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Adiós al mito de la deuda cero

La delicada salud de Azkuna y las dudas sobre la gestión económica centran el debate

Último pleno del Ayuntamiento de Bilbao.
Último pleno del Ayuntamiento de Bilbao.

Al alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, le ha llegado el segundo aniversario de la legislatura en pleno proceso de recuperación tras sus últimos problemas de salud. No parece coincidir con un momento especialmente idóneo para él ya que a distancia ha tenido que leer las primeras críticas a la gestión económica municipal. Su equipo de gobierno parece ser consciente de este detalle y evita hacer ningún tipo de balance, excusándose en que el objetivo de la alcaldía es seguir trabajando para los bilbaínos en lo que queda de legislatura. El PNV sostiene que no toca sacar conclusiones de estos dos años, pero la oposición sí lo hace.

Si algún rasgo característico está teniendo la tercera legislatura del alcalde, es que, por vez primera, el PNV goza de la tranquilidad de la mayoría absoluta. Y en la oposición lo saben. No se sienten ninguneados, pero sí, en parte, fuera de la toma de decisiones. No ven al equipo de gobierno con una actitud de consenso y de entendimiento con el contrario. En la oposición sostienen que no hay rastro de aquellas palabras de Azkuna, tras ser elegido por tercera como alcalde, en las que aseguró que trabajaría con "humildad" a pesar de sus 15 concejales y la mayoría.

La ausencia de Azkuna en los últimos meses tampoco parece haber ayudado a acercar posturas entre oposición y gobierno. De hecho, la retirada del foco mediático del alcalde presenta una gran incógnita ante las elecciones de 2015 y también para las aspiraciones nacionalistas, que deberán de resolver este asunto, una patata caliente, que puede dejar tocado a los jeltzales tanto en el ayuntamiento como en las aspiraciones de las Juntas Generales de Bizkaia. La sombra alargada de Azkuna puede ser más que un potencial, un problema para ellos. “No sabemos lo que pasará de aquí a las próximas elecciones, pero si alguien tiene un problema no es el PSE precisamente. Es el PNV, con un proyecto acabado y sin más jugo que exprimir del limón”, asegura el portavoz socialista, Alfonso Gil.

Su homóloga popular, Cristina Ruiz, va más allá y avisa: “Al margen de la cantidad de gente que vote a Azkuna por ser del PNV, el alcalde sí se ha podido forjar un plus por ser quién es. Y ese plus no se hereda. Los votos se podrán repetir o no, pero sin ese plus y al margen de las siglas, los nacionalistas tendrán que trabajar duro si no sigue el alcalde”, destaca.

Las deudas de Ría 2000 y del BEC pueden ensombrecer demasiado el panorama

Sean ellos o cualquiera de los partidos políticos hoy en la oposición quien se haga con la makila de alcalde en 2015, lo cierto es que se presentará ante un escenario bien distinto del de 2011. La crisis ha hecho mella en un gobierno que, en opinión de la oposición, no ha sabido adaptase a las circunstancias. “El PNV sí ha sabido gestionar Bilbao en tiempos de bonanza, pero con la crisis se ha demostrado que el gobierno le ha venido demasiado grande”, señala Gil.

Entre otras cosas, desde la oposición se subraya la caída del mito de la deuda cero, de una todopoderosa capital de Bizkaia sin fisuras económicas. Y con ello, se ha caído, según la portavoz de Bildu, Aitziber Ibaibarriaga, “la careta de la transparencia, porque, entre otras cosas, tendremos que quitar 19 millones del presupuesto para pagar a Bilbao Ría 2000”.

Es precisamente, la gestión de esta compañía, de la que es propietaria el ayuntamiento en un 15%, la que ha propiciado una marejada económica en las últimas semanas. Se deberán de abonar 20 millones por un contrato suscrito en 2005 entre Iberdrola y el consistorio para posibilitar el traslado de esta última a la torre de Abandoibarra. Una sangría económica a la que hay que sumar, asimismo, la liquidación de la sociedad, que con una deuda de más de 200 millones, supondrá al ayuntamiento un desembolso que supera los 30 millones de euros. Sin olvidar que uno de los proyectos emblema del gobierno municipal, la apertura del canal de Deusto, tiene un presupuesto de 30 millones que se pagarán, en su mayoría, con dinero del consistorio.

“No solo va a repercutir en el margen de maniobra del consistorio, también en la campaña de imagen y comunicación que ha desarrollado este gobierno”, comenta Ruiz. De hecho, la publicidad y el marketing milimetrado del equipo de Azkuna, sale a relucir en los tres grupos políticos. La imagen de fortaleza parece diluirse por momentos, que a la falta de su líder, suma las dudas de su gestión económica. “Es muy significativo cómo se quieren quitar de encima la losa que ahora puede suponer para el PNV de Bilbao, incluso para el de Bizkaia, la gestión de Bilbao Ría 2000. Saben que tienen que adelantar el tema de la liquidación para que en el año 2015 esa losa no les pase factura”, espeta la portavoz abertzale.

La aparición de esta significativa deuda en un momento tan crítico para la economía bilbaína puede suponer una losa en un futuro no muy lejano. “En 2015 este consistorio puede tener graves problemas por el vencimiento de la deuda de Bilbao Ría 2000, parte de la del BEC y de Udalkutxa. Nos podemos plantar con una facturita de 100 millones, lejos de lo que nos vendieron algunos. Y lo tendrá que pagar una nueva corporación”, advierte Gil.