

Torra comparecerá el jueves en el Parlament, pero no se votará ninguna resolución

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, este martes en la ofrenda floral en la tumba de Companys.

Un día después de publicarse la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del procés, las fuerzas independentistas visualizaron este martes la división que arrastran desde hace meses. Junts per Catalunya y Esquerra Republicana vetaron el intento de la CUP de consensuar en el Parlament una respuesta institucional al fallo en forma de resolución, de manera que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, comparecerá mañana en la cámara para explicar su posicionamiento, pero no se votará ningún texto conjunto de rechazo a la sentencia

Apenas unas horas después de trascender la decisión del Tribunal Supremo el lunes, Torra y su Gobierno realizaron una declaración institucional, arropados por representantes del mundo municipal y expresidentes del parlamento autonómico, pero este martes cada partido volvió a ir a lo suyo. La división es tal que las formaciones independentistas no se pusieron de acuerdo sobre la respuesta política a la sentencia que ha de darse desde el parlamento catalán, la única institución a la que Torra ha declarado que se debe como presidente.

Un ejemplo de esa desunión lo protagonizó la portavoz del Govern, Meritxell Budó (Junts per Catalunya), quien abogó porque haya un “mandato efectivo” surgido del Parlament en respuesta a la sentencia. Es decir, que se vote un texto en el que el independentismo se posicione contra las penas de nueve a 13 años de cárcel  contra el exvicepresident Oriol Junqueras y a los otros líderes del procés por sedición y malversación. Sin embargo, el formato de la sesión que se aprobó en la Junta de Portavoces que preside Roger Torrent (Esquerra Republicana) no permite votar resoluciones, por lo que el “mandato” que pedía Budó no se producirá el jueves.

El presidente de la Generalitat comparecerá a voluntad propia, pero no será un pleno extraordinario, como pretendía la CUP, para que se pudiera votar un texto tras intervenir Torra y el correspondiente debate con los grupos parlamentarios. “Ante el momento que estamos viviendo, debería haber una respuesta conjunta del independentismo”, insistió el portavoz de los anticapitalistas, Vidal Aragonés.

Eduard Pujol, portavoz adjunto de Junts per Catalunya, restó importancia a que no se vote esa resolución conjunta, y aseguró que la comparecencia de Torra ante la cámara catalana es suficiente ante la “hora grave” que vive Cataluña. Pujol añadió que “no hay nada cerrado ni definitivo” sobre el pleno del jueves, pero lo cierto es que el formato elegido impide la votación. A no ser que antes de iniciarse la sesión se altere el orden del día, como ya ha sucedido en alguna ocasión. Sin embargo, esta vez se antoja poco probable, porque eso supondría un cambio de postura de Roger Torrent.

Consecuencias penales

El presidente del Parlament y el resto de miembros de la Mesa fueron advertidos la semana pasada por el Tribunal Constitucional de las consecuencias penales que tendría para ellos aprobar propuestas parlamentarias contrarias a sus sentencias. En el último debate de política general celebrado en el Parlament se aprobaron diversas resoluciones con el voto de las tres formaciones independentistas, que fueron seguidas del anuncio de impugnación por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Entre esos pronunciamientos había un texto que abogaba por la desobediencia civil e institucional tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo, así como una apuesta por la amnistía para los procesados y la petición de que la Guardia Civil se fuera de Cataluña.

Seguramente con el fin de calmar los ánimos, Esquerra envió al resto de grupos una propuesta de resolución que se debatirá en el pleno ordinario de la próxima semana, no en el pleno extraordinario de mañana.

Torrent anunció la semana pasada que el Parlament celebraría un pleno extraordinario en respuesta a la sentencia. Del mismo modo, Torra siempre había insistido en que elevaría al Parlament una propuesta de resolución ante el fallo judicial por considerar que el órgano en el que recae “la soberanía de Cataluña” es el lugar óptimo para tomar la decisión. La realidad ha sido bien distinta, pues ha llegado la sentencia y sigue sin conocerse esa respuesta que se presuponía unitaria.

Homenaje a Companys

El homenaje de los partidos políticos a Lluís Companys, presidente de la Generalitat durante la Segunda República y fusilado por el franquismo, ha coincidido con la resaca de la notificación de la sentencia del procés y por tanto los símiles entre las dos situaciones han abundado. “Lo volveremos a hacer. No desfalleceremos con el derecho a decidir”, ha dicho el presidente catalán,  Quim Torra, sin concretar qué acciones llevará a cabo. Torra también ha pedido al Gobierno central que reconozca que el fusilamiento fue un crimen de Estado.

El presidente del Govern, que ha estado acompañado de los consejeros de su Gabinete, ha recordado que Cataluña vive "una hora grave" tras la sentencia conocida el lunes. Ha vuelto a calificar la decisión judicial de "injusta y antidemocrática". "Esta sentencia tiene por objetivo que no se vuelva a hacer [un referéndum], pues lo volveremos a hacer, porque hacer un referéndum no es ningún delito. El derecho a la autodeterminación está recogido en los tratados internacionales que España ha suscrito", ha dicho el president.

El vicepresidente y coordinador nacional de Esquerra Republicana, Pere Aragonès, ha afirmado en su intervención que encuentra "un filo rojo" entre la situación de Companys y la actual. "Companys ha sido el único presidente escogido democráticamente fusilado por el fascismo. 79 años después, en momentos distintos hay conflictos que persisten. Tenemos al primer Gobierno democrático de Europa en presión también por un conflicto político", ha dicho Aragonès.

Por su parte, el presidente del Parlament, el republicano Roger Torrent, se ha referido al fallo judicial del lunes contra los 12 líderes políticos y sociales del procés. Tras dejar su ofrenda, ha asegurado que "es una sentencia injusta e injustificable que ha generado un sentimiento de rabia y rechazo". Con todo, el líder de la Cámara ha pedido a los catalanes que encaren la decisión judicial "no solo con el lamento y la resistencia, sino con una propuesta de futuro basada en la libertad, la amnistía y el referéndum".

El PSC no ha participado en la ofrenda como partido político. Sí lo han hecho en su nombre el expresidente catalán José Montilla y el diputado David Pérez, miembro de la Mesa del Parlament. Una portavoz de los socialistas ha explicado que se ha decidido no asistir al acto para "no mezclarlo" con la respuesta a la sentencia del procés.

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