El déficit del hospital de Mataró se perpetúa pese a estar intervenido

Los trabajadores tildan de "fracaso" el plan de reequilibrio y el centro mantiene su objetivo de cerrar 2018 con las cuentas saneadas

Entrada principal del hospital de Mataró
Entrada principal del hospital de MataróAlbert Garcia

Los números rojos persiguen al Consorcio Sanitario del Maresme (CSdM), la empresa pública que gestiona el hospital de Mataró. El consorcio, intervenido por la Generalitat desde 2015 por haber hecho un déficit de 2,7 millones de euros en el ejercicio de 2014, tuvo que desplegar un plan de reequilibrio para ayudar a cuadrar las cuentas. Sin embargo, dos años después, los números no remontan. Fuentes consultadas tildan el plan económico de “fracaso” y cifran el déficit de 2017 en tres millones. Una portavoz del CSdM dice que el desajuste no será tanto y mantiene que en 2018 tendrán las cuentas saneadas.

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El CSdM, que dispone de 116,5 millones de euros para gestionar el hospital de Mataró y varios centros de atención primaria, sociosanitario y de salud mental, no levanta cabeza. Un desajuste financiero en 2014 obligó a la Generalitat a retirarle la autonomía de gestión, un régimen especial que exime a los consorcios sanitarios públicos de aplicar medidas que afectan a entidades del sector público de la Generalitat (como la retirada de la paga extra a los funcionarios, por ejemplo). El Govern tomó el mando de sus cuentas y obligó al CSdM, que asiste a 421.000 personas de la comarca del Maresme, a elaborar un plan de reequilibrio para volver a números verdes.

El plan de viabilidad a tres años pasaba por un incremento de tarifas [los precios a los que el Departamento de Salud les contrata la actividad] del 3,6%. Se previó también que Salud contratase 300 intervenciones quirúrgicas más y, a partir de 2016, un aumento anual de la contratación de 1.300 operaciones. Además, contaba con trasladar buena parte de la actividad sociosanitaria del hospital Sant Jaume —40 de las 70 camas disponibles— a una planta del hospital de Mataró. Con todo, esta última medida nunca se llegó a realizar por la presión social que se forjó en contra, sobre todo entre los trabajadores, temerosos de un colapso en el buque insignia del consorcio.

A un año de que se cumpla el plazo previsto en el plan de reequilibrio para que el CSdM sanee sus cuentas, las medidas para reajustar la situación financiera se han aplicado, el Departamento de Salud ha aumentado la contratación al hospital e incluso inyectó una partida de 900.000 euros para compensar el traslado infructuoso de los pacientes del sociosanitario. Sin embargo, los números siguen en rojo.

Fuentes consultadas aseguran que el déficit previsto para final de año supera los tres millones de euros, una cifra mayor que la que propició la intervención en 2015. “El plan de reequilibrio ha sido un fracaso y el hospital está totalmente colapsado porque hay más actividad contratada pero la infraestructura es la misma”, sostienen. Una portavoz del CSdM matiza que el déficit previsto al cierre de 2017 no será tanto pero evita dar una cifra concreta porque “solo son previsiones y todavía se desconocen los ingresos de este año porque es un tema que aún se está cerrando con el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut)”. Esta portavoz achaca el desajuste de este año a “aumentos de gasto no asociado a la gestión”. Se refiere al aumento del 1% de las retribuciones y al cumplimiento de una sentencia que supone un desembolso de 1,5 millones.

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Aunque el Departamento ha declinado atender a este diario, esta portavoz del CSdM sí ha confirmado que la empresa pública está renegociando con Salud el plan de reequilibrio. “El Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) nos ha dado dinero pero tienen que mejorar más. Nosotros seguimos manteniendo que nuestro objetivo es que el plan de reequilibrio acabe en 2018, como está previsto”, apunta. Con todo, asegura, la revisión del plan no prevé “ninguna medida de ajuste en personal”. “No prevemos medidas de ahorro más que un aumento de la eficiencia”, puntualiza esta portavoz.

La empresa también reconoce que el bloque quirúrgico es “insuficiente” para asumir la proyección de actividad prevista y por las propias necesidades de la población de referencia. Por ello, la ampliación del área de cirugía ambulatoria será una de las prioridades en cuanto a inversión en infraestructuras y calculan que podrán abrir un quirófano nuevo el año que viene.

Pero además de los números rojos y una saturación en los servicios por la presión asistencial —los trabajadores aseguran que los especialistas de dermatología están dando cita para abril de 2018—, la obsolescencia de los equipos tecnológicos pone en jaque la labor asistencial. Una auditoria interna constató que el CSdM precisa 23,7 millones de euros para renovar sus instalaciones, desde fachadas de edificios hasta equipamientos médicos. “Estamos reponiendo en la medida que nos podemos permitir”, indica una portavoz. Casi el 25% de los 23,7 millones que necesita el CSdM pertenecen a infraestructuras médicas como respiradores, desfibriladores o equipos de anestesia. Según el plan de reequilibrio, el 57% de los equipos tecnológicos son anteriores al año 2000 y el 26% están descatalogados u obsoletos.

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Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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