Ir al contenido
_
_
_
_

Cataluña da por terminada la peor sequía del siglo y levanta la alerta en Barcelona

Los embalses del sistema Ter-Llobregat alcanzan el 64% de su capacidad y el Govern anuncia el fin de todas las restricciones a seis millones de personas, aunque las mantiene en el Empordà

Aspecto del Pantano de Sau en Barcelona, este sábado.
Carlos Garfella

Más de 1.600 días después, Cataluña ha logrado salir del largo túnel de la peor sequía que ha sufrido la comunidad desde que existen registros, hace más de un siglo. La Generalitat ha anunciado este sábado el fin de la alerta en el sistema Ter-Llobregat, el que abastece Barcelona, Girona y sus áreas metropolitanas (casi 6 millones de personas). La decisión, que se oficializará el martes tras la reunión semanal del Govern, supone el fin de las restricciones que desde noviembre de 2022 se venían aplicando en más de 200 municipios donde residen en torno el 70% de los catalanes. La decisión ha sido anunciada este sábado, desde un embalse de Sau casi lleno, por la consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque. “Recuperamos la normalidad en el uso de agua”, ha anunciado Paneque.

La imagen del agua volviendo a cubrir por completo el campanario del sumergido pueblo de Sau, símbolo de esta crisis hídrica, ilustra la viva imagen de la recuperación. Las precipitaciones del pasado marzo, el más lluvioso de los últimos 25 años, han enterrado definitivamente el fantasma de la sequía que empezó a sobrevolar la comunidad a finales de 2020, cuando la escasez de precipitaciones fue reduciendo progresivamente las reservas hasta dejarlas en un inédito 15% en marzo de 2024. Ahora, en solo un mes, las reservas de las cuencas internas se han disparado del 32% de su capacidad al 64% actual. “Han sido 56 meses por debajo de la media pluviométrica. Ha sido la peor sequía de los últimos 200 años”, ha dicho Paneque.

Aspecto del Pantano de Sau en Barcelona, este sábado.

El levantamiento de la fase de alerta supone que dejan de aplicarse las limitaciones que todavía estaban vigentes: como la reducción del 25% del riego agrícola, las ganaderas (10%) y las industriales (5%). También las domésticas, como el riego de jardines privados o el lavado de coches con manguera. Por primera vez en dos años, se podrán garantizar las demandas de riego a los agricultores, y de las fuentes ornamentales de las ciudades volverá a brotar agua dos años y medio después de cerrarlas. Con este cambio, que entrará en vigor a mediados de abril cuando se publique en el Diario Oficial de la Generalitat, catorce de las dieciocho áreas que componen las cuencas internas catalanas no tendrán ya ninguna restricción.

Las poblaciones que dependen del sistema hidrológico Ter-Llobregat pasan ahora a la fase de prealerta, que, si bien no estipula ningún tipo de restricción, todavía recoge recomendaciones como evitar duchas superiores a los 10 minutos. También supone que las desaladoras, que el año pasado evitaron que los embalses se secaran por completo, sigan funcionando a un 90% de su capacidad para seguir haciendo acopio de agua de lluvia y favorecer la recarga de los acuíferos como los del delta de Llobregat.

No toda la comunidad saldrá de la alerta, aunque cada vez está más cerca. El acuífero del Fluvià Muga, del que beben 22 municipios del Empordà, relajará restricciones y saldrá de la fase de excepcionalidad para pasar a la fase de alerta. Otras decenas de municipios que dependen del embalse de Darnius-Boadella, como Figueres o Cadaqués, se mantendrán asimismo en esta fase con limitaciones leves.

La peor sequía que se recuerda llegó el año pasado a poner contra las cuerdas al tejido económico de la comunidad. La amenaza de que Barcelona se quedara sin agua llevó a que el entonces Govern de Pere Aragonès (ERC) activara en marzo la fase de emergencia, con las restricciones domésticas, industriales y agrícolas más duras que se han aplicado nunca. La crisis forzó la aceleración de un multimillonario plan de transición hídrica con el horizonte de 2028 con el objetivo de que la comunidad deje en un lustro de “depender de las lluvias” gracias a la construcción de más plantas de desalación y regeneración.

En el plano político, la crisis hídrica abrió costuras en el Parlament y revivió la tensión territorial por la gestión del agua hasta reabrir el polémico debate de un trasvase del Ebro desde Tarragona hacia Barcelona. La cuestión climática también marcó la negociación de los Presupuestos autonómicos: para aprobar las Cuentas, los Comuns marcaron como línea roja el complejo turístico del Hard Rock en Tarragona alegando que era inviable en un contexto de sequía extrema. Los Presupuestos finalmente decayeron y Aragonès convocó elecciones anticipadas.

En plena campaña electoral, un frente de lluvias en mayo de 2024 inició el primer paso de la recuperación (culminada esta primavera) y logró sacar a la comunidad de la fase más extrema. El repunte de las reservas, que, si bien resultó insuficiente para dar por terminada la crisis, sí evitó que se volvieran a fletar barcos con agua desalada desde otras regiones, como ya se hizo en la gran sequía de 2008, para garantizar el abastecimiento de Barcelona durante el verano. Pese a la construcción de dos desaladoras (la de El Prat y la Tordera) que el entonces Govern tripartito del socialista José Montilla (2006-2010) impulsó para evitar otra crisis hídrica, esta sequía ha evidenciado que la comunidad seguía sin estar preparada para enfrentarse a una escasez de lluvias superior a los tres años.

Aspecto del Pantano de Sau en Barcelona, este sábado.

Paneque ha aprovechado su intervención frente al pantano de Sau para agradecer a sus antecesores en el cargo, Teresa Jordà y David Mascort (ERC), que gestionaron respectivamente el inicio y el punto más grave de la sequía. “Hay que reconocer la gestión que realizaron”, ha dicho la consejera. Con todo, pese al fin de la alerta generalizada, Paneque ha hecho un llamamiento este sábado a la prudencia y a no alejarse de la hoja de ruta que el Govern mantiene en materia de infraestructuras de cara a 2028. “La mejora de las reservas no nos tiene que alejar de la hoja de ruta del Govern en materia de agua”, se ha referido. El Govern seguirá asimismo ejecutando las obras para captar agua de pozos y mejora en las instalaciones previstas para este año con el objetivo de incrementar en 31 hectómetros cúbicos de agua las reservas. El objetivo es preparase al máximo para los futuros fantasmas de las sequías que el cambio climático seguirá trayendo.

Barcelona recupera el verde

EFE

El Ayuntamiento de Barcelona ha replantado 3.285 árboles y 3,9 hectáreas de vegetación arbustiva para recuperar,
hasta el momento, más de un 40% de la masa verde que se ha visto afectada durante la sequía.

La operación de recuperación, que se alargará hasta la primavera de 2026, prevé replantar un total de 7.500 árboles para reponer aquellos que sufrieron los efectos de la falta de agua, los que han sufrido patologías ordinarias durante ese periodo y aquellos que no se han podido plantar debido a las restricciones, ha detallado el Consistorio este sábado en un comunicado. También se prevé recuperar hasta 8,2 hectáreas de plantas afectadas, y se han vuelto a sembrar 2,13 hectáreas de césped de las 52,5 hectáreas que se perdieron.


Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Carlos Garfella
Es redactor de la delegación de Barcelona desde 2016. Cubre temas ambientales, con un especial interés en el Mediterráneo y los Pirineos. Es graduado en Derecho por la Universidad de las Islas Baleares, Máster en Periodismo de EL PAÍS y actualmente cursa la carrera de Filosofía por la UNED. Ha colaborado para otros medios como IB3 y Ctxt.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_