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XibanyApp, pensada para conquistar al turista chino

La aplicación da información en mandarín y localización en mapas sin necesidad de conexión a Internet

XibanyApp, una aplicación para turistas chinos.

“No es fácil ser mochilero en China”. Esa es la conclusión de Carmen García Fernández (Gijón, 1984) después de vivir allí durante durante el curso 2010. Estudió derecho y se fue a hacer un máster de comercio exterior en Hangzhou, a dos horas de Shanghái. La experiencia le cambió la vida. Tres horas de clase de chino mandarín al día y un proyecto de escuela de tenis para niños ocupaban su tiempo. En cuanto tenía un rato libre se iba a explorar el interior. “Fue ahí cuando me di cuenta de lo mal que lo pasan ellos cuando no los entendemos. Algunos días me quedaba sin comer porque no entendía nada de los acentos y dialectos”, confiesa. Aunque con un matiz: “Ellos vienen con dólares, dispuestos a gastar”.

Así fue como se le ocurrió XibanyApp. “En chino, España se dice Xibanya”, explica. Desde el primer momento pensó en hacer algo enfocado en el móvil, tanto en Android como en iOS. La aplicación permite consultar los mapas sin necesidad de usar la conexión a Internet.

De momento, funciona solo en Madrid. García ya trabaja en añadir información de Barcelona, la ciudad que más demanda tiene, Málaga y Sevilla. Aunque reconoce que le encantaría añadir un lugar tan turístico como Granada no ha encontrado anunciantes. Su modelo de negocio se basa en la publicidad. El contenido es gratuito y se financia con ofertas e información en chino de negocios a los que además ofrece posicionamiento en Baidu, el equivalente a Google en China, y movimiento en redes sociales. Dentro de la aplicación aparecen las fotos de sus platos, en caso de ser un restaurante, o productos, si es una tienda, con descripción en chino mandarín. Los anunciantes pueden contratar sus servicios durante 6 meses o un año, pero es gratis para los usuarios.

García es la única empleada de la aplicación, aunque paga cada mes a los desarrolladores que le han hecho el programa. Nació en octubre y ya supera las 2.000 descargas. El mayor pico lo tuvo hace un par de semanas, durante el Año Nuevo Chino. Entre sus previsiones está la primera semana de mayo, por ser la fiesta del trabajador, así como la primera quincena de octubre, cuando se celebra la fiesta nacional y es tradicional tomar vacaciones en el gigante oriental.

Descarta la opción de cobrar a los anunciantes un porcentaje de las ventas, a pesar de ser algo muy generalizado. “Lo que pido es que los traten bien, que los hagan honores que es lo que más agradecen. Tenemos mucho que aprender de su cultura”, insiste. Entre los consejos que aporta está que puedan pagar con la tarjeta Union Pay, procuren no darles habitaciones con el número 4 en los hoteles o que les ofrezcan agua caliente y té en los comercios.

Aunque cada vez es más normal verlos en casinos, no son el objetivo de la asturiana. “Muchos van a Torrelodones o al Bernabéu, pero no son el público que busco. Me interesan más los treintañeros que comienzan a viajar por su cuenta, los que estudian por Europa y se escapan a Reino Unido unos días o los hombres de negocios”, concreta. Este último grupo tiene un interés adicional: “Están dispuestos a gastar bastante dinero. Es costumbre llevar regalos, buenos, cuando se viaja. Los artículos de lujo son más baratos en Europa y la reputación lo es todo allí. No es lo mismo un bolso de Prada de la tienda al lado, que traerlo de Madrid, París o Londres”.

De los anunciantes sabe que tienen interés sobre todo en el Barrio de Salamanca y Paseo de Gracia. “Ven pasar a chinos por delante de su tienda, pero les cuesta entrar”, incide. Conseguir una crítica de los usuarios es algo más complejo: “Para que un chino te haga una crítica tienes que tener confianza. De lo contrario siempre te dirán que genial, que está todo muy bien. Poco a poco, me van dando pistas para ir mejorando”, concluye.

La inversión ha sido de 6.000. Si no hay sobresaltos, en menos de dos meses ya tendrá beneficios. “Por ahora, me llaman para hacer consultoría, dar charlas sobre comercio en China… Lo que hace falta es tener más competencia, sería una buena señal, porque público hay para todos”, proclama.

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