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El pacto del PP sobre el trasvase divide a regantes y agricultores en Alicante

Ciscar confesó que “todos hemos cedido para lograr un buen acuerdo”

Reunión de Ciscar con los regantes en Alicante.
Reunión de Ciscar con los regantes en Alicante.

Una botella se puede ver medio llena o medio vacía. Y el acuerdo para salvar el trasvase Tajo-Segura, también. El PP y los regantes estaban eufóricos, y los agricultores y el PSPV mostraron su escepticismo y temor.

“Todos hemos cedido, porque sin cesiones no hay acuerdos”, admitió ayer en Alicante el vicepresidente del Consell, José Ciscar, quien se empleó a fondo para convencer a regantes y periodistas del logro alcanzado con la firma de un acuerdo de las cinco comunidades autónomas (gobernadas por el PP), que permitirá al trasvase Tajo-Segura adquirir rango de ley y que se incluya en el actual Plan Hidrológico Nacional.

Sin embargo, las organizaciones agrarias de La Unió de Llauradors y Jóvenes Agricultores en Alicante, así como los responsables socialistas salieron en tromba a criticar este acuerdo porque, en su opinión, supone la “muerte” del trasvase, y la “claudicación” de Ciscar ante el criterio del PP en Madrid.

El problema son las cifras. Hasta ahora para poder trasvasar agua del Tajo al Segura se necesitaban unas reservas de 280 hectómetros. Sin embargo, el acuerdo eleva esa cifra hasta los 400 hectómetros. José Ciscar remarcó que la propuesta inicial era de 600 hectómetros, y se ha conseguido rebajar en 200.

El consejero del PP, responsable de Agua y Agricultura, destacó que los caudales ecológicos se mantienen, que se dispondrán de 20 hectómetros cada año sin estar sujetos a restricciones, y durante cinco años progresivamente se aumentarán en 32 hectómetros la cantidad de agua trasvasada. “La diferencia será inapreciable”, dijo Ciscar, que se reunió con los regantes en la sede del Consell en Alicante.

El presidente del Sindicato Central de Regantes del acueducto Tajo-Segura, José Manuel Claver, mostró su “moderada satisfacción” pero admitió que hay aspectos que no convencen. Lo mejor es que a partir de ahora el trasvase lo autorizará el ministerio de Medio Ambiente, y no el Consejo de Ministros como hasta ahora. Manuel Serrano, del Sindicato Riegos de Levante calificó el acuerdo de “histórico porque entierra la incertidumbre” sobre el futuro del trasvase. Ángel Urbina, portavoz de Riegos de Levante y miembro del Sindicato Central del trasvase, valoró la “seguridad jurídica” que tendrá el trasvase.

"Claudicar ante Cospedal"

El secretario general del PSPV-PSOE, Ximo Puig, consideró que elevar a 400 hectómetros reserva de agua del trasvase Tajo-Segura, significa que “el PP lo ha sentenciado a muerte”, ya que con este nivel en los últimos diez años no habría habido trasvases. Puig lamentó que el PP haya alcanzado un acuerdo que “perjudique” a los valencianos y que Ciscar haya preferido “huir y claudicar ante Maria Dolores De Cospedal (presidenta de Castilla-La Mancha) y Mariano Rajoy”.

El presidente de Asaja Alicante, Eladio Aniorte, calificó de “losa” la reserva de 400 hectómetros cúbicos de agua mínima en la cabecera del Tajo para empezar a trasvasar ya que considera que es “una clara disminución de caudal”. Ernest Blasco, de La Unió de Llauradors tildó de “tomadura de pelo” y una “condena” para el campo de Alicante el acuerdo sobre el Tajo porque “en los años de sequía no llegará ni una sola gota de agua”.

Y el propio vicepresidente del Consell, José Ciscar, no tuvo otro remedio que admitir que “si hay sequía da lo mismo 240 que 400 hectómetros, desde 1983 se han venido recibiendo una media de 320 hectómetros, y eso está técnicamente que seguirá llegando”.