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Vivienda social ante el 26-M: ¿Quién da más?

Los alcaldables de Barcelona critican a Colau por no hacer los pisos que prometió, pero en sus campañas ofrecen los mismos o más

Finca de la calle de n'Arai, en Ciutat Vella, propiedad de la Generalitat.
Finca de la calle de n'Arai, en Ciutat Vella, propiedad de la Generalitat.

No hay campaña electoral sin abultadas promesas. Y en Barcelona, donde la vivienda es EL TEMA (porque los precios del mercado se han disparado y el parque público es pírrico), los candidatos que pugnan por echar a la alcaldesa Ada Colau se han lanzado al quién da más en prometer pisos sociales. Lo curioso es que mientras reprochan a Colau que no ha cumplido lo que prometió, algunos se comprometen a hacer todavía más pisos. Colau prometió 8.000 (4.000 construidos y 4.000 comprados o cedidos) y acabará el mandato con 1.400: 700 y 700. Estos son los compromisos de los partidos, por orden de representatividad.

PDeCAT. Un 25% del parque, vivienda asequible. La número dos de la lista que encabeza Joaquim Forn, Elsa Artadi, declina entrar en la guerra de cifras de pisos construidos, porque asegura que las promesas resultan incumplibles. Pero se marca como objetivo “conseguir que el 25% del parque de viviendas de la ciudad sea vivienda de alquiler asequible, de alquiler social o para emergencias”. Actualmente el parque público es de apenas el 2%, lejos de los porcentajes superiores al 15% de otras capitales europeas. Sobre 684.000 viviendas principales, un 2% de vivienda pública son 13.680 pisos y el 25% serían 171.000. Artadi promete movilizar suelo, rebajar el precio del que tenga como destino el alquiler, agilizar los trámites y rehabilitar y aprovechar locales vacíos.

Ciutadans. 20.000 en ocho años en el Área Metropolitana. 10.000 pisos de protección en ocho años en Barcelona, más otros 10.000 en el Área Metropolitana, que debería asumir las competencias en materia de vivienda. Es lo que promete Manuel Valls, que defiende que el 75% del parque público sea de alquiler. También es partidario de potenciar sociedades público-privadas de promoción de vivienda asequible. En cambio, cree que la obligación de reservar un 30% de las nuevas promociones para pisos de protección oficial disparará el precio del mercado. El ex primer ministro francés detalla solares donde levantar pisos y es partidario de construir edificios de gran altura (en Glòries y La Marina) porque “Barcelona tiene margen para aumentar su densidad de población”.

ERC. 15.000 pisos en dos mandatos y mil millones. El candidato Ernest Maragall, promete aumentar en “15.000 pisos el parque de vivienda pública en dos mandatos”. Una cifra que parte de la premisa de que en Barcelona hay suelo para construir 20.000 viviendas asequibles. También habla de buscar financiación (incluso fondos europeos) para movilizar mil millones de euros de inversión.

PSC. Mil pisos públicos al año. Jaume Collboni apuesta por retomar el ritmo de mil pisos públicos anuales que consiguió el alcalde Jordi Hereu (4.000 por mandato). Defiende impulsar la rehabilitación y el operador mixto (público privado) metropolitano que ha lanzado Colau, con “competencias metropolitanas e integrar política de vivienda y transporte público”.

PP. 8.000 en cuatro años. Josep Bou calcula que el suelo municipal edificable ronda los 210.000 metros cuadrados en 75 solares, y promete 8.000 pisos asequibles “que permitirían la existencia de un alquiler social sobre los 300 euros”.

CUP. Aprovechar el parque vacío. Los anticapitalistas proponen, antes de construir, habitar los pisos que no cumplen su función de vivienda o están vacíos (19.000 según Airbnb y 10.000 según el Ayuntamiento, dicen).

BComú. 18.500 pisos hasta 2025. El plan de vivienda de Colau, aprobado en 2016 con los votos de PDeCAT y Ciutadans prometía 18.500 pisos hasta 2025 sumando promoción, compras y movilizados de bancos. Aseguran que durante este mandato han entregado 2.600 llaves (pisos promovidos, comprados, movilizados y de rotación) y recuerdan que el Estado ha dejado de invertir un 65% desde 2008 y la Generalitat, 50%.

Inquilinos atrapados en un limbo legal

Los vecinos del número 3 de la calle de n’Arai, en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona, denunciaron ayer el limbo legal en el que están atrapados. En finca, que tiene ocho pisos y tres locales, todos son inquilinos y llevan más de 25 años allí: hay contratos indefinidos, otros renuevan cada año y otros mes a mes. Lo singular del caso es que el edificio es propiedad de la Generalitat desde 2010. El Govern quiso venderse la finca en 2015, pero en el último momento apareció un heredero, la Fundación del Hospital Clínic, que reclama la propiedad.

Los vecinos exigen al Govern que se encargue del mantenimiento de la finca, regularice sus contratos y alquile los dos pisos que están vacíos. La Generalitat asegura que no puede, porque mientras el conflicto está judicializado, es el titular del inmueble, pero no puede intervenir. Los inquilinos responden que un informe jurídico del Ayuntamiento dice que sí pueden intervenir.

Mientras, la angustia de los vecinos es enorme: “Tenemos las maletas preparadas desde hace meses”, aseguraba ayer Esther Castilla, apoyada por Resistim al Gòtic y el Sindicato de Inquilinos.

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