Los coches sin etiqueta de la DGT serán multados si circulan por Barcelona cuando haya contaminación

Las restricciones de tráfico entran en vigor el próximo día 1 y serán permanentes en 2020

Un turismo antiguo en una calle de Barcelona.
Un turismo antiguo en una calle de Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI

Aviso importante a los propietarios de los coches más contaminantes, los que no han recibido la etiqueta de la Dirección General de Tráfico (DGT). A partir del próximo 1 de diciembre, cuando se produzca un episodio de contaminación, no podrán circular por Barcelona y si lo hacen se les multará con 100 euros (50 si pagan al momento). Lo que no podrá hacer el Ayuntamiento es inmovilizar el vehículo. Durante estos episodios el transporte público incrementará un 10% para dar alternativa a los afectados. "El objetivo es que no haya sanciones sino la lucha contra la contaminación. Estamos ofreciendo alternativas en transporte público y el mensaje debe ser que hoy ir en coche mata", ha dicho la teniente de alcalde Janet Sanz, que ha subrayado que Barcelona es la primera ciudad en utilizar las etiquetas de la DGT para luchar contra la contaminación.

Cuándo, a quién y dónde se aplicarán las restricciones

A partir del 1 de diciembre cuando la Generalitat declare episodio de contaminación. (Sucede entre cero y tres veces al año)

En 2020 serán restricciones permanentes, independientemente de la contaminación.

La zona de bajas emisiones comprende 95 kilómetros cuadrados: toda Barcelona salvo Zona Franca y los barrios de montaña; L'Hospitalet, parte de Cornellà, Esplugues y Sant Adrià.

No podrán circular los turismos que no han recibido la etiqueta de la DGT, los más contaminantes. Se puede consultar aquí.

Sí podrán circular, de momento, todas las motos, furgonetas, camiones y autobuses.

La Guardia Urbana parará a los turismos que circulen sin etiqueta. Comprobará por la matrícula si pueden circular. Si no la tienen, les multarán con 100 euros.

Las restricciones de turismos contaminantes que entran en vigor el 1 de diciembre se aplicarán solo cuando haya episodio de contaminación (lo que ocurre entre cero y tres veces al año). Pero a partir de 2020 serán restricciones estructurales: siempre e independientemente de si se declara episodio de contaminación. El consistorio estima que afectarán a un 17% de los 700.000 coches del área de Barcelona: 119.000 coches. En esta página web del Ayuntamiento los conductores pueden comprobar si les corresponde etiqueta o cuál.

El consistorio ha explicado este martes el dispositivo que prepara para aplicar las restricciones de tráfico, que se aplicarán en el perímetro que queda dentro de las Rondes de la ciudad, la llamada Zona de Bajas Emisiones (ZBE). De facto, es toda la ciudad, salvo la Zona Franca, Vallvidrera, Les Planes y el Tibidabo; además del municipio de L'Hospitalet, parte de Esplugues, Cornellà y Sant Adrià. Por ahora, solo afectará a los turismos y los que tendrán prohibido circular, bajo riesgo de multa, son los que no han recibido la etiqueta. Los coches afectados son los de gasolina matriculados antes de 2000 y los diésel matriculados antes de 2006. Durante este primer año de restricciones, se libran el resto de vehículos: furgonetas, camiones, motos, autobuses y autocares. Además, la limitación no afectará a vehículos de emergencias o servicios esenciales.

Todos los agentes de la Guardia Urbana han sido formados y además en los días de episodio habrá 48 patrullas específicamente destinadas a controlar los vehículos. Los agentes pararán a todos los coches que no lleven la etiqueta (que no es obligatorio enganchar en el parabrisas, pero sí recomendable) y comprobarán por la matrícula si pueden o no circular. Si no tienen etiqueta, se les multará y se les invitará a salir de la zona de bajas emisiones. Los coches que no tienen etiqueta sí podrán circular por las rondas, porque precisamente es la vía que tienen para salir de la ciudad o para evitar entrar en ella.

En paralelo a las restricciones, las administraciones incrementarán en un 10% la oferta de transporte público para dar alternativas. Y habilitarán una tarjeta de transporte, la T-Aire, de dos viajes que costará un 10% de lo que cuestan dos trayectos con la T-10. Por otra parte, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha actualizado este martes este martes la cifra de ciudadanos que han decidido dar de baja coches contaminantes a cambio de transporte público durante tres años: son ya 249. Estas personas recibirán la llamada T-Verda, la mayoría de Barcelona (138) pero también de L'Hospitalet, Badalona, Sant Boi o Santa Coloma. La mayoría de vehículos dados de baja son turismos de gasolina, aunque también hay 16 ciclomotores. El vicepresidente de Movilidad del AMB, Antoni Poveda, ha asegurado que los 249 coches contaminantes equivalen a 5.000 nuevos "a efectos de contaminación".

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La Generalitat activa aviso preventivo de contaminación

La Conselleria de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat ha activado este martes un aviso preventivo de contaminación atmosférica en los 40 municipios de la conurbación de Barcelona, en la Plana de Vic y en la zona de Ponent, que afecta a 224 municipios catalanes. El aviso tiene como objetivo reducir la emisión de contaminantes para evitar un episodio de contaminación ambiental,
por lo que se indica en paneles luminosos en las principales carreteras.

También se informa a los ciudadanos para que prioricen el uso de
transporte público en lugar del vehículo privado, notificar las actividades
industriales y recomendación a los municipios para que reduzcan las obras
con materiales polvorientos. La medida se toma a causa de elevados niveles de contaminación y la previsión de la persistencia de un anticiclón, que afecta al territorio y que dificulta la dispersión de partículas contaminantes en suspensión.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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