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La Generalitat lanza una alerta tras diagnosticar tres casos de chikungunya

La presencia del mosquito tigre en la zona puede facilitar la expansión de la enfermedad

El mosquito tigre, transmisor la fiebre de chikungunya. Ampliar foto
El mosquito tigre, transmisor la fiebre de chikungunya.

La Generalitat ha lanzado una alerta epidemiológica en las comarcas del Maresme y La Selva (Barcelona y Girona), ante la aparición de tres casos importados de chikungunya, una grave enfermedad tropical que provoca fiebre alta, fuertes dolores en las articulaciones, malestar general y erupciones cutáneas. El Departamento de Salud ha dado la voz de alarma entre el personal del hospital comarcal de Mataró y otros centros de la zona costera al norte de Barcelona, después de que médicos del centro sanitario diagnosticasen la enfermedad a dos mujeres residentes en Vilassar de Mar y otra de Lloret que habían viajado al Caribe. “Si hasta mediados de julio detectan un caso sugestivo de esta enfermedad en un residente en Vilassar de Mar, poneos en contacto con el Servicio de Enfermedades Infecciosas o con el Servicio de Epidemiología del Departamento de Salud para poder confirmar el diagnóstico”, reza la circular interna a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

Según expertos en enfermedades tropicales, se calcula que en España se han diagnosticado alrededor de una decena de casos en los últimos años. La Generalitat ha informado de que entre 2010 y 2013 ha registrado ocho casos, también importados.  Al tratarse de una enfermedad que aún no es de declaración obligatoria (enfermedades transmisibles que los médicos están obligados a notificar a las autoridades de salud pública por ser de especial importancia para la comunidad), el Ministerio de Sanidad no dispone de un registro específico de casos de chikungunya, aunque sí confirma que “en España no se ha detectado ningún caso autóctono y todos los casos conocidos han sido importados”.

La enfermedad, descubierta en Tanzania en 1952, se transmite por la picadura del mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti) y del mosquito tigre (Aedes albopictus). Aunque el primero está confinado en zonas tropicales y subtropicales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya se ha constatado la presencia del mosquito tigre en zonas más templadas. De hecho, el peligro de que se extienda la enfermedad tropical diagnosticada en Mataró es que, desde 2004, cuando se registró por primera vez la presencia del mosquito tigre en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), el insecto ya se ha extendido y consolidado por decenas de municipios de la costa catalana.

El período de incubación de chikungunya –que en lengua makonde, de Tanzania, significa “hombre torcido”, en referencia a los dolores en las articulaciones que provoca- es de cuatro a 12 días desde la picadura del mosquito infectado. “Los primeros síntomas suelen aparecer entre los dos y los cuatro días tras la picadura y empiezan de golpe. Da fiebre muy alta, que supera los 39 grados, pero solo es mortal en algunos casos de gente más mayor o con patologías crónicas. Es más un problema de morbilidad que de mortalidad”, señala el doctor Fernando de la Calle, médico adjunto de la Unidad del Viajero del Hospital La Paz- Carlos III.

La OMS ha alertado de que algunos dolores articulares pueden durar varios meses y, en casos muy puntuales, se han descrito complicaciones oculares, neurológicas y cardíacas. “Es una enfermedad parecida al dengue. No es mortal pero produce artritis importantes que pueden durar mucho tiempo y puede ser muy molesta”, explica Rogelio López-Vélez, responsable del Centro de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. La fase aguda de la enfermedad, con fuertes dolores de cabeza y malestar generalizado, suele durar unos cinco días. Los problemas en las articulaciones, en cambio, pueden prolongarse varias semanas e incluso meses.

La enfermedad, propia de las zonas asiáticas y africanas donde habitan los vectores de transmisión, registró los primeros casos autóctonos en territorio europeo en 2007. El brote, localizado en el noroeste italiano, en la región de Emilia Romagna, se saldó con unos 200 casos (uno de los cuales falleció) y certificó que era posible la transmisión de la enfermedad en Europa a través del mosquito tigre. “La mutación de algunas cepas del virus ha conseguido transmitirse mejor a través del tigre, lo que hace que sea más eficaz”, apunta De la Calle. En diciembre de 2013, Francia también notificó dos casos autóctonos.

De la Calle insiste, “sin que cunda el pánico”, que la presencia del mosquito tigre en España “no es bueno, y menos cuando este virus se adapta muy bien a él y es más efectivo”. Con todo, los expertos aseguran que no es preciso alarmarse. “Hay unidades especializadas en muchos hospitales, como la nuestra del Ramón y Cajal, que se encargan de atender a los pacientes que llegan de sus viajes con fiebre u otros síntomas”, explica el doctor López-Vélez.