Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los narcos elevarán un 6% el PIB

La inclusión del comercio de drogas y de la prostitución en el cálculo de la actividad económica tendrá un impacto sensiblemente mayor en Galicia

Alijo de 3,3 toneladas de cocaína incautado en 2013 en Vigo
Alijo de 3,3 toneladas de cocaína incautado en 2013 en Vigo

Recalcular el Producto Interior Bruto (PIB) con los nuevos criterios estadísticos de Bruselas que incluirá, por primera vez, la economía sumergida que genera el narcotráfico, elevará el indicador de riqueza en la comunidad gallega en casi un 6%, según expertos de la Agencia Tributaria. Un cómputo que se basa en el volumen de aprehensiones — Galicia está a la cabeza en el tráfico de cocaína en España— además del precio de los estupefacientes y el blanqueo de dinero. Mientras la prostitución, la otra futura incorporación a la contabilidad del Instituto Nacional de Estadística (INE), se basa en estimaciones más reales y menos arriesgadas, el narcotráfico ofrece parámetros casi virtuales para deducir cuánto dinero genera y cuánto se blanquea. Y parte de un índice que manejan los expertos: la droga incautada es el 10% de toda la que circula.

 Así, el volumen de negocio que aflora del tráfico de drogas se estima sobre el precio de cada tipo de estupefaciente en el mercado negro multiplicando por diez los cargamentos capturados. Pero ese resultado habría que, al menos, duplicarlo, ya que la droga incautada tiene un elevado grado de pureza, lo que genera mayores beneficios a toda la cadena de distribución a costa de la calidad de la sustancia en dosis que llega al consumidor adulterada. Según estos parámetros, y tomando como referencia 2010, en España se habrían movido más de 1.600 millones de euros solo por tráfico de cocaína. El dato se deduce de los 25.241 kilos incautados y del precio medio de 32.393 euros por kilogramo con un grado de pureza del 74%, según la tabla que anualmente facilita el Ministerio del Interior a las fiscalías antidroga. Un 20% de estos envíos se apresó en Galicia en 2010 —uno de los años récord junto a 2008 y 2009— donde las redes del narcotráfico cobran de los proveedores sudamericanos una comisión de en torno al 30% de cada desembarco. El negocio se expande al multiplicar por seis el precio de la cocaína en origen una vez que los fardos pisan tierra.

El blanqueo de dinero tiene su propia estadística, aunque más reciente, desde que se crearon las primeras unidades policiales especializadas y comenzaron a abrirse los primeros sumarios por este delito, a mediados de los años noventa. Propiedades y pazos de Laureano Oubiña o de Los Charlines fueron los precedentes aunque los decomisos no se hicieron efectivos hasta una década después. En Galicia, se judicializaron en los últimos ocho años las mayores investigaciones de blanqueo abiertas por la Agencia Tributaria, causas que se instruyeron de forma paralela a operaciones de narcotráfico en las que fueron cayendo hasta siete de las principales redes de transporte y distribución de cocaína. El valor de propiedades y depósitos bancarios intervenidos supera los 200 millones de euros, una mínima parte de los flujos de dinero que genera el tráfico marítimo o de contenedores y unos bienes que en algunos casos acabaron deteriorándose o no han llegado en su totalidad a las arcas del Estado por la lentitud de la justicia.

“Cuantificar la economía sumergida es imposible por definición, y sobre todo el narcotráfico porque sus ingresos presuponen la comisión de un delito”, afirma Ransés Pérez Boga, presidente de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE). “Por ello es necesario recurrir a estimaciones sobre la base de las incautaciones, los antecedentes de blanqueo, así como el uso de otros indicadores externos de estas actividades”, explica. El hecho de que la UE haya dado instrucciones a los países miembros para incluir el impacto de la economía ilegal en las estadísticas del PIB, supone, en opinión del presidente de los Inspectores de Hacienda, el primer paso hacia la legalización al menos de las drogas blandas. “Es evidente que la legalización puede tener efectos terapéuticos, repercutiría en un consumo sujeto a controles de calidad, lo cual mejoraría la salud pública. Igualmente se dificultaría la presencia de mafias en este sector. Obviamente solo para las drogas blandas, y nunca para la cocaína o la heroína”, señala el representante de los inspectores de Hacienda

También subraya Pérez Boga que, al ser Galicia uno de los puntos de entrada de la droga en Europa, sobre todo de cocaína, ha concentrado grandes sumas de dinero en narcotraficantes locales. “Esta bonanza económica y la existencia de evidentes signos externos de riqueza en personas que aparentemente no tienen recursos, han aguzado el ingenio de los traficantes, que han montado complejos entramados de empresas para blanquear su dinero y enmascarar su origen ilícito. Esto hace que sea difícil calcular el monto de los ilícitos, y de diferenciar lo que es fruto del delito de lo que procede de otras actividades legales”, advierte.

Cruzando datos econométricos y estadísticos, el INE ha calculado que el porcentaje de la economía ilícita en España podría suponer un incremento del PIB del 4,5%. No obstante, se trata de un preinforme porque las estadísticas oficiales no incluirán este dato hasta el próximo octubre. “Debemos esperar a entonces para conocer la estimación definitiva, y su desglose por comunidades autónomas, aunque es presumible pensar que Galicia tendrá un impacto muy superior a la media”, prevé Pérez Boga. En su opinión, las cifras del narcotráfico que van a aflorar podrán servir al menos como llamada de atención a Bruselas sobre este problema, y sobre el hecho de que España es el principal muro de contención para frenar la entrada de cocaína y hachís en Europa: “Es necesario buscar nuevas fórmulas más eficaces para luchar contra el consumo y plantearse si legalizar las drogas blandas podría ser útil o no, con independencia de su tributación, porque en esta materia, la fiscalidad es lo de menos”.

 

Un negocio incalculable

En la pasada década se registró en las Rías Baixas la mayor oleada de desembarcos de cocaína en la historia del narcotráfico. Los cargamentos aumentaron su volumen y las organizaciones desplegaron toda su capacidad operativa para atender una demanda nacional sin precedentes que los carteles sudamericanos rentabilizaron al máximo. Tanto, que enseguida se pasó del éxito por la pericia de las veloces planeadoras, que no paraban de trabajar, al fracaso más estrepitoso para las organizaciones que acabaron acusando enormes pérdidas por los cargamentos intervenidos.

En 2008, se apresaron 27.981 kilos de cocaína (el 10% de lo que entra, según los expertos), de los que más del 30% fueron incautados en Galicia. La estadística fue cayendo a 25.349 kilos al año siguiente para situarse en 16.609 en 2011 y remontar un 24,9% en 2012 con 20.754 kilos aprehendidos.

Pese a la batida policial, Galicia volvió a ocupar el primer puesto del ranking en 2012, cuando se estimó un volumen de negocio de más de 1.400 millones de euros solo por tráfico de cocaína, cuyo precio medio alcanzó entonces 33.747 euros por kilo, según los baremos de Interior. El segundo puesto de la estadística lo ocupa Cádiz, seguido de Madrid, Las Palmas, Valencia, Barcelona y Sevilla.

Aunque en menor incidencia, el tráfico de heroína será otro dato añadido para hacer las cuentas brutas del dinero negro. Galicia ha ido subiendo porcentualmente las aprehensiones hasta situarse en 2012 en la segunda comunidad en incautaciones de esta sustancia, tras Cataluña, con 32 kilos intervenidos. El precio medio se sitúa en 31.581 euros por kilo.

El negocio queda reflejado en los casos abiertos por posesión y consumo en España, que pasaron de 85.000 en 2000 a 357.473 en 2010. En la misma línea ascendente se sitúa el blanqueo de dinero, que se elevó de 46 causas judiciales a 150 en el mismo periodo, la mayor parte incoadas en Galicia, mientras el número de efectivos policiales para luchar contra esta actividad se duplicó.