Los universitarios se plantan en Sevilla contra los recortes

Los alumnos de la US, donde estudian 65.000 personas, convocan un paro académico que implica suspender durante 15 días toda la actividad docente

Pleno del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Sevilla.
Pleno del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Sevilla.PÉREZ CABO

Irán a la huelga que se ha convocado en casi todo el país el 22 de mayo. Pero no se quedarán ahí las movilizaciones contra los recortes que el Gobierno central está trasladando al sistema de enseñanza. Los alumnos de la Universidad de Sevilla (US) y de la Pablo de Olavide (UPO), ambas ubicadas en la capital andaluza, han decidido extender la protesta y, en la práctica, adelantar el final del curso dos semanas.

El Consejo de Estudiantes de la Universidad de Sevilla (Cadus) ha celebrado este viernes un pleno extraordinario en el que se ha decidido convocar un paro académico de 15 días a partir del 24 de mayo. Los representantes de los alumnos de la Olavide aprobaron el jueves una medida similar: otro paro académico de diez días, entre el 22 y el 31 de mayo.

En la US y la UPO está matriculado casi un tercio del alumnado universitario de toda Andalucía. La US, con alrededor de 65.000 matriculados, es la segunda universidad española en número de alumnos.

Entre aplausos se ha realizado este viernes la votación en el pleno del Cadus, que se celebró en el pabellón de Uruguay de la capital andaluza. Para que saliese adelante el paro académico se necesitaba que dos tercios de las 25 delegaciones de los centros propios de la US apoyaran la propuesta. Finalmente, según ha informado Nerea de Tena Álvarez, del Cadus, 19 de las 25 delegaciones de alumnos han votado a favor de la suspensión de las clases durante 15 días. Filología, Biología, Farmacia, Medicina y Matemáticas lo han rechazado. Los delegados de Geografía e Historia se abstuvieron. El paro se celebrará entre el 24 de mayo y el 7 de junio.

La figura del paro académico a la que han recurrido los representantes de los alumnos de la Universidad de Sevilla tiene más repercusiones que una huelga. Según ha reconocido la US, implica la suspensión de “todas las actividades docentes”. “Se para la docencia: ni clases, ni exámenes, ni tutorías”, ha señalado un portavoz de esta institución.

El rector, Antonio Ramírez de Arellano, y su equipo tendrán ahora que analizar las actas de las asambleas que se han celebrado en los 25 centros para acreditar que se ha cumplido con la legalidad en la convocatoria. La US ha trasladado este viernes la preocupación del equipo directivo “por la cercanía con los exámenes”. Pero los responsables de la US “respetan” la convocatoria, ya que este tipo de movilizaciones está recogida en el reglamento de estudiantes.

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El fondo de la protesta es compartido por el rector Ramírez de Arellano, que se ha mostrado públicamente muy crítico con los recortes que está poniendo en marcha el Gobierno y con algunas declaraciones del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Otra cosa es la forma, es decir, las dos semanas de paro que trastocan el final del curso.

Los alumnos de la UPO y la US no quieren estar de brazos cruzados durante las jornadas de protestas. En la Pablo de Olavide entre este viernes y el 31 de mayo todas las noches estará abierto alguno de los edificios universitarios, donde se celebrarán debates sobre los recortes y “jornadas de estudio”, ha señalado Raúl Moreno, miembro del consejo de estudiantes. El Cadus, por su parte, está preparando también un calendario de actividades. “Se han propuesto encierros y huelgas de estudio a la japonesa”, ha indicado Nerea de Tena Álvarez.

Aprobado en la UPO

La figura del paro académico en el caso de la Pablo de Olavide es menos contundente que en la Universidad de Sevilla (US). En la US implica la suspensión de toda la actividad docente (clases, tutorías y exámenes). Los profesores de la Olavide podrán seguir impartiendo sus materias, pero los alumnos que no acudan no podrán verse perjudicados, según ha informado Raúl Moreno, miembro del consejo de estudiantes de la UPO.

La dirección de la Olavide ha remitido este viernes un comunicado de prensa en el que se reconoce que los alumnos tienen “derecho” a convocar el paro académico, que se aprobó por parte de los estudiantes el jueves. “El ejercicio de este derecho no puede tener en ningún caso consecuencias académicas negativas sobre aquellos que se sumen”, añade la dirección de la UPO.

“Si el paro coincidiese con pruebas de evaluación previstas en la guía docente, la no asistencia a las mismas no podrá tener efectos sobre la calificación final de los estudiantes”, señala la Olavide. Respecto a las prácticas, la dirección de la Universidad Pablo de Olavide sostiene que “deberán reprogramarse” para proceder a su evaluación.

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Sobre la firma

Manuel Planelles

Periodista especializado en información sobre cambio climático, medio ambiente y energía. Ha cubierto las negociaciones climáticas más importantes de los últimos años. Antes trabajó en la redacción de Andalucía de EL PAÍS y ejerció como corresponsal en Córdoba. Ha colaborado en otros medios como la Cadena Ser y 20 minutos.

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