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La Generalitat planea permitir el alquiler de habitaciones a turistas

La propuesta del Ejecutivo catalán contempla una oferta "no profesional" sin límite de días al año

Cartel en Ciutat Vella contra los pisos turísticos.
Cartel en Ciutat Vella contra los pisos turísticos.

El Gobierno catalán planea permitir que los ciudadanos puedan alquilar habitaciones en domicilios particulares a turistas. La creación de esa oferta no profesional es una de las propuestas del informe que ha elaborado una comisión en la que han participado varios departamentos de la Generalitat para poder regular la llamada economía colaborativa. El documento contempla que los particulares, que serían considerados “agentes productores” y deberían tributar, puedan arrendar habitaciones de su casa por “periodos de corta duración” y sin un máximo de días al año.

La propuesta sobre cómo adaptar la actividad turística a la economía colaborativa es tal vez la más avanzada que tiene el Ejecutivo catalán. No en vano, la Generalitat tiene en el cajón desde julio de 2015 un proyecto de decreto que quería regular los conocidos bed and breakfast. Esa propuesta suscitó las críticas del sector hotelero, que no ve con buenos ojos abrir el negocio al ámbito no profesional.

La figura de “hogar compartido” que se propone desarrollar ahora el Gobierno catalán va más lejos, puesto que en 2015 se pensó que los particulares no pudieran arrendar habitaciones más de cuatro meses, mientras que ahora ese límite temporal no existiría. A los propietarios de esos hogares se les requerirá que estén empadronados en la vivienda, que esta tenga la cédula de habitabilidad en vigor y que oferten un número máximo de plazas. Además, se prevé que estos puedan adaptar la normativa a sus necesidades.

Los prestadores del servicio, eso sí, deberán tributar por esa actividad como “agentes productores”. Para ello, se elaborará una guía práctica para que los ciudadanos conozcan sus obligaciones tributarias en concepto de IRPF e IVA. Pero el Ejecutivo catalán también “velará”, según el informe, para que “las plataformas digitales que operen en Cataluña” tributen en el territorio de acuerdo a los beneficios obtenidos en la comunidad. El contenido del plan también apunta a que los huéspedes de estos hogares estarán sujetos a la tasa turística, puesto que se desarrollará la figura de un asistente para ese fin.

El informe también avanza en el ámbito del transporte y la movilidad. El documento es más claro, sin embargo, en el uso de vehículos compartidos que en cuanto al transporte en vehículos ligeros. De esta forma, se propone definir conceptos como carsharing para posteriormente regularlos.

Taxis compartidos

La Generalitat también “analizará” —sin ir más allá— la normativa de transportes en vehículos ligeros para “incorporar las mejoras que propician las plataformas tecnológicas” a los servicios públicos. Asimismo, el Gobierno de Carles Puigdemont pone sobre la mesa la necesidad de “incluir mecanismos de taxi compartido”, un sistema tarifario más sencillo y transparente y apostar por las aplicaciones basadas en la geolocalización. En todo caso, todas estas ideas serán trasladadas al Instituto Metropolitano del Taxi y al Área Metropolitana de Barcelona.

Otro de los desafíos que presentan las empresas que se enmarcan dentro de la economía colaborativa consiste en las relaciones laborales que mantienen con quienes prestan los servicios. La Generalitat recomendará a “los responsables de política laboral” la creación de una nueva cuota de autónomos con un mínimo exento que permita ejercer esas tareas de forma ocasional. Aun así, también propone considerar el trabajo a tiempo parcial para los casos en los que se demuestre que hay un vínculo laboral entre las empresas y los prestadores de los servicios.