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Un alto cargo vinculado a Emarsa compró 22 propiedades en 10 años

Morenilla era gerente de Epsar, el ente dela Generalitat que dirigía las depuradoras

Juan José Morenilla, gerente de Emarsa.
Juan José Morenilla, gerente de Emarsa.

José Juan Morenilla, que fue hasta el verano pasado gerente de Epsar, la entidad de la Generalitat de la que dependían las depuradoras valencianas, entre ellas Emarsa, adquirió entre 2000 y 2009, junto a su mujer y dos sociedades administradas por ésta, 22 propiedades. La relación de compras comprende tres viviendas, cinco plazas de garaje, un solar, una finca y 12 parcelas agrícolas.

Morenilla ha sido acusado por dos imputados en el caso Emarsa de ser uno de los cuatro cargos públicos que se repartían cada mes 180.000 euros del pillaje de la depuradora de Valencia. Un tercer imputado también ha declarado que se lucró del desfalco. Morenilla dejó Epsar en julio pasado y empezó a trabajar en Facsa, una de las empresas investigadas en el caso Gürtel por la supuesta financiación ilegal del PP. Facsa, además, había recibido en los años anteriores 30 millones de euros en contratos de Epsar. La fiscal del caso Emarsa ha adelantado que pedirá la imputación de Morenilla.

La información sobre el intenso ritmo comprador de Morenilla y su esposa ha sido aportada por el PSPV-PSOE al Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, que investiga el saqueo de Emarsa. Los socialistas habían denunciado ante la fiscalía a Morenilla y a su mujer, María Dolores Murillo, porque las sociedades de ésta parecían registrar sospechosos movimientos económicos a pesar de contar con una aparentemente “reducida actividad” y “escaso o ningún personal”. Fiscalía abrió diligencias de investigación, que ha remitido ahora al juez instructor del caso Emarsa, Vicente Ríos.

Las compras del matrimonio se iniciaron en el año 2000 con la adquisición de 12 parcelas en el municipio valenciano de L’Énova que el registro de la propiedad describe como “huertos de naranjos”, salvo una, que califica como “monte”. A continuación, bien personalmente o bien a través de las empresas Agromática del Este, SA, y Agromática del Este, SL, la pareja compró una vivienda y un garaje en Candanchú (Huesca), famosa por su estación de esquí. Una casa, una finca rústica y un garaje en Meliana. Un solar en Foios. Una plaza de aparcamiento en Nàquera. Y un dúplex y dos plazas de garaje en la urbanización Almadrava, junto al mar, en Dénia.

Dos imputados, Enrique Arnal y Sebastián García Martínez, han declarado ante el juez que Morenilla; Ignacio Bernácer, que sigue siendo director de explotación de Epsar; Enrique Crespo, exalcalde de Manises y exvicepresidente de la Diputación de Valencia, y Esteban Cuesta, exgerente de Emarsa, se repartían 180.000 euros al mes que les entregaba, primero en cajas de cartón y luego mediante tarjetas de crédito, el empresario de lodos Jorge Ignacio Roca, que facturó a Emarsa 17 millones y se encuentra hoy huido de la justicia. El propio Cuesta confirmó parcialmente esa acusación.

‘Cultura Emarsa’

Algún imputado ha utilizado ante el juez la expresión cultura Emarsa para referirse a la normalidad con la que se contemplaba (o practicaba) la corrupción en la sociedad pública que depuraba el agua de Valencia, vinculada a través de muchos de sus cargos con el Partido Popular. El último ejemplo lo ha ofrecido esta semana ante el instructor Adolfo Polo, que era el jefe de Medio Ambiente de la planta de Pinedo durante la etapa investigada. Polo, que acabó de declarar el viernes, admitió que durante años se dedicó a trabajar por la mañana en Emarsa y por las tardes en una empresa que facturaba a la sociedad por el tratamiento de lodos, el área de la depuradora que él debía vigilar desde su cargo público.

Polo admitió que al frente de dicha empresa, Iris, figuraba su mujer, pero solo en funciones de testaferro, porque aparecer él directamente habría dado “mala imagen”. Su caso es un ejemplo de la complejidad de las tramas que exprimieron Emarsa hasta la quiebra: Iris actuó como subcontrata de varias firmas que contrataban con Emarsa. Y Polo facturó al mismo tiempo a Iris (su propia empresa) a través de otras firmas que había constituido, una de ellas con su esposa.

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