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Palabra de escritor: las firmas más ilustres del periódico

Autores y filósofos forman parte de la identidad del diario desde el primer día. Entre sus firmas habituales figuran varios premios Nobel

Los escritores Rafael Alberti y María Teresa León, a su llegada al aeropuerto de Barajas de Madrid en 1977, tras 38 años en el exilio.Joaquín Amestoy

Rafael Alberti, entonces todavía exiliado en Italia, fue el autor del primer texto de Opinión que tuvo este periódico. Aquella elección encerraba muchos mensajes. Versaba sobre León Felipe, muerto en el exilio mexicano. El texto iba a ser leído en público poco antes de que el diario se pusiera en marcha. El acto fue prohibido pero el periódico difundió el texto íntegro.

En el artículo, Alberti recordaba a Federico García Lorca, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Antonio Machado y “el Madrid desventurado de las noches sin fin bombardeadas y las grandes albas heroicas, serenas, impasibles”. En cuanto a León Felipe, escribió: “Era el poeta acusador porque para algo él vio, él tocó la España muerta, con sus ojos, porque para algo se pasó aquel otoño en el paseo del Prado contando muertos. Contando muertos por las plazas y parques, contando niños muertos en los hospitales, contando muertos en los carros de las ambulancias, en los hoteles, en los tranvías, en el metro”.

Alberti se convertiría en un asiduo de las páginas y las fiestas de EL PAÍS. Tras su firma, el diario invitó a escribir a José María Gil-Robles, que llevaba 20 años en el exilio y era la cabeza visible de la democracia cristiana, y a Enrique Tierno Galván, presidente del Partido Socialista Popular, que invitaba a confiar en “el socialismo democrático”.

Era aún el tiempo infinito de la política y de la reivindicación de los muertos que se habían llevado la guerra y el destierro. En 1977, desde el exilio que mantuvo durante 45 años, María Zambrano publicó en la sección Arte y pensamiento una suerte de epitafio del poeta Miguel Hernández. También ella despediría desde el diario al escritor cubano José Lezama Lima. En las mismas páginas, Gabriel Celaya reivindicaba memorias de lo que volvería a ser la Residencia de Estudiantes en la que habían habitado Buñuel y Lorca.

Desde siempre, el periódico aspiró a cultivar la cultura de la libertad, a convertirse en una plataforma de divulgación del pensamiento y la literatura y a estrechar vínculos con América Latina, incorporando como firmas a grandes escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska o Juan Carlos Onetti. García Márquez, que se inspiró en este diario para poner en marcha el suyo en Colombia, publicó incluso piezas literarias en sus páginas, como el relato inédito María dos Prazeres, que fue portada de Babelia el 14 de diciembre de 1991.

Rafael Conte dio un gran impulso a la relación del periódico con la cultura a través de las páginas de Arte y pensamiento, por donde pasaron personajes como Rosa Chacel, Francisco Ayala, Ángel González, Juan García Hortelano, Juan Benet, Emilio Lledó, José María Guelbenzu, Alfonso Sastre o Camilo José Cela. La sección Señoras y señores, de Juan Marsé, nació en esas páginas, donde firmaron Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Francisco Rico o Esther Tusquets…

Cela publicó habitualmente y fue uno de los Nobel de Literatura que colaboraron con el diario, además de García Márquez, Vargas Llosa, José Saramago o Günter Grass.

EL PAÍS contribuyó a romper el ensimismamiento cultural que se había vivido en España durante cuatro décadas de dictadura. Junto a la atención a América Latina, el pensamiento europeo se convirtió en el otro pilar de las páginas de Opinión, donde escribieron los franceses Edgar Morin, Jean Daniel y Bernard-Henri Lévy, los italianos Umberto Eco y Antonio Tabucchi, los alemanes Jürgen Habermas o Hans Küng.

Hasta su muerte en Marraquech en 2017, Juan Goytisolo fue un asiduo colaborador. Vinculados al periódico recién nacido estuvieron Jesús Aguirre, entonces el amigo de todo el mundo, el filósofo Fernando Savater y sobre todo Javier Pradera, tan inolvidable como editorialista y como editor, a quien se debe en gran parte la fidelidad que le tuvo al diario Rafael Sánchez Ferlosio, cuyos artículos periodísticos acabarían reunidos en varios libros, como La homilía del ratón o Gastos, disgustos y tiempo perdido.

Numerosos escritores han recopilado sus tribunas en libros y antologías. En otras ocasiones han sido encargos específicos realizados desde la dirección los que han derivado en algunos superventas, como fueron los casos de Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, o Tinto de verano, de Elvira Lindo.

La nómina de firmas de la cultura siguió creciendo con incorporaciones como Javier Marías, Almudena Grandes, Juan Gabriel Vásquez, Leonardo Padura, Lídia Jorge, Javier Cercas, Irene Vallejo, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Juan José Millás, Enrique Vila-Matas, Adela Cortina o Manuel Rivas. También los historiadores José Álvarez Junco y Santos Juliá contribuyeron a recuperar la historia transterrada y a reconocer a los olvidados en el exilio, como Juan Marichal.

Hubo a veces desencuentros, pero incluso en momentos de distanciamiento en algunos, como Mario Vargas Llosa, pesó más el vínculo: “No puedo irme porque es mi periódico”.

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