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ANTHONY SALCITO | VICEPRESIDENTE DE EDUCACIÓN DE MICROSOFT

“El ‘big data’ será una gran tendencia en México”

Anthony Salcito, vicepresidente de Educación de Microsoft, reflexiona sobre el uso de la tecnología en la enseñanza

Anthony Salcito, vicepresidente de Educación de Microsoft, durante la entrevista en Ciudad de México.
Anthony Salcito, vicepresidente de Educación de Microsoft, durante la entrevista en Ciudad de México.

Anthony Salcito (Nueva York, 1969), vicepresidente de Educación de Microsoft, ha observado que los modelos de educación en el mundo están cambiando para abordar un futuro en el que la especialización del empleo será la norma. Está convencido de que la transformación de la manera en que se educa se consigue haciendo la enseñanza más personalizada, reconociendo el esfuerzo y los talentos de los profesores, e integrando la tecnología en el día a día de los estudiantes. Salcito ha visitado México para participar en el Bett Latin America y para presentar los resultados de un estudio que Microsoft ha realizado sobre el panorama de la educación en el mundo, llamado la Clase de 2030.

La firma ha encontrado características comunes entre las escuelas en diferentes países del mundo y aquellas a las que van 25 millones de estudiantes mexicanos. Entre ellas están las carencias de los centros públicos, las preocupaciones de los profesores por no estar al día en los materiales de enseñanza y el desinterés de los alumnos en los temas escolares. También existe la incertidumbre ante el uso de las nuevas tecnologías para educar. A las escuelas mexicanas llegan, a veces, ordenadores, tabletas y software educativo, sin instructivo de cómo incorporarlas a las lecciones diarias.

Microsoft señala en su estudio que un cambio en el modelo de enseñanza se aproxima porque el mercado laboral del futuro tendrá exigencias distintas al actual. ¿Cómo cambiar el modelo? “No requiere que las escuelas compren muchas cosas. Cuando la gente piensa en estas transformaciones, cree que tiene que digitalizar todo y no tienen suficiente presupuesto o conectividad, libros digitales o computadoras para los estudiantes. Piensan que necesitan esperar a que llegue el dinero para comprar todo eso y después comenzar con la transformación. Así no funciona”, apunta Salcito. “Empieza con la mentalidad, con un compromiso para la transformación y el reconocimiento de que el cambio en los sistemas educativos son una obligación, no una opción”.

En México, la empresa tecnológica entrevistó a 500 estudiantes y 500 profesores y encontró que ambos están en favor de la personalización de la educación. Salcito cree que si los maestros, además de impartir clases y evaluar exámenes, analizan el entorno de sus alumnos pueden hallar una manera para lograr un progreso en su aprendizaje, principalmente si se enfoca en los intereses de los niños y jóvenes. “La tecnología es una gran catalizador para lograr un aprendizaje personalizado”, refiere. En algunos colegios, por ejemplo, los alumnos ya emplean la versión educativa del popular videojuego Minecraft.

Microsoft, por su parte, se encuentra desarrollando inteligencia artificial para colaborar con las escuelas. La firma recolecta los datos sobre el desempeño de los estudiantes y ayuda a los maestros a detectar la forma en la que el estudiante puede desenvolverse en el colegio mejor. “El big data será una gran tendencia en México. Ahora sirve para medir el progreso de los estudiantes al final de año escolar, pero también se puede usar para ayudar a los estudiantes a aprender”, cuenta el vicepresidente de Educación de la tecnológica.

La educación ha sido durante años un pendiente del Gobierno mexicano. La incertidumbre en torno a la reforma educativa y los diversos conflictos entre los docentes y el Gobierno han nublado el panorama para el siguiente paso del sistema educativo. Salcito explica que ante la problemática particular del país es indispensable pensar en el futuro. “La educación es el combustible para el crecimiento económico y el desarrollo, hay un reconocimiento sobre que la educación eleva a las economías más allá de la realidad”, explica.

El estudio la clase de 2030, precisamente, refleja un panorama en el que la automatización de muchos trabajos requerirán que las escuelas se concentren en profundizar en habilidades que le permitan a los alumnos salir adelante. “El futuro no son dos, tres o cinco años, cuando hablamos del cambio en la educación hablamos de cambios en 20 y 30 años. El Gobierno debe pensar en cambios que van más allá de su tiempo en el cargo. Los políticos quieren naturalmente hacer cosas que impacten, pero se enfocan en lo que se puede ejecutar ahora y dejan fuera un agenda más amplia de cambio”, advierte.

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