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LA PLANTA DE PURINES DE KARRANTZA

Diez millones volatilizados por el estiércol

La Audiencia de Bizkaia remite la causa al juzgado 1 de Balmaseda para que abra el proceso.

El administrador pide concurso culpable.

La planta de purines abandonada en 2010 en una imagen tomada ern 2012
La planta de purines abandonada en 2010 en una imagen tomada ern 2012

El sueño de cualquier emprendedor es montar una sociedad con unos fondos propios mínimos, con el compromiso público de recibir subvenciones sin límite para financiar sus proyectos y cubrir el eventual déficit, y además teniendo garantizado desde el minuto uno que la gestión y los eventuales beneficios del negocio futuro estarán en sus manos. En Euskadi ha sucedido al menos en tres ocasiones en el último lustro. A los proyectos subvencionados al 100% de la fórmula 1, en el que se dilapidaron 48 millones de dinero público a través de la mercantil Epsilon, o del revolucionario proyecto Hiriko para fabricar un coche electrico que no llegó a arrancar el día de su presentación, —otros 18 millones de dinero público fundidos— se suma una iniciativa empresarial con mucho menos glamur, y que en opinión del administrador que gestiona su quiebra final, olía mal en todos los sentidos desde el principio: La planta de purines de Karrantza, Bizkaia.

La Audiencia Provincial de Bizkaia ha comunicado hoy al juzgado número 1 de Balmaseda que es competente para iniciar las diligencias a raíz de la demanda del Ayuntamiento de Karrantza contra una docena de personas, vinculadas al PNV, que dilapidaron las ayudas públicas. El Ayuntamiento entiende que se ha producido varios delitos de falsedad en documento oficial, administración desleal, malversación de caudales públicos, y apropiación indebida. De forma paralela el administrador concursal, pidió la pasada semana al juez de lo mercantil que declare "concurso culpable" al entender que la planta de purines era una excusa para volatilizar el dinero público. Al frente de la trama estaba el exdirector del departamento de Investigación Agropesquera y Alimentación del Gobierno vasco, Martín Ascacibar,

Ascacibar abrió el grifo de las subvenciones cuando estaba en el Gobierno vasco

En este caso se han evaporado otros diez millones de los contribuyentes a través de la mercantil Karrantzako Minda (KM). Sin embargo, el proyecto nació para solucionar el problema real de un idílico valle, el más grande y uno de los más turísticos de Bizkaia, que más allá de sus verdes praderas, escarpadas montañas y joyas como la cueva de Pozalagua, tiene un problema real con los residuos animales, debido a que su economía está basada en la ganadería. Desde hace cinco años, cuando solo se había construido el 16% del proyecto, la planta está abandonada, y según el informe que el administrador concursal ha remitido esta semana al juez de lo mercantil de Bilbao, solo fue una excusa para desviar dinero público. La empresa encargada del proyecto fallido de la planta de purines recibió 10,3 de los 13 millones de subvenciones que llegó a tener concedidos, pese a nacer con un capital social de 3.000 euros.

En el escrito entregado la pasada semana al juez, el administrador le pide que declare el concurso culpable y reclama más de 12 millones de euros en indemnizaciones a varios excargos del PNV, liderados por Martín Ascacibar, que en su opinión gestionaron de forma “dolosa” todo el proyecto. El informe describe cómo Ascacibar abrió el grifo de las ayudas cuando estaba en el Gobierno vasco, en 2006 y 2007 a la sociedad concursada Karrantzako Minda (KM), y después se garantizó el control de las dos sociedades clave para volatilizar el dinero, la citada KM —fue nombrado consejero delegado en 2009—, y ADE Biotec —era conejero desde 2007—.

El administrador explica que la presencia de los ganaderos en KM —51%— era “una cuestión de imagen” ya que ADE “vigilaba” todos sus movimientos y se garantizaba los fondos para la ejecución del mismo. El Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe aprobó ayudas para KM de siete millones, la Diputación de Bizkaia dos, y el Gobierno de España, entonces dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, cuatro más, aunque las ayudas efectivamente recibidas se quedaron en 10.020.000 euros. La abogacía del Estado también ha solicitado la calificación culpable del concurso, así como la fiscalía, que precisa en su escrito que “hay indicios de delito”.

Se pidieron subvenciones con papeles en blanco

Las dos sociedades mencionadas firmaron en 2007 el acuerdo marco en virtud del cual se fijaron las condiciones del futuro contrato “llave en mano”. KM se comprometió a encargar a ADE Biotec “la construcción y futura gestión de la planta de residuos orgánicos animales, así como la gestión, operación y mantenimiento de la planta a construir”. Pero el tinglado se les fue de las manos y el descontrol y posiblemente la sensación de impunidad y las prisas por cerrar el negocio provocó errores de bulto que han aflorado en el informe del administrador concursal. Las primeras peticiones de subvención al Gobierno vasco se hicieron con papeles en blanco y cuando la línea de subvenciones y el programa público fue aprobado, se añadieron los presupuestos y los proyectos concretos. Los terrenos para la instalación de la planta se adquirieron sin previa licencia para construir en ellos y sin un estudio geológico previo. El dinero fue directamente a la basura. El terreno era poroso y con muchos acuíferos.

Tuvieron que comprar otros terrenos para los que consiguieron la licencia de obras en 2009 y en los que comenzaron a construir en 2010, el mismo año que se paralizó pese a que las ayudas públicas se habían librado ya desde 2006, cuando KM recibió los primeros 1,5 millones. El administrador concluye que “no existe una correspondencia entre los conceptos a financiar y los realmente financiados. Gran parte de las facturas con las que se justificaron los gastos ante las instituciones públicas, eran falsas. Pero el listado de despropósitos no se queda ahí. El presupuesto de construcción de la planta pasó de los iniciales seis millones, en enero e 2005, a 22 millones en mayo de 2010, unos meses después de comenzar las obras y poco antes de paralizarlas definitivamente. KM recibió ayudas para la formación de su personal, cuando no tenía trabajadores a su cargo, se presentaron justificantes de gastos falsos, ADE, que en total se llevó casi seis millones de euros, ganó un millón en un día, simplemente introduciendo una partida falsa a uno de los muchos presupuestos que pasó a KM. El duro informe concursal explica que la operación se pudo llevar a cabo porque Ascacibar, además de los cargos en estas empresas, se garantizó la presidencia de la comisión de seguimiento formada para vigilar el bueno uso de los fondos públicos.