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El turismo espera evitar el golpe

Los comercios del centro de Barcelona acusan todavía el ataque, aunque ya se aprecia una mejoría en la llegada de visitantes

Los visitantes de La Rambla de Barcelona vuelven a la zona tras el atentado.
Los visitantes de La Rambla de Barcelona vuelven a la zona tras el atentado. EFE

El sector turístico barcelonés intenta volver a la normalidad. Una tarea difícil, por lo reciente que está todavía el atentado en La Rambla y Cambrils. Un golpe que ha afectado a una de las mayores fuentes de negocio de Cataluña, que se resintió con una bajada considerable de actividad durante el fin de semana, algo que empieza a dejar atrás. Las tiendas redujeron su facturación, hubo cancelaciones de reservas de hotel y llegaron menos visitantes.

Las tiendas del centro de Barcelona, en los alrededores de La Rambla, han sido las más afectadas. En una de las principales calles comerciales de la ciudad, Portal de l'Àngel, todavía este lunes se notaba una menor afluencia de la habitual. “Hay una bajada importante. Los lunes suele ser un día muy animado, pero no en esta ocasión. Estaremos al 50%”, aseguró Irene Pujals, encargada de Springfield. Una situación que se repite en la mayoría de establecimientos del centro barcelonés. “Se nota una recuperación diaria, pero todavía estamos por debajo de lo normal”, explicaron trabajadores de Pull & Bear y Sephora.

La caída está provocada, según el sector hotelero y comercial, por la menor llegada de turistas que están en la Costa Brava y la Costa Dorada. Según estimaciones del Ayuntamiento, Barcelona recibe cada año más de 30 millones de visitantes, de los cuales la mitad solo están una media de ocho horas en la ciudad. Es decir, uno de cada dos de los que visitan Barcelona se aloja en Lloret de Mar, Salou o Calella, entre otros lugares. Así lo confirma Martí Sarrate, presidente de la Asociación Catalana de Agencias de Viajes Especializadas. En concreto, el 70% de los turistas que llegan a Cataluña visitan Barcelona al menos un día.

El golpe para la economía de la ciudad es extraordinario, aunque todavía no hay previsiones de cómo puede afectar a medio plazo. Hasta junio, los turistas extranjeros gastaron en la comunidad 8.178 millones de euros, según el INE. Es una cifra superior a las exportaciones de coches fabricados en Cataluña, que rondaron los 5.000 millones en el mismo periodo.

El sector hotelero ha sido otro de los perjudicados, aunque en menor medida. “Ha habido cancelaciones, pero menos de las que preveíamos. Se han bajado precios y la ocupación ya se está recuperando”, aseguraron desde el céntrico hotel Gran Ducat.

Estas cancelaciones de reservas se han repetido por los principales hoteles de la ciudad, sobre todo en los céntricos, aunque en un porcentaje bajo. El Gremio de Hoteles de Barcelona, de hecho, envió una circular tras los atentados para que fueran flexibles y comprensibles en las cancelaciones. Es decir, que no tuvieran coste alguno. “Todavía no hemos cuantificado cuántas cancelaciones ha habido. Está claro que ha afectado, de manera puntual, pero no sabemos cómo repercutirá a medio plazo”, argumentaron desde el Gremio.

El medio y largo plazo es el principal quebradero de cabeza del sector. “Evidentemente, en el futuro, habrá una reacción de caída de reservas”, decía hace unos días Jordi Clos, presidente del colectivo. Sin embargo, para María Llanos, profesora de Economía de la Universidad de Barcelona, solo repercutirá de forma inmediata: “Será algo puntual. A medio plazo la bajada no será acentuada”, argumenta.

Mientras, siguen llegando turistas nacionales e internacionales. Además, la mayoría de estos visitan los principales puntos turísticos: “Puede pasar algo así en cualquier lugar del mundo, aunque hay una sensación extraña”, decían las italianas Cristina Danese y Noemi Sciarretti, que llegaron a la ciudad el miércoles. Esta vida normal de los turistas se da en la mayoría de casos, aunque otros prefieren evitar las zonas más visitadas. “Nos han preguntado por lugares para visitar donde no haya mucha aglomeración”, reconocen en el hotel Abba Sants.

Otras ciudades europeas afectadas

París. Francia ha sido el país europeo más golpeado por ataques terroristas en los últimos años. París ha sido el objetivo principal, lo que ha repercutido en la llegada de turistas. En 2015, la región de París perdió 1,5 millones de turistas, un 8,8% menos que el año anterior. Por nacionalidades, los que más bajaron fueron los chinos y japoneses.

Bruselas. Los ataques terroristas sacudieron la capital belga en 2016. Los atentados de marzo provocaron una caída de la ocupación del 25% en los establecimientos hoteleros en los seis meses posteriores al ataque.

Londres. En los últimos meses, Londres ha sufrido dos atentados en el centro de la ciudad. Uno en marzo y otro en junio. De estos, por la cercanía en el tiempo, todavía no hay datos oficiales sobre la repercusión económica que haya sufrido la ciudad.

Turquía. Turquía ha padecido múltiples ataques terroristas en los últimos tres años. El país se ha convertido en objetivo de los atacantes islamistas, lo que ha provocado una caída del número de visitantes por encima del 20%, según el Ministerio de Turismo.

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