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Mas pide una reunión con Rajoy en busca de una contraoferta atractiva

El presidente catalán anuncia que votaría ‘sí’ a la independencia, pero evita comprometerse a convocar la consulta si no hay acuerdo con el Gobierno

Artur Mas quiere reabrir el diálogo con el Gobierno pese al acuerdo sobre la consulta alcanzado la semana pasada entre las fuerzas soberanistas catalanas. El presidente de la Generalitat anunció este lunes que en un “futuro próximo” pedirá una entrevista con Mariano Rajoy, que espera facilite el camino para una consulta “acordada”. En una entrevista emitida por TV3, Mas aseguró que el Gobierno no podrá evitar que los catalanes voten en una consulta. “Si no hay consulta, un día habrá elecciones”. Al mismo tiempo, adelantó que votaría sí tanto a que Cataluña tenga un Estado como a que este fuera independiente.

Mas aseguró que la entrevista que pretende cerrar con el presidente del Gobierno tiene como gran objetivo “hacer un proceso acordado y que nos dejen votar de manera civilizada, como en Escocia”. Añadió que espera que el Gobierno haga también una propuesta. “Me gustaría que hubiera una oferta; hasta ahora solo han dicho que no nos dejarán votar y que no se puede negociar nada”. De hecho, Mas no dudaría en cambiar la pregunta si el Gobierno quisiera pactar otra, pero siempre que haya voluntad de que los catalanes puedan votar sobre su futuro colectivo.

Al preguntársele si aceptaría un referéndum en toda España, aseguró que esta votación “no es un tema español”. En caso de ganar la opción independentista sí admitió que debería haber una negociación con el Gobierno, con la Unión Europea y con las instituciones internacionales. Eso sí, intentó pasar de puntillas por todo lo relacionado con una eventual expulsión de Cataluña de la UE en caso de secesión. Al ser preguntado por ello, obvió las advertencias de casi todas las autoridades comunitarias, evitó responder a la pregunta de qué aliados tiene en Europa y aseguró que, fuera de España, “no se entiende que el Estado español se niegue a negociar los términos de la consulta”.

Precisamente el Gobierno de CiU exhibía este lunes como una victoria un artículo editorial de Financial Times que recalcaba que la situación catalana “es un problema político que requiere una solución negociada”. El influyente rotativo británico recomendaba una salida en clave federal y consideraba que la pregunta pactada por los partidos catalanes “tiene los ingredientes para una solución”.

Pero cada día que pasa es más evidente que la confianza de la Generalitat en que se acabe celebrando la consulta es escasa. Mas rehuyó como pudo la pregunta de qué probabilidades hay, del 0 al 10, de que la consulta acabe por celebrarse. “No puedo decirlo”, afirmó. Simplemente se comprometió a trabajar para conseguirlo. En caso de no lograrlo, no ocultó que la solución son las elecciones anticipadas. Precisamente el Gobierno central espera desactivar el proceso soberanista catalán obligando a Mas a ir a unas elecciones que, según las encuestas actuales, tendría muchas dificultades para ganar en un momento en que Esquerra Republicana está disparada.

En este contexto, el presidente catalán quiso aprovechar la entrevista en horario de máxima audiencia para remontar su imagen ante los catalanes. Lo hizo arrogándose la autoría de la doble pregunta pactada la semana pasada entre los partidos soberanistas —“la escribí yo solo”— y asegurando que en algunos momentos ha pensado en “dejarlo todo”.

Lo que también queda en evidencia cada día con mayor intensidad es que el pacto por la pregunta tiene inmensas lagunas. Una de ellas es saber cómo se contarán los votos, habida cuenta que no se trata de una sola pregunta, sino de dos encadenadas. Mas también sobrevoló esta dificultad sin aportar detalles. “Lo importante no es saber cómo contaremos, sino si votaremos”. Eso sí, admitió que si el resultado de las dos preguntas es muy ajustado “tendremos un problema”.

La entrevista, que duró una hora y cuarto, se centró en el proceso soberanista y Mas vinculó buena parte de los problemas económicos y sociales al hecho de que Cataluña no disponga de un “Estado propio”. Al serle cuestionada su política de recortes y contraponerla con políticas más o menos expansivas de otras comunidades como Extremadura, Mas respondió con dureza: “Extremadura es una autonomía subsidiada por todas partes y que se permite bajar impuestos”, se quejó. “Una cosa es ayudar a Extremadura y otra muy diferente es que, a cambio, bajen impuestos y en Cataluña haya que subirlos”, dijo recuperando los argumentos que utilizaba cuando defendía el pacto fiscal para Cataluña. Precisamente de sus palabras de ayer se deduce que una mejora de la financiación ya no bastará para templar el debate soberanista.

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