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Un informe de la Sindicatura de Cuentas cuestiona la subida de tasas universitarias

La Generalitat infravaloró la contribución económica que hacían los alumnos

El consejero Andreu Mas-Colell.
El consejero Andreu Mas-Colell.

Un estudiante universitario pagaba el 22% del coste de sus estudios hace tres cursos, según los cálculos de la Sindicatura de Cuentas. Esta cifra es ocho puntos mayor de lo que anunció el Departamento de Economía y Conocimiento, cuyo titular es Andreu Mas-Colell, para justificar la subida de las tasas universitarias en abril 2012, mes en el que un real decreto del Gobierno central fijó que los universitarios debían cubrir entre el 15% y el 25% del coste de sus estudios.

La Generalitat consideró entonces que el alumno solo pagaba el 13,9% y defendió el incremento hasta llegar al tope del 25% con el argumento de que había que corresponsabilizar a los alumnos de sus estudios en un entorno de falta de recursos públicos. Todo ello condujo a un fuerte incremento de las tasas de hasta un 66,7%, cosa que no se debería haber producido si se tienen en cuenta las cifras aportadas ahora por la Sindicatura.

El ente fiscalizador recoge este cálculo, que es la media catalana, en su último informe publicado sobre las universidades públicas, correspondiente a los ejercicios 2010 y 2011. Este porcentaje varía según el campus, oscilando entre el 16,2% que pagan los estudiantes de la Politécnica de Cataluña (UPC) hasta el 27% que pagan los matriculados en la Universidad de Barcelona (UB). Le sigue la Autónoma —25%—, mientras que el resto rondan el 19%. Teniendo en cuenta estas cifras, los estudiantes de la UB pagan por encima de lo que dicta la normativa estatal. “Con estos cálculos, que coinciden con otros informes, el aumento de tasas que aplicó la Generalitat sería cuestionable”, valora Albert Corominas, catedrático de la UPC.

Corominas es también uno de los coautores del estudio ¿Cuánto paga el estudiante?, publicado por el Observatorio del Sistema Universitario en junio del año pasado. Según este informe, los estudiantes ya estaban pagando alrededor del 20% de su carrera. Teniendo en cuenta la reducción del gasto de las universidades y el fuerte aumento de tasas del último curso, Corominas considera que “es razonable pensar que actualmente el alumno está aportando más del 25%”, así que los precios no podrían subir ni un euro más, ni tan solo en las ingenierías, que podrían aumentar un 10% el próximo curso si no se modifica el actual decreto de precios.

Esta disparidad de porcentajes se explica en que no existe un consenso a cómo debe hacerse el cálculo. El ente fiscalizador calcula lo que llama “cobertura de matrícula” dividiendo el ingreso por alumno —que sale de dividir los ingresos por tasas entre los alumnos equivalentes a tiempo completo— entre el gasto corriente por alumno —que incluye el personal y el gasto en bienes corriente y servicios—.

Por su parte, la Generalitat incluye en sus cifras el gasto de la investigación de las universidades, cosa que el Observatorio no hace. El Gobierno catalán, en cambio, no cuenta la inversión en infraestructuras —tampoco lo hace la Sindicatura—, pero sí todo el gasto que implican organismos paralelos a las propias universidades, como las bibliotecas de la Generalitat o las agencias públicas que gestionan las becas o que realizan estudios sobre el ámbito universitario.

En esta falta de metodología homogénea también incide la Sindicatura. “Hay algunos factores de heterogeneidad que no permite pronunciarse en términos concluyentes y que provocan que los resultados presentados tengan que ser considerados con cierta cautela”, admite la Sindicatura. Esta dispersión se podría resolver pronto, ya que como apunta el ente, la Agencia por la Calidad del Sistema Universitario está ultimando un modelo para que todos los campus puedan aplicar la contabilidad analítica que permite desgranar euro a euro el coste de cada servicio. Según el Observatorio, solo la Autónoma tiene este sistema en Cataluña.