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El Senado en Barcelona: difícil pero no imposible

Los socialistas catalanes rescatan una propuesta de Pasqual Maragall para descentralizar las Cortes Generales

Los senadores aplauden al presidente de la cámara, Pio García Escudero, tras su discurso de despedida en el último pleno de la legislatura.  K. HUESCA (EFE)
Los senadores aplauden al presidente de la cámara, Pio García Escudero, tras su discurso de despedida en el último pleno de la legislatura. / K. HUESCA (EFE)

Trasladar el Senado a Barcelona. En su día fue una más de las excentricidades atribuidas a Pasqual Maragall. Pero la idea lanzada hace 27 años por el entonces alcalde de la ciudad nunca ha desaparecido del todo ¿Si España es un Estado descentralizado por qué no instalar en su segunda ciudad la Cámara de representación territorial? La idea la ha vuelto a proponer esta semana el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) a raíz del intento frustrado de Miquel Iceta para presidir el Senado y del anuncio de ayer de que sea otro socialista catalán, Manuel Cruz, el nuevo candidato.
Maragall propuso el traslado del Senado a Barcelona en 1992. La propuesta fue considerada una astracanada de la que se mofaron incluso altos cargos del PSOE. Pese a ello, el traslado de la cámara alta ha sido rescatado en varias ocasiones por los socialistas con la idea de restar argumentos al independentismo y reforzar el concepto de cocapitalidad. Un concepto que detestan posiciones tanto independentistas como las más centralistas.

El candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona, Jaume Collboni, defiende el traslado desde 2015, cuando incluso señaló un emplazamiento: en el barrio de la Sagrera, donde se está construyendo la segunda estación de AVE de la ciudad. Pedro Sánchez ha apoyado la idea en varias ocasiones desde entonces. Y el PP nunca se ha mostrado partidario como tampoco lo fue de otro traslado, el de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones. El ente fue a Barcelona en 2004 bajo el impulso de Rodríguez Zapatero, pero su presencia duró poco. Con la crisis y la llegada de Rajoy varios entes reguladores se fusionaron y hoy apenas sobrevive en Barcelona una subsede de la entidad. No solo el PP se opuso a este ensayo descentralizador. También los sindicatos protestaron, algo que hace predecibles protestas similares en caso de que el Senado tuviese que trasladar toda su maquinaria a Cataluña.

El 17 de abril, el que será el próximo presidente de la Cámara alta, Manuel Cruz, volvió a defender la idea del trasladar el Senado a la capital catalana. Y el candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona y ex primer ministro francés, Manuel Valls, apostaba ayer en EL PAÍS, por la bicapitalidad y por trasladar ministerios o el senado a Barcelona.

¿El traslado es legalmente posible? Xavier Arbós, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, no tiene ninguna duda: “La Constitución marca, en el artículo 5, que la capital del Estado es la Villa de Madrid pero no dice nada de la localización de las Cámaras por lo que no habría ningún problema en trasladar Congreso o Senado a Barcelona o a Segovia”. Arbós cree que el traslado del Senado daría la imagen de un “país descentralizado” y recuerda ejemplos como el alemán donde el Parlamento Federal, Bundestag, está en Berlín y el Tribunal Constitucional en Karlsruhe.

Francesc de Carreras, también catedrático de Derecho Constitucional y fundador de Ciudadanos, no lo ve tan claro. “El PSC propone el traslado para contentar a los independentistas pero es ridículo porque ellos solo quieren marcharse de España. Lo que hay que hacer es dar una función útil al Senado para que las comunidades autónomas tengan un peso real”, mantiene. El catedrático sostiene que Valls “no cree realmente que haya que trasladar el Senado porque las instituciones tienen que estar en la capital”.

El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla Javier Pérez Royo sostiene que descentralizar las instituciones sería positivo. “Siendo realistas, la posibilidad de trasladar el Senado es nula. Antes de hacer nada hay que desinflamar este lío de Cataluña y poner en orden una situación donde el gobierno va por un lado, la fiscalía por otro y el Juzgado de Instrucción número 13 acusando de organización criminal a los imputados por el referéndum no ayuda. Además, Junqueras y Puigdemont pueden acabar siendo europarlamentarios. Cuando se arregle todo esto se puede empezar a hablar del Senado”, sostiene Pérez Royo.

El jurista del Parlament de Cataluña Antoni Bayona —letrado mayor de la institución catalana entre 2012 y 2018— mantiene que la situación que había en Cataluña en 1992, cuando Maragall pidió el traslado del Senado, no es la misma que hoy: “Trasladar el Senado a Barcelona fomenta la idea de la cocapitalidad pero las posiciones independentistas más radicales podrían manifestarse drásticamente contrarias a tener una cámara del Estado español en Cataluña”. Y es que quien más ha criticado la idea son los mismos independentistas que han tumbado la propuesta de Miquel Iceta para presidir el Senado.

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