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En la sala de máquinas de EL PAÍS: así se decide la primera página

La reunión de la tarde se celebra por primera vez ante los lectores en el Festival por el 50 aniversario del periódico

Reunión de primera de EL PAÍS, celebrada este sábado en el Festival por el 50 aniversario del diario. Claudio Álvarez

Una de las tareas primordiales de un periódico es organizar el caos, hacer que el torrente de noticias, acontecimientos, reportajes y opiniones se parezca a una casa en la que apetezca entrar a vivir en lugar de una obra con materiales desperdigados en un solar. EL PAÍS lo lleva haciendo desde el primer día e incluso desde meses antes de salir a la calle, con las pruebas y los números cero. Ese trabajo de construcción permanente tiene una traducción cotidiana: la primera página de la edición impresa y la portada de la página web, que, si bien cambia a lo largo del día, siempre ofrece una foto fija en el arranque de cada jornada, a las seis de la mañana.

Todas las decisiones y todos los debates correspondientes transcurren a las cinco de la tarde en la reunión de primera, que este sábado se ha celebrado por primera vez con público en el Auditorio del Matadero de Madrid. “Es una reunión muy ejecutiva en la que se sientan a la misma mesa redactores jefes y jefes de sección con la dirección”, ha explicado el director, Jan Martínez Ahrens, a su comienzo, marcado como cada tarde por un timbre que convoca a los responsables a una sala en la segunda planta del periódico en la madrileña calle de Miguel Yuste.

Allí, “cada sección va presentando los temas más candentes y también tiene que explicar la apertura”, ha detallado Martínez Ahrens. “En la primera parte, los redactores jefes van cantando los temas”. Y en la segunda, se edifica lo que los lectores verán unas horas después. A una reunión de estas características se llega normalmente con el caos ya organizado, o eso se intenta, y la función de ese diálogo es darle un orden, una jerarquía y un sentido. Guillermo Altares, redactor jefe de Internacional, e Inma Carretero, redactora jefa de España, se encargan de defender las apuestas de las secciones más duras, las que especialmente los fines de semana fusionan crónicas de fondo, reportajes y entrevistas, y que a diario tienen que hacer frente a un flujo constante de información de última hora.

Este sábado, al menos por el momento, no ha habido una sucesión frenética de noticias. Inés Santaeulalia, redactora jefa de la web, repasa las más destacadas del día y recuerda que en Estados Unidos aún es temprano, así que todavía hay margen para que Donald Trump, que ha agravado su cisma con la OTAN y ha vuelto a amenazar a Cuba, eche por tierra el guion informativo previsto.

Después de las intervenciones de Miquel Noguer, director adjunto de Cataluña, de Luis Gómez, redactor jefe de Comunidades y Madrid, y de José Luis Aranda, jefe de sección de Economía, la reunión continúa con alguna pregunta del director y pasando de temas de estricta actualidad nacional como la regularización de migrantes o la campaña en Andalucía a las previsiones desde América, donde EL PAÍS cuenta con más de 80 periodistas. Las conexiones de Iker Seisdedos desde Washington, Federico Rivas Molina desde Buenos Aires, Luis Pablo Beauregard desde Ciudad de México y Juan Esteban Lewin desde Bogotá muestran la enorme variedad de puntos de vista y el caleidoscopio temático que recoge cada edición del periódico.

En esta liturgia, que ha sido tan real como la de todos los días, los responsables de las secciones traen su zurrón, muestran lo que contiene y se van. Lo que sucede después suele quedarse entre subdirectores a puerta cerrada. “Nosotros vendemos nuestro pescado y nos vamos”, ha apuntado Javier Salas, redactor jefe de Sociedad y Ciencia. Tras él, quien ha defendido una de las apuestas centrales del diario este fin de semana, ha continuado el redactor jefe de Cultura, Pablo Guimón, la de Deportes, Nadia Tronchoni, y la de El País Semanal, Belinda Saile, que ha presentado un número especial dedicado al 50 aniversario. “El propósito era contar cómo lo hemos vivido y cómo lo hemos contado”, ha dicho.

La primera parte de la reunión termina con las previsiones de los responsables de audio, Ana Alonso; vídeo, Daniel Castresana; y redes sociales, Álvaro Romero. Y Moeh Atitar, redactor jefe de Fotografía, da paso a la segunda parte mostrando las imágenes más destacadas del día. La cosa está entre una foto de un reportaje que resultará clave, el retrato del protagonista de una historia propia apabullante digna de una película de género survival, y una serie de imágenes del festival de EL PAÍS que se celebra hasta este domingo.

Últimas decisiones

Martínez Ahrens, flanqueado por Miguel Jiménez, director adjunto, toma las últimas decisiones con su equipo. Maribel Marín, subdirectora de la edición dominical, hace su propuesta para la portada; Mónica Ceberio, subdirectora de la sección de España, pone énfasis en la gestación de la rocambolesca historia de supervivencia; Borja Echevarría, subdirector de El País Semanal y de las revistas, detalla los temas centrales del especial. Mientras, Teresa Fuente, redactora jefa de Confección, pinta la primera página de papel. Les acompañan Noguer, Luis Barbero, subdirector de la edición impresa, Javier Lafuente, subdirector de América, Marc Bassets, subdirector de Opinión, y Ricardo de Querol, director de Cinco Días. En la reunión participa habitualmente también Cristina Delgado, subdirectora de la web, de permiso por maternidad.

La portada va tomando forma, tanto la que los lectores leerán este domingo en papel como la que verán en la web a partir de las seis. Un espejo de cientos de decisiones tomadas por una cadena de mando que termina en el kiosco o en la aplicación del periódico. Porque... ¿quién manda en EL PAÍS? “Ustedes, los lectores”, ha recordado Martínez Ahrens. Pues cada esquina del periódico se concibe pensando en ellos.

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