Europa suaviza las restricciones impuestas por la expansión de ómicron

Países como Francia, Dinamarca o Reino Unido han eliminado algunas de las limitaciones sociales que redoblaron a finales de 2021. En la mayoría de los países europeos se exige el pasaporte vacunal

Un mujer pasa junto a un cartel en una terraza de Niza (Francia) con el siguiente mensaje: "Por favor, presente su pase vacunal cuando llegue".
Un mujer pasa junto a un cartel en una terraza de Niza (Francia) con el siguiente mensaje: "Por favor, presente su pase vacunal cuando llegue".ERIC GAILLARD (REUTERS)

Europa registró el 19 de enero 1,6 millones de nuevos casos de coronavirus, según recogen los datos de la Organización Mundial de la Salud. Es el máximo registrado en toda la pandemia. Son más diagnósticos que una semana antes (1,43 millones el 12 de enero) y muchos más que la anterior (1,26 el día 5). Sin embargo, varios Estados europeos han relajado las restricciones que impusieron en Navidad por la explosión de la variante ómicron. Ya sea por la caída de la incidencia en su territorio, porque las vacunas están limitando los ingresos hospitalarios o por un cambio en la estrategia, países como Francia, Dinamarca o el Reino Unido han eliminado algunas de las limitaciones sociales que redoblaron a finales de 2021. En España la única medida impuesta a nivel nacional en Navidad sigue vigente, el retorno de la obligación de la mascarilla en exteriores, pero varias autonomías están relajando sus restricciones: por ejemplo, Cataluña ha eliminado el toque de queda y Cantabria ya no exige es pasaporte covid en bares y restaurantes. En la mayoría de países europeos sí se exige este documento o incluso el pasaporte vacunal —que exige la inmunización, sin dar la opción de socializar con un test negativo—, pero otras restricciones, como aforos y horarios, se flexibilizan poco a poco

FRANCIA

El embate de la ola de ómicron, que ha dejado una media superior a los 300.000 contagios diarios en Francia, con picos de hasta más de 400.000 esta misma semana, ha contrariado los planes del Gobierno de Emmanuel Macron, que ha hecho de su gestión de la crisis sanitari ―y sobre todo de su decidida apuesta por la vacuna― uno de sus caballos de batalla electorales. Los contagios récord obligaron al Ejecutivo a imponer nuevas restricciones en diciembre que, aunque han sido mucho más leves que en países vecinos, como no deja de recordar el Elíseo, pesan sobre el ánimo de los franceses tras casi dos años de pandemia. Consciente de ello, y sobre todo de que las elecciones presidenciales de abril están ya a la vuelta de la esquina, Francia ha decidido dar un paso intermedio: mantendrá aún un tiempo las restricciones vigentes, pero el primer ministro, Jean Castex, ha fijado esta semana un calendario de salida para febrero.

Dos son las fechas clave de la nueva desescalada: a partir del 2 de febrero, estadios y centros culturales podrán reabrir sin límite de aforo alguno siempre que el público permanezca sentado; el teletrabajo dejará de ser obligatorio tres días a la semana —aunque seguirá siendo “recomendable”— y se dejará de exigir el uso de mascarilla en exteriores en aquellos lugares donde la justicia no ha desactivado ya esa medida, como en París. El resto de las restricciones caerán el 16 de febrero, cuando se podrá volver a consumir alimentos o bebidas en estadios, cines o transportes de largo recorrido, se autorizará de nuevo el consumo de pie en bares y restaurantes y las discotecas, cerradas desde antes de Navidad, podrán volver a abrir sus puertas.

La clave de este proceso está, insiste el Gobierno de Macron, en el éxito de la vacunación masiva y el certificado covid exigido desde el verano —Francia fue uno de los primeros en instaurarlo— para acceder a la mayoría de lugares públicos cerrados. El nuevo paso es el pasaporte de vacunación que entrará en vigor el lunes y que ya solo permitirá el acceso a bares, restaurantes, museos o trenes interregionales a quienes presenten una pauta de vacunación completa o un justificante que les exima de ello. Por el contrario, los test pcr o antígenos que servían hasta ahora dejarán de ser válidos, en un paso más para “emmerder”, fastidiar o joder, como dijo Macron en una polémica entrevista, a los alrededor de cinco millones de franceses que siguen negándose a vacunarse. Una población que, de todos modos, no es probable que vote a favor de la reelección del mandatario en la próxima cita ante las urnas, informa Silvia Ayuso.

PORTUGAL

Portugal alivió las restricciones de forma progresiva la semana pasada. El lunes 10 se reabrieron las escuelas y el viernes 14 lo hicieron bares y discotecas, que se cerraron durante las Navidades. Para acceder a estos locales es necesario presentar test negativo o tercera dosis de vacunación. El teletrabajo también dejó de ser obligatorio desde el sábado 15 y los contactos con positivos en lugares de trabajo o colegios ya no se consideran de riesgo. Se mantiene la prohibición de beber alcohol en la calle y la obligación de presentar un test negativo para viajar a Portugal en avión.

La laxitud en las normas no coincide con un descenso de la enfermedad. El miércoles se registraron 56.426 casos nuevos, con 2.004 hospitalizados (152 de ellos en UCI) y 34 fallecimientos. Desde finales de febrero no se registraban cifras de internamientos tan elevadas. La incidencia por 100.000 habitantes es de 4.490,9 casos. La variante ómicron supone ya el 93% de los casos de contagios, informa Tereixa Constenla.

REINO UNIDO

A partir del próximo miércoles, 26 de enero, desaparecerán del Reino Unido las restricciones sociales que el Gobierno de Boris Johnson impuso a finales del año pasado, para responder a la amenaza de la variante ómicron. Los alumnos de secundaria ya no están obligados a llevar mascarilla durante las clases, aunque algunos colegios han recomendado ya que se siga usando esta protección en patios, comedores y otros espacios comunes. Ya no será tampoco exigida la mascarilla en transportes públicos, comercios o espacios cerrados. El Gobierno británico deja en manos de la “responsabilidad y sensatez” de ciudadanos o empresas el mantenimiento de esa medida de prudencia. Downing Street ha retirado también la recomendación de que se opte por el teletrabajo, siempre que sea posible. Finalmente, dejará de exigirse el certificado vacunación en eventos que concentren aforos amplios.

No será hasta el 24 de marzo cuando caduque la obligación de autoaislamiento en el caso de contraer la covid-19. Ese era el plazo de vigencia de la normativa actual, aunque el Gobierno de Johnson se reserva la posibilidad de adelantar la fecha. A pesar de que las cifras de contagio siguen superando los cien mil casos diarios, y el número de fallecidos llega a los cuatrocientos, las autoridades sanitarias británicas consideran que se ha alcanzado ya el pico de la última ola, y que no existe peligro de saturación en los hospitales públicos. En un momento amenazador para el futuro político de Johnson, acorralado por el escándalo de las fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento, el primer ministro ha acelerado el final de las restricciones sociales para contentar al ala dura de los diputados conservadores. Casi un centenar de ellos se amotinaron a mediados de diciembre, cuando el Gobierno quiso aprobar en la Cámara de los Comunes algunas de las restricciones sociales. Solo gracias al respaldo de la oposición laborista salieron adelante, informa Rafa de Miguel.

PAÍSES BAJOS

Países Bajos levantó en parte el pasado 15 de enero la limitación estricta de los servicios no esenciales y se abrieron de nuevo las universidades y escuelas superiores, gimnasios, tiendas y profesiones de contacto como las peluquerías. Habían estado cerrados desde mediados de diciembre, pero el Gobierno de centro derecha mantuvo la clausura de la hostelería y el sector cultural, desde museos a cines y teatros. La presión de los restauradores ha aumentado en las últimos días, y piden al Ejecutivo que relaje las normas a partir del 26 o el 29 de enero. Algunos Ayuntamientos permitirán este sábado aperturas testimoniales ―entre las 12.00 y las 16.00― porque consideran incomprensibles las normas impuestas por el Ejecutivo.

Gunay Uslu, secretaria de Estado de Cultura, ha indicado que el sector cultural “debe abrir lo antes posible”, y en el Parlamento empieza a haber dudas sobre si debe prolongarse este cierre hostelero y el cultural. Sin embargo, tanto el primer ministro, Mark Rutte, como el titular de Sanidad, Ernst Kuipers, han declinado garantizar por ahora dicho cambio. No están seguros de que los ingresos hospitalarios bajen progresivamente como hasta la fecha. Este viernes hubo 57.549 casos positivos: 17.591 más que el día anterior y un nuevo récord diario. Por otro lado, las autoridades sanitarias señalan que uno de cada 75 ciudadanos tiene coronavirus. “Es mucho en conjunto y ya hemos suavizado el cierre estricto. El Gabinete necesita tiempo para revisar las cifras y hablar con el equipo científico antes de dar más pasos”, ha señalado Kuipers. Para el próximo martes está prevista una rueda de prensa donde se anunciarán los nuevos pasos a seguir, informa Isabel Ferrer.

ALEMANIA

Alemania no se plantea suavizar restricciones sino todo lo contrario. La ola de ómicron está en plena expansión y muy lejos de alcanzar el pico. Cada día se supera el récord del día anterior. Este viernes se contabilizaron 140.160 nuevos casos, y el ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, advirtió de que para mediados de febrero pueden ser el triple: 400.000 diarios. Para Alemania, esta es la quinta ola, y llega después de una cuarta, entre noviembre y diciembre, todavía con la variante delta, que puso contra las cuerdas al sistema sanitario. Las camas de UCI se llenaron con rapidez, se suspendieron muchas operaciones programadas, y el Ejército tuvo que hacer traslados de pacientes graves entre regiones.

Los récords de contagios de la ola ómicron (incidencia acumulada a siete días de 706,3 casos por 100.000 habitantes) todavía no se traducen en un incremento de las hospitalizaciones, pero Lauterbach alertó de que en las próximas semanas la avalancha de casos hará que aumente el número de los que enfermen gravemente y tengan que ser ingresados en la UCI. Alemania todavía tiene a 11,5 millones de mayores de 18 años sin vacunar. De ellos, casi tres millones tienen más de 60 años.

Mientras se discute cuándo se aprobará la vacunación obligatoria, las autoridades tratan de reducir contactos y de hacerle la vida social muy difícil a los que no se inmunizan. Bares y restaurantes solo permiten consumir en su interior a los vacunados con pauta completa que, o bien tengan ya la dosis de recuerdo –el 50% de la población cuenta con ella-, o bien presenten un test de antígenos negativo de menos de 24 horas. Los no vacunados también tienen vetado el comercio no esencial, el ocio y la cultura. Lo que sí se ha aligerado son las normas de cuarentena y aislamiento para evitar que sectores estratégicos como la sanidad, el suministro energético o el transporte se queden sin trabajadores. Las cuarentenas han pasado de los 14 días a los 10, pero quienes tengan las tres dosis de vacuna pueden saltársela. En el caso de los aislamientos tras dar positivo, son de 7 días tras una prueba negativa. Sin ella, de 10 días, informa Elena Sevillano.

ITALIA

Italia continúa aumentando las restricciones para frenar los contagios. Este viernes, el primer ministro Mario Draghi firmó un nuevo decreto para limitar aún más los movimientos de las personas no vacunadas. El pase covid, que certifica que su portador se ha vacunado, ha superado la infección o se ha realizado una prueba negativa reciente de detección de coronavirus, y que ya es imprescindible para la vida cotidiana en Italia, será obligatorio desde el viernes también para acceder a peluquerías y centros de estética. Además, a partir del 1 de febrero se solicitará para entrar en las sedes de organismos oficiales, bancos, también para retirar la pensión, oficinas de correos y tiendas, aunque con algunas excepciones: no será necesario para farmacias, ópticas y negocios alimentarios y para el cuidado de animales, como tampoco para las gasolineras o los quioscos de prensa, al estar al aire libre. Por otro lado, la mayor parte de las actividades de ocio como los cines, teatros o museos o la restauración están limitadas para los vacunados o quienes hayan superado la infección.

El país transalpino también ha impuesto la vacunación obligatoria para los mayores de 50 años. El uso de mascarilla en exteriores es obligatorio. El Ejecutivo también ha decretado el uso de mascarillas FFP2 en los medios de transporte público y en los de larga distancia, en el interior de cines y teatros, en los estadios y en los espectáculos en directo que se desarrollen en interiores y en espacios públicos, informa Lorena Pacho.

DINAMARCA

El Gobierno danés reabrió la semana pasada la vida cultural, cerrada desde mediados de diciembre, pese a registrar cifras récord de contagios por el auge de la variante ómicron del coronavirus. La medida sigue la recomendación del comité de expertos que asesora al Ejecutivo socialdemócrata. Cines, salas de conciertos, teatros y centros culturales pueden abrir con límite de hasta 500 espectadores sentados, mascarillas y la exigencia de presentar el pasaporte covid. Discotecas y pubs siguen cerrados al menos hasta finales de enero, mientras que la restauración no puede servir alcohol después de las 22.00 y debe cerrar una hora después.


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