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El campo del sur de Alicante está en alerta roja por la sequía

La ministra de Agricultura garantiza a Puig que la desalinizadora de Torrevieja duplicará su producción

El presidente Ximo Puig con la ministra de Agricultura durante la reunión que han mantenido este martes.
El presidente Ximo Puig con la ministra de Agricultura durante la reunión que han mantenido este martes.

Dramática. Límite. Irreversible. Los calificativos se quedan cortos desde hace semanas en boca de agricultores y regantes para describir la situación que atraviesan los cultivos de las comarcas del sur de la provincia de Alicante, sedientos a causa de la terrible sequía que asola a todo el país. El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la consejera Elena Cebrián han reclamado este martes en Madrid a la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, una solución “contundente”. La ministra ha garantizado, según ha explicado el jefe del Consell al término de la reunión, que la planta desalinizadora de Torrevieja duplicará dentro de unos meses su producción, de 40 a 80 hectómetros cúbicos.

Puig ha expresado a García Tejerina su “enorme preocupación ante la sequía extrema” que afecta al sur de Alicante. “Hay que garantizar a medio y largo plazo la sostenibilidad de un regadío que genera muchos recursos y puestos de trabajo”, ha señalado el jefe del Consell. La Generalitat propone un trasvase extraordinario del Tajo al Segura y el aumento de la producción de las desalinizadoras.

Como medidas estructurales, el Gobierno valenciano pretende firmar un convenio con el Ministerio que le permita gestionar la distribución de aguas regeneradas e incluya un plan para eliminar su salobre; la construcción de embalses de cola; la moratoria de las tarifas del trasvase y mayor agilidad de los trámites para que los ayuntamientos puedan limpiar los barrancos. “Nosotros no somos fundamentalistas en la cuestión del agua y buscamos un mix de todos los recursos disponibles”, ha precisado Puig.

Por su parte, la consejera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián, ha apostado por sumar el esfuerzo de ambas administraciones para hacer frente a la sequía y ha recordado que su departamento ha invertido este año 18 millones de euros en la modernización de regadíos y otros 30 en diferentes ayudas a estos cultivos.

La sequía amenaza con barrer de un plumazo a todo un sector económico que tiene especial arraigo en las comarcas del Bajo Vinalopó y la Vega Baja. “Se van a perder 20.000 hectáreas de cítricos, que no van a alcanzar los calibres necesarios para su comercialización, y 7.000 de alcachofas y todo tipo de hortalizas. Si en quince días no llueve, esto será irreversible”, resumía recientemente a este periódico, el presidente de la asociación agraria Asaja-Jóvenes Agricultores en Alicante, Eladio Aniorte.

La Mancomunidad de Canales del Taibilla asegura que el abastecimiento para consumo humano no corre peligro. Los cultivos de la vega baja del Segura, por el contrario, no resisten más. El grifo del trasvase lleva meses cerrado. Aniorte augura un importante incremento del precio de la cesta de la compra en toda Europa por culpa de la escasez hídrica y alerta del peligro que corren “500.000 jornales” derivados de unos 5.000 empleos.

Mientras esta organización agraria reclama un trasvase extraordinario de urgencia de 100 hectómetros cúbicos del Tajo al Segura para intentar salvar las cosechas, “como se hizo en época de Felipe González”, Ángel Urbina, portavoz del Sindicato Central de Regantes del acueducto, que agrupa a 80.000 usuarios de las provincias de Almería, Murcia y Alicante, no lo ve factible a corto plazo porque las reservas existentes en los embalses no alcanzan ni el umbral del caudal ecológico y tendría que modificarse la ley actual.

Urbina propone cono soluciones inmediatas la apertura urgente de los pozos de sequía, captar caudales del pantano de Alarcón e incrementar la capacidad de todas plantas desalinizadoras y depuradoras. A largo plazo, aboga por recuperar el trasvase del Ebro y construir una tubería que permita extraer agua del curso medio del Tajo.

En cualquier caso, ambos representantes coinciden al criticar la actuación de las administraciones, tanto estatal como autonómica, a las que acusan de dejación de funciones. “La Generalitat, ni está ni se le espera. Y el Gobierno central tiene otros problemas, como la situación de Cataluña, que va a terminar por arruinarnos a todos”, señala Aniorte. “Nos sentimos abandonados por el Estado. El agua se ha utilizado como un arma arrojadiza entre los políticos, unos y otros, pero no se ha tomado en serio”, precisa por su parte Urbina.

Los regantes alicantinos han hecho frente común con los murcianos y los almerienses y han elaborado el Manifiesto Levantino por el Agua, en el que reclaman a las instituciones que aborden de una vez el problema. “La huerta levantina, que ha sido motivo de orgullo, la que suministra los más elevados porcentajes de las mejores frutas y hortalizas a nuestros hogares y a los del resto de Europa, está en riesgo, se nos muere”, alertan en un documento que suma ya casi 7.000 adhesiones en la plataforma Change.org. Los regantes de las tres provincias advierten de que se cierne “un jaque mate sobre más de 44 millones de árboles” y exigen soluciones definitivas a un problema estructural para impedir que sus campos se conviertan, en palabras de Urbina, “en el inicio del desierto del Sahara”.

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