Cuba impone restricciones a varios países africanos por ómicron, pero no cierra sus aeropuertos

Dos semanas después de reabrir sus fronteras al turismo y flexibilizar los protocolos de entrada al país, las autoridades adoptan medidas de protección adicionales frente a la nueva cepa del virus

Un niño y una mujer con mascarilla en un coche en La Habana el 8 de junio de 2020.
Un niño y una mujer con mascarilla en un coche en La Habana el 8 de junio de 2020.ALEXANDRE MENEGHINI (Reuters)

Cuba no ha detectado todavía ningún caso de la nueva variante ómicron del coronavirus, pero asegura que se toma muy en serio la amenaza y que aumentará las restricciones a pasajeros procedentes de algunos países africanos a partir del 4 de diciembre. Sólo dos semanas después de reabrir sus fronteras al turismo internacional y flexibilizar los protocolos sanitarios de entrada al país, y cuando más del 80% de su población ha sido vacunada, las autoridades adoptan de nuevo medidas de protección frente al virus que ha puesto a la economía cubana contra las cuerdas -11% de caída del PIB el año pasado- y ha llevado su sistema hospitalario al borde del colapso.

El Ministerio de Salud Pública de Cuba informó que, ante la aparición de la nueva variante de la covid-19, calificada como de “preocupante” por la Organización Mundial de la Salud por su rápida diseminación, los viajeros procedentes de Sudáfrica, Botsuana, Lesoto, Eswatini, Zimbabue, Namibia, Malawi y Mozambique deberán cumplir diversas medidas a su llegada a la isla, entre ellas ofrecer una prueba de vacunación, realizar una cuarentena de siete días y someterse a tres pruebas PCR en esa primera semana en el país. El resto de los visitantes del África subsahariana, así como los que procedan de Bélgica, Israel, Hong Kong, Egipto y Turquía, no harán la cuarentena, pero igualmente deberán presentar un esquema de vacunación completo y realizarse dos pruebas PCR en Cuba.

La isla adopta estas restricciones justo cuando las fronteras del país han sido reabiertas después de año y medio de parón turístico, la principal industria del país, que en 2019 aportaba a las arcas del Estado cerca de 3.000 millones de dólares anuales. En los primeros ocho meses de 2021, ingresaron al país 163.700 visitantes, un 95% menos que en igual periodo de 2019, un duro golpe para una economía que desde hace años está en números rojos y afronta problemas extremos de liquidez.

La política hacia el turismo internacional había sido muy restrictiva hasta ahora, con sólo tres destinos abiertos –Cayo Coco, Varadero y La Habana–, decenas de hoteles cerrados y diferentes requisitos a cumplir por los diferentes tipos de viajeros. Desde inicios de año, los turistas debían mostrar a su entrada a la isla un PCR negativo realizado 72 horas antes del vuelo –no se admitía certificado de vacunación internacional–, y en el aeropuerto se les realizaba un nuevo PCR cuyo resultado tenían que esperar varios días sin salir del hotel.

Con el proceso de desescalada, que culminó el pasado 15 de noviembre, se abrieron todos los destinos turísticos y reactivaron las excursiones, tours y recorridos, facilitándose los trámites de llegada al país. Ahora el certificado de vacunación internacional es aceptado para entrar –los visitantes no vacunados sí han de presentar el resultado negativo de un PCR–, las cuarentenas han sido eliminadas y los protocolos higiénico-sanitarios se centran en la vigilancia de pacientes, realizándose pruebas diagnósticas de manera aleatoria, bien test de antígenos o PCR.

Desde que en la primavera de 2020 se detectaron los primeros casos de coronavirus, Cuba cerró sus fronteras y estableció diversas medidas para impedir la propagación de la epidemia. A costa de sacrificar el turismo, el cierre fue efectivo los primeros ocho meses, manteniéndose la cifra de contagios en sólo decenas de casos diarios. Pero a comienzos de este año la situación epidemiológica comenzó a desbocarse, aumentando primero a centenares de casos al día y en los últimos meses a miles, una situación que hizo casi colapsar los servicios hospitalarios de varias provincias, como Matanzas. La curva de contagios comenzó a bajar en las últimas semanas, coincidiendo con el avance de la vacunación masiva en el país.

La Habana apostó desde el principio por la inmunización de su población con vacunas propias. En estos momentos la isla dispone de tres vacunas –Soberana 02, Abdala y Soberana Plus–, aprobadas por la agencia reguladora cubana y que ahora se someten al proceso de homologación internacional por la OMS. El esquema de vacunación cubano contempla tres dosis, y su eficacia, según los centros de investigación que han desarrollado los fármacos, es del 92%, similar al de Pfizer, Jansen o Moderna.

Según fuentes del ministerio de Salud, en estos momentos, más del 80% de la población –de 11 millones de habitantes- tiene puesto el esquema completo de vacunación, y al 90% se le ha administrado una dosis o más. Los esfuerzos se centran ahora en la vacunación infantil –a partir de dos años de edad- y en el suministro de dosis de refuerzo a la población de riesgo. Cuba pretende terminar el año con toda su población vacunada.

El martes en la isla se mantuvo la tendencia de disminución de casos diarios de covid-19, con 136 casos positivos – hace dos meses los casos diarios rondaban los 9.000-. El país suma 962.486 enfermos de coronavirus y 8.304 muertos desde que comenzó la pandemia.

Ante la nueva variante ómicron del virus, las autoridades cubanas plantean seguir de cerca su evolución y limitar los riesgos con las medidas restrictivas anunciadas, que podrían incrementarse, pero en ningún caso se plantean cerrar de nuevo los aeropuertos. Según el ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, noviembre ha marcado el mayor crecimiento del turismo en el año en curso. “Hasta el momento arriban al país unos 45 vuelos diarios y se prevé que en diciembre solo de Canadá lleguen unos 60″, afirmó en un foro empresarial.

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