Mil kilómetros de carretera para abortar: el éxodo que viene para las mujeres en Estados Unidos

Un informe asegura que si el Supremo debilita o revoca el derecho a interrumpir un embarazo, 36 millones de mujeres se verían obligadas a desplazarse a otras entidades para tener acceso a la intervención

Una mujer protesta en Austin contra la ley del aborto en Texas, a inicios de octubre.
Una mujer protesta en Austin contra la ley del aborto en Texas, a inicios de octubre.SERGIO FLORES (AFP)

El emblemático fallo Roe contra Wade se encuentra bajo asedio en Estados Unidos. El histórico fallo emitido por el Supremo en 1973 legalizó el aborto en el país y se convirtió en un texto fundamental para el derecho a decidir de las mujeres. Sus 40 años de historia están en juego. El 1 de diciembre los jueces llevarán a cabo la primera vista en la que discutirán polémicas legislaciones de Misisipi y Texas vinculadas al tema. Si llegase a imponerse la mayoría conservadora del Tribunal Constitucional los alcances de esta sentencia se debilitarían o incluso podrían revocarse. Si esto sucede, varios Estados gobernados por republicanos aprobarían leyes para restringir la interrupción del embarazo, iniciando un éxodo que llevaría a 36 millones de mujeres en edad reproductiva a desplazarse por cientos de kilómetros para encontrar una clínica donde realizarse la intervención.

Un fallo del Supremo contra los derechos de las mujeres lanzaría una onda expansiva que afectaría a más de la mitad de Estados Unidos. “Predecimos que en 26 Estados se aprobará rápidamente o se intentarán pasar prohibiciones al aborto”, señala Elizabeth Nash, una experta del instituto Guttmacher, una organización dedicada a investigación de los derechos reproductivos. El instituto ha publicado este jueves un análisis que ensaya con las principales consecuencias que podría haber si la Corte falla en contra de los derechos reproductivos.

Los togados escucharán argumentos de las autoridades de Misisipi, una entidad que ha prohibido el aborto más allá de las 15 semanas. En septiembre, el Supremo permitió entrar en vigor a la polémica ley de Texas que impide abortar en cuanto se escuche un pulso del feto, alrededor de seis semanas, un momento donde muchas ni siquiera saben que esperan un bebé. “Las acciones de la Corte indican que el derecho a abortar está en grave peligro. La amenaza judicial está acompañada de una hostilidad a estos derechos a nivel estatal”, considera Nash.

De acuerdo al análisis de Guttmacher el aval a la iniciativa de Texas significaría una prohibición casi total al aborto que desencadenaría legislaciones igualmente restrictivas en Florida, donde los republicanos han admitido sus intenciones de seguir el ejemplo tejano; Indiana, donde 55 medidas han sido aprobadas en la última década haciendo cada vez más difícil el aborto; Montana, que lo ha restringido a las 20 semanas en 2021; Nebraska, que adoptó la restricción de 22 semanas en 2010 y Wyoming. Estas entidades se sumarían a otras 21 gobernadas por republicanos que cuentan con estrictas leyes anteriores a Roe contra Wade que protegen la vida desde las seis semanas de gestación.

Este panorama impediría abortar a más de 30 millones de mujeres en su Estado natal. Esto provocaría un éxodo que llevaría a miles a viajar a una entidad donde el derecho siguiera intacto. Las mujeres del sur del país estarían entre las más afectadas. Una de Luisiana, por ejemplo, debería viajar en promedio 1.013 kilómetros desde su Estado hasta encontrar una clínica donde el aborto fuera legal, en Illinois, Carolina del Norte o Kansas. El resto de Estados vecinos consideraría ilegal el aborto.

Una mujer de Florida estaría a 912 kilómetros de distancia de una clínica, una distancia similar al viaje que deberían hacer las tejanas. El trayecto para las de Misisipi sería algo más corto, de 688 kilómetros. 400 kilómetros para las de Utah. Un cambio drástico desde las condiciones actuales. “Ahora mismo, las pacientes en la mayoría de los Estados pueden acceder a un aborto a unos 32 kilómetros de casa. El impacto a la disponibilidad de cuidados sería enorme”, apunta Nash.

El análisis de Guttmacher identifica que el éxodo tendría como destino 13 Estados principalmente. Estos son California, Colorado, Illinois, Kansas, Minnesota, Nevada, Nuevo México, Nueva York, Carolina del Norte, Oregón, Pensilvania, Virginia y Washington. La capacidad de las clínicas de salud y centros de aborto de estos lugares serían puestas a prueba ante millones de potenciales pacientes nuevas. Illinois, por ejemplo, que hoy puede atender a unas 100.000 mujeres de otros Estados, pasaría a dar atención a unas 8.9 millones provenientes de Michigan, Indiana, Wisconsin, Ohio y otros ocho Estados del sur, una zona del país socialmente conservadora donde el aborto sería castigado. California, en la costa oeste, podría recibir hasta 1.3 millones de mujeres en edad reproductiva desde Arizona.

“Si Roe cae o es debilitado, Kansas, Carolina del Norte, Minnesota o Illinois de pronto contarían con las clínicas más cercanas para millones y millones de mujeres en edad reproductiva. Muchos de estos destinos tendrían que ver cómo se las arreglan para absorber un extraordinario volumen de pacientes casi de la noche a la mañana”, añade la experta de Guttmacher. La transformación más profunda a los derechos de las mujeres sobre sus cuerpos está en manos de los jueces del Constitucional. La decisión puede llegará en el primer semestre de 2022.

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Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard

Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.

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