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Los trabajadores del observatorio astronómico de Almería van a la huelga

Las negociaciones entre los empleados y la dirección del centro fracasan

Una mujer camina hacia el observatorio de Calar Alto. Ampliar foto
Una mujer camina hacia el observatorio de Calar Alto.

No hay acuerdo. La reunión mantenida este lunes entre representantes de los 37 trabajadores actuales del Centro Astronómico Hispano-Alemán (CAHA) de Calar Alto, en Gérgal, Almería, en el servicio extrajudicial de resolución de conflictos laborales de Andalucía para negociar el nuevo convenio colectivo ha resultado infructuosa. La convocatoria de una semana de huelga prevista para entre el 27 de marzo y el 2 de abril sigue en pie.

La semana de inactividad programada por los empleados como protesta por los recortes presupuestarios es el colofón a un año de recelos entre trabajadores y los socios que operan en él de manera conjunta: el Instituto Max-Planck de Astronomía en Heidelberg (Alemania) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Un año en el que, también, han dimitido dos directores al frente del CAHA. El último de ellos, José María Quintana, presentó su renuncia el 30 de enero por verse “incapaz” de dirigir el centro con un presupuesto de 1,6 millones. “Yo, con ese dinero, soy incapaz de dirigir Calar Alto. El comité de finanzas aceptó una propuesta que presenté a principios de año y que establecía un mínimo anual de 2.700.000 euros. Hasta el punto de que todo lo que expuse lo transmití al comité ejecutivo, que fue el que lo echó para atrás”, se lamenta.

Dos directores del observatorio han dimitido en un año por los recortes

Desde la renuncia de Quintana, el número de trabajadores ha pasado de 46 a 37, tras la no renovación del contrato de una de las astrónomas y la extinción de las relaciones laborales (por mutuo acuerdo) de los ocho empleados de cocina y limpieza, cuyo servicio se ha externalizado. Los representantes de los trabajadores denuncian que el recorte presupuestario ha ido ahogando el normal funcionamiento del centro desde 2012, último año en el que el CAHA manejó unas cuentas anuales de cuatro millones. “Para 2013, David Barrado, el predecesor de Quintana, aplicó un recorte del 10%. Alemania lo vio bien, pero el CSIC pidió que se recortara en un 30%. Entonces Barrado transmitió a los trabajadores que con esos recortes habría afectados y cesó en el cargo”, explica Ricardo Hernández, delegado sindical de UGT. 2013 se afrontó con 2,1 millones de euros y, en 2014, han pasado a ser de 1,6 millones de euros, con un añadido de 600.000 euros de remanente que quedaba en caja. De manera que en 2015 el CAHA deberá subsistir por vez primera con 1,6 millones de euros anuales. “Con ese presupuesto el centro no es viable. De ahí, 1.400.000 euros son para gastos del personal. Y con los 200.000 euros que restan deben pagar la externalización del servicio de cocina y limpieza y el sueldo del nuevo director”, señala Hernández.

En la negociación, los trabajadores de Calar Alto solicitaron al CSIC y a la sociedad Max Planck que se garantice la viabilidad del observatorio para los próximos años más allá de la adenda actual por la que se mantiene un compromiso de gestión hispano-alemana hasta 2018 y se recuperen como base las cuentas de 2012. Están dispuestos a aplicar, sobre el presupuesto de cuatro millones, un recorte del 25% en los salarios “frente al 60% que propone la patronal”.

Las instalaciones dependen del CSIC y del Instituto Max-Planck

De momento, los recortes ya han propiciado que haya noches “sin cubrir observación”, un servicio que Calar Alto presta previo encargo a instituciones y entidades que lo solicitan. “Con la crisis, las instituciones y colectivos que usan Calar Alto están también en situación precaria. Pero ahora van a tener que enviar a sus propios astrónomos”, dice José Ignacio Vico, otro delegado de personal del CAHA.

La Sociedad Española de Astronomía ha advertido del “serio revés” que los problemas de financiación van a suponer para proyectos de investigación en marcha. “Nos preocupa especialmente la reducción de la plantilla a través de la no renovación de contratos y la drástica reducción de sueldo (entre 30% y 35%) anunciada para los trabajadores, lo que previsiblemente provoque la huida de los cualificados astrónomos y técnicos”, lamentan los astrónomos.