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Mas logra un pacto de insumisión a la ‘ley Wert’ si no garantiza el catalán

El encuentro aprueba una declaración conjunta de partidos y comunidad educativa a favor de la escuela catalana

Artur Mas en el centro junta a Irene Rigau a la izquierda y Oriol Junqueras y Pere Navarro.
Artur Mas en el centro junta a Irene Rigau a la izquierda y Oriol Junqueras y Pere Navarro.

Artur Mas logró este miércoles el apoyo de todos los partidos catalanistas para no aplicar en Cataluña la reforma educativa que promueve el ministro de Educación, José Ignacio Wert, si esta no garantiza el mantenimiento del actual modelo escolar, que tiene el catalán como única lengua vehicular. El Gobierno catalán evitó citar la palabra insumisión, pero sí hizo suya, junto al resto de partidos catalanistas, una declaración que llama a rechazar el borrador de Wert y que la Generalitat considera un aval para actuar de forma “unilateral” y a aplicar solo la Ley de Educación de Cataluña si Wert no rectifica e insiste en cambiar el modelo lingüístico, que consideran “un éxito”.

Mas consiguió esta demostración de fuerza tras una breve pero solemne reunión en el Palau de la Generalitat en la que participaron todos los partidos que defienden la inmersión escolar en catalán: Convergència i Unió (CiU), Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), Esquerra Republicana (ERC), Iniciativa per Catalunya (ICV) y la Candidatura de Unitat Popular (CUP). Quedaron fuera de la reunión el Partido Popular y Ciutadans, que en su día no votaron la Ley Catalana de Educación (LEC). En el encuentro también estaban presentes miembros del Consejo Escolar de Cataluña. Con matices todos asumieron que se debe negociar para modificar el borrador presentado por Wert con el objetivo de mantener el catalán como única lengua vehicular. Si no hay acuerdo, apostaron por aplicar la ley catalana.

“Nos hemos emplazado a actuar a través de la ley catalana actual y a hacerlo de manera unilateral, atendiendo el marco competencial marcado por el Parlamento catalán”, aseguró el secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya, Oriol Pujol.

También el PSC es partidario de aplicar la ley catalana, que estipula que el catalán es la única lengua vehicular en la escuela catalana, aunque fue más cauto a la hora de no acatar la ley Wert cuando sea aprobada. “Seguiremos los trámites legales y si hay algún resquicio para que se aplique la ley de Educación de Cataluña defenderemos esta opción”, terció el primer secretario del PSC, Pere Navarro. “Las leyes se tienen que acatar”, añadió. Navarro avanzó que el frente común surgido este miércoles se podría plasmar en iniciativas futuras, como el acuerdo de enmiendas conjuntas a la ley Wert por parte de los partidos catalanes presentes en el Congreso. “Creo que no habrá problemas para que el PSOE se sume a ello”, anheló. Hasta ahora, los intentos de los partidos catalanes para hacer un frente común en las Cortes casi siempre han fracasado.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, abogó por elevar las enmiendas a la reforma educativa hasta el Parlamento Europeo y aseguró que las decisiones del Gobierno español “nos obligará a tomar posiciones de resistencia para defender nuestro modelo educativo”.

Iniciativa marcó la diferencia y, aunque avala el manifiesto pactado este miércoles, incidió en que la reforma educativa no solo afecta a la cuestión lingüística. “No queremos ninguna segregación ni por motivos de lengua ni por motivos económicos. Lo primero es lo que quiere el ministro Wert; también lo segundo, pero con la ayuda del Gobierno de CiU”, espetó el secretario general, Joan Herrera.

El diputado electo de la CUP Quim Arrufat apuntó que la escolarización en el idioma propio de Cataluña “es un derecho social básico de la ciudadanía” y apostó por realizar una doble oposición a la reforma educativa: a nivel político y en la calle, vía manifestaciones de protesta.

Los partidos suscribieron la declaración surgida del Consejo Escolar de Cataluña, reunido de forma extraordinaria también este miércoles, en defensa del modelo catalán de inmersión lingüística. El manifiesto tacha la ley Wert de “inaceptable” porque intenta “imponer una normativa que menosprecia la lengua y la cultura catalanas en la educación”. El Consejo también asegura que la reforma educativa “imposibilita la inmersión lingüística ya que establece la segregación de los alumnos por razones de lengua”. La institución pide la retirada de la ley Wert por ser “inconsistente con la realidad educativa catalana” e “incompatible” con el Estatut.

La Generalitat considera el manifiesto un “mandato” con el que defender la escuela catalana ante el Gobierno. Y así lo hará la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, que este viernes se reunirá con el ministro Wert para negociar los aspectos más espinosos para Cataluña de la nueva reforma educativa. La Generalitat asistirá a este encuentro con actitud combativa y reclamando una “enmienda profunda” de la Lomce, “que más valdría que se retirara”, apostilló Rigau. “Después del acuerdo de hoy el ministro tiene que reflexionar mucho y retirar la ley, porque las reformas educativas no se imponen”.

Rigau reiteró que la ley Wert “altera el reparto competencial” en Educación entre comunidades y Estado. “Si el texto avanzara tal y como está, la Generalitat perdería las competencias sustanciales en primaria, secundaria y educación superior”, alertó Rigau, que volvió a advertir que el Gobierno catalán llevaría la reforma educativa al Tribunal Constitucional si no se modifica de forma sustancial.

Lara: “Que debatan en un frenopático”

LLUÍS PELLICER, Barcelona

Tampoco este miércoles el presidente de Planeta, José Manuel Lara, eludió opinar sobre las tensas relaciones Cataluña-España, esta vez a propósito de la ley Wert. Y lo hizo cargando contra todos los partidos políticos, a los que sugirió que “se encierren en un frenopático” para “debatir” y resolver sus diferencias. El también presidente del grupo Antena 3 y editor de La Razón acusó a unos y otros de “crispar más aún la situación de una forma innecesaria”.

Al Gobierno central lo acusó de no abordar el “maltrato” que siente la mayoría de Cataluña y de avivar el fuego con “leyes inoportunas a más no poder y que no se sabe a qué vienen”. A los partidos catalanes les recriminó que llamen a la población a rebelarse contra la ley. “No quiero dar la razón a uno u otro porque nadie la tiene. Actúan todos con un espíritu partidista, incluso electoralista, sin pensar en las consecuencias de que una parte del Estado pase a la desobediencia civil por inclinación de los partidos mayoritarios”, lamentó. El resultado, añadió, puede ser “muy grave”.

El propietario del sexto grupo editorial del mundo fue el primer empresario en pronunciarse contra el desafío independentista de Artur Mas. Después de que este convocara elecciones anticipadas, Lara avisó de que si emprendía la vía de la secesión él trasladaría la sede social de su conglomerado “a Zaragoza, Madrid o Cuenca”.

Es miércoles, antes de dar una conferencia en el Círculo de Economía de Barcelona, Lara aseguró que la independencia de Cataluña no le inquieta “si la mayoría lo quiere”. En cambio, sí dijo estar “muy preocupado” por “el camino” hacia la soberanía. “Lo sufriremos mucho”, advirtió. Y ahí, en ese contexto, situó el borrador de la nueva ley educativa y la reacción de los partidos catalanes. Conocido por no tener pelos en la lengua, Lara alertó del “coste de oportunidad” y el coste real de abrir ese debate ahora. “No estamos en condiciones de sufrirlos”, constató.

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