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Una enferma de cáncer retoma sus protestas contra “su desprotección”

El BNG ha presentado una proposición de ley para mejorar la protección laboral y de seguridad social de los pacientes

Beatriz Figueroa  en Vigo
Beatriz Figueroa en Vigo

Beatriz Figueroa hubiese preferido el anonimato, pero el cáncer que le detectaron en marzo de 2011 también cambió ese propósito. Una huelga de hambre en mayo del año pasado delante de una oficina de empleo de Vigo ilustró la batalla de muchos enfermos no solo contra la enfermedad, sino también contra la desprotección social. Este martes, Día Mundial Contra el Cáncer, volvió a la carga con un acto en el que denunció la indefensión socioeconómica de muchos de quienes padecen esta enfermedad.

Abogada de profesión, el terrible diagnóstico le cogió a Beatriz con el paro ya agotado después de casi 20 años de cotización a la Seguridad Social. Es decir, con una única prestación de 426 euros para hacer frente no solo a su manutención, sino también al 40% de los medicamentos. En otras palabras: además de arruinarle la salud, la enfermedad la condenó a la pobreza.

En el nuevo acto reivindicativo, Beatriz Figueroa informó de la campaña de recogida de firmas que ha emprendido para exigir unas prestaciones sociales dignas. “Si tenemos la suerte de sobrevivir a esta grave enfermedad, de todos es sabido que la curación y larecuperación de los enfermos se proyecta a medio o largo plazo. Esa es la razón por la que emprendí, como enferma y como licencianda en derecho, esta otra batalla”, sostiene.

Lo que reclama consiste en la calificación como incapacidad permanente por el Instituto Nacional de la Seguridad Social. “Sobre todo cuando en los últimos años, a raíz de la crisis, se nos deniega cuando aún estamos en período de recuperación, a tratamiento o con riesgo de recaída”, denuncia. “Mientras reclamamos en los juzgados de lo social, nos vemos abocados al desempleo asistencial, pero sin salud, lo que se traduce en una mera subsistencia”.

Las reivindicaciones que ahora retoma esta viguesa, abandonadas durante meses por motivos de salud, están plasmadas en una campaña de recogida de firmas en Internet para exigir el cumplimiento de las garantías del artículo 41 de la Constitución, en lo que se refiere a “prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo”. También ha recogido el guante de sus reclamaciones la diputada en el Congreso del BNG Olaia Fernández, que ha presentado una doble iniciativa, una proposición de ley otra no de ley, en las que insta al Gobierno a mejorar la protección laboral y de seguridad social a los enfermos de cáncer. La proposición de ley ha sido redactada por el catedrático de Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Vigo Jaime Cabeza.

A través del Bloque, lo que la reforma solicita es que se considere en situación de incapacidad permanente a toda persona diagnosticada de un carcinoma, una vez que haya agotado el plazo máximo de duración de la incapacidad temporal. Olaia Fernández también reclama que se mantenga esta calificación hasta que se produzca una curación “presumiblemente definitiva, entendiendo por tal el paso a una situación en la que las revisiones médicas derivadas de la dolencia se prolonguen cuando menos en espacios de tiempo de seis meses”.

De acuerdo con esta propuesta, la incapacidad permanente implicaría el derecho del beneficiario a la reserva del puesto de trabajo. “El proceso de declaración de una incapacidad permanente genera una gran incertidumbre en los solicitantes”, señala la diputada nacionalista, que advierte de que en los casos de cáncer, “aparte de las inseguridades derivadas de su situación clínica, sufren una posición vulnerable ante el mercado de trabajo y la inseguridad ante la espera de la calificación por la Seguridad Social”.

Beatriz sabe que las posibilidades de éxito de la iniciativa son mínimas, pero agradece a la diputada del BNG que haya logrado su caso y los muchos que como el suyo hay en España vayan a llegar al Congreso de los Diputados. “Es un gran paso”, se felicita. Otro más en la dura batalla que emprendió el día que un diagnóstico cambió su vida.