La incógnita de la tercera dosis de la vacuna: ¿será necesaria para los mayores?

Patronales de residencias reclaman un tercer pinchazo en los centros, pero la evidencia científica no lo avala, por el momento, salvo para personas inmunodeprimidas

Actividad en la residencia Vila Clavellina de Premià de Mar (Barcelona), el pasado miécoles.
Actividad en la residencia Vila Clavellina de Premià de Mar (Barcelona), el pasado miécoles.Joan Sanchez (EL PAÍS)

La quinta ola ha recordado que las residencias de mayores no están libres del riesgo. Los contagios se han multiplicado por 18 en apenas un mes, de los 64 diagnosticados entre el 28 de junio y el 4 de julio a los 1.150 nuevos casos entre el 26 de julio y el 1 de agosto, según los datos del Imserso. En ese tiempo las muertes han pasado de tres a 71. Hay que remontarse a principios de febrero para encontrar una semana con más de un millar de contagios; la diferencia es que entonces murieron 606 personas. Ante el alza de casos en las residencias, la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales ha reclamado que se analice el nivel de inmunidad en los centros. “Algo está pasando cuando la tasa de contagios asciende de esta manera. Los especialistas en inmunología y vacunología tienen que valorar si es necesaria una tercera dosis y, si lo es, hay que empezar por las residencias. Pero tiene que haber una posición el Ministerio de Sanidad, no puede ser que a estas alturas no haya un estudio de las autoridades sanitarias para ver si la vacuna ha perdido efectividad”, dice su presidente, José Manuel Ramírez.

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Han pasado más de siete meses desde los primeros pinchazos de la vacuna contra la covid en las residencias de España. A medida que transcurre el tiempo y proliferan nuevas variantes se avanza hacia terreno desconocido: ¿continúan protegiendo las vacunas con la misma efectividad?, ¿será necesaria una tercera dosis de refuerzo? Son preguntas para las que no hay respuestas claras por el momento. Numerosas investigaciones tratan de averiguar cómo responde sistema inmunitario al coronavirus y sus mutaciones, pero hasta ahora no hay evidencia que avale un tercer pinchazo para reforzar la protección. Tan solo en personas inmunodeprimidas ―como pueden ser pacientes oncológicos o recién trasplantados― se ha demostrado que es conveniente este recuerdo, pero no tanto como refuerzo, sino porque sus defensas no responden de manera suficiente a dos inyecciones.

Por esta razón, la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado la madrugada de este viernes una tercera dosis para personas con inmunodeficiencias, algo que Francia lleva haciendo meses. Cuestión muy distinta es lo que está haciendo Israel, que ya está poniendo este recuerdo a todos los mayores de 60 años: lo ha recibido el 60% de esta franja de edad, es decir, más de 700.000 personas, informa Juan Carlos Sanz. Es algo que también planean para septiembre Francia, Reino Unido y Alemania. Israel incluso está estudiando continuar con el tercer pinchazo en todos los mayores de 40. “Esto no tiene sentido”, opina Roselyn Lemus-Martin, investigadora en nuevos tratamientos y vacunas de la Universidad de Oxford, que defiende que la ciencia no avala esta tercera inyección, salvo en los casos antes descritos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamamiento a los países ricos para que se abstengan de pinchar esta nueva dosis hasta que al menos un 10% de la población de todos los países del mundo haya recibido la primera.

España, por el momento, no prevé la tercera dosis. Aunque la ministra de Sanidad, Carolina Darias la da por hecha y se ha adscrito a una compra europea de 1.800 millones de unidades para una tercera ronda, la ministra de Ciencia, Diana Morant, matizó esta afirmación tras la petición de la OMS: “No habrá una tercera dosis mientras la comunidad científica no tenga una evidencia clara de que es necesario”.


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La eficacia de la vacuna es incuestionable, ha hundido los decesos en los centros, pero cada vez son más las voces del sector que sospechan que el nivel de inmunización ha podido bajar entre los residentes, que fueron los primeros en ser vacunados. El alza de casos va en consonancia con la subida generalizada en todo el país, como los expertos lo han repetido a lo largo de toda la pandemia: con incidencias acumuladas elevadas en la región, es normal que el virus penetre en los centros. La mayoría de los ancianos cursan la infección de forma leve o asintomática, pero sigue habiendo hospitalizaciones. Y muertes.

José Augusto García, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, se suma a la reivindicación de estudios que den luz al estado serológico de los residentes. “No hay ninguna justificación para que en España, un país occidental y desarrollado, con médicos de primera línea en el mundo de la inmunología y vacunología, no esté ya en marcha. Puede ser una iniciativa desde el sistema público de salud, de alguna comunidad autónoma, de universidades o incluso del sector privado, y si colaboran las agencias de salud europeas, a nivel internacional, mejor aún”, prosigue. El geriatra explica que los ancianos son muy frágiles y con enfermedades crónicas tienen una menor respuesta inmune, lo que se conoce como inmunosenescencia: “El sistema inmune también se hace mayor y tiene menos capacidad de respuesta a una agresión externa”. Las vacunas no son 100% infalibles y la variante delta es más contagiosa, algo que explica el aumento de casos. García emplaza a esperar “estudios científicos sólidos” y las “recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento y la FDA”. Pero insiste en que, de ser necesaria una tercera dosis, “hay que empezar con las personas de mayor edad y con mayor carga de enfermedad crónica, ya vivan en residencias o en domicilios, y por las personas con inmunodepresión”.

Una residente en Vila Clavellina de Premià de Mar, el miércoles.
Una residente en Vila Clavellina de Premià de Mar, el miércoles.Joan Sanchez (EL PAÍS)

Estudios sobre la inmunidad

Ya hay algunos estudios en marcha. Uno de ellos, realizado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, en el que participaban 98 personas, mostraba que los niveles de anticuerpos bajaban en mayores de 65 años tres meses después de la inyección. Hay varias investigaciones que van por este mismo camino. Sin embargo, esto no aclara si la vacuna sigue siendo eficaz, explica Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología: “Lo que buscamos con la vacuna es generar memoria inmunológica. Los anticuerpos son las balas, si están en la sangre, mejor, pero si no lo están y el sistema inmune reconoce al virus, puede fabricarlas para luchar contra él”.

Aquí entra en juego la inmunidad celular, que no se puede medir con test de anticuerpos. Las células B son capaces de fabricar anticuerpos cuando detectan la presencia de un patógeno conocido y las T, de eliminarlo por sí mismas. La combinación de ambas es lo que aporta una buena respuesta ante los intrusos que entran en el cuerpo humano. Y esto es lo que todavía no se sabe. “Estamos investigándolo varios equipos. No puedo dar los resultados, pero todo indica que la memoria inmunológica con estas vacunas es duradera”, señala López Hoyos, que reconoce que el caso de las personas mayores hay que estudiarlo más pormenorizadamente, puesto que su sistema inmunitario reacciona peor que el de las más jóvenes.

El Grupo Social Lares, patronal que agrupa a las residencias de entidades sin ánimo de lucro, se muestra prudente. Su presidente, Juan Vela, explica que “se trata de un asunto de salud pública”. Las otras tres grandes patronales piden celeridad. “Que haya un estudio. Y, si hace falta, pedimos una tercera dosis en septiembre, que se organice la vacunación de los mayores otra vez, pero que nos lo digan”, reclama Cinta Pascual, presidenta del Círculo Empresarial de Atención a las Personas. “El propio laboratorio Pfizer ha recomendado un tercer pinchazo. Pedimos un trato preferente y que se nos ponga cuanto antes”, solicita Ignacio Fernández, presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia. Jesús Cubero, secretario general de la Asociación de Empresarios de la Dependencia, pide valentía al Ministerio de Sanidad y también considera necesario que se comience a programar ya la tercera dosis, antes de la llegada del otoño. “Ya han tomado la decisión en el Reino Unido, Francia, Alemania, Israel, son espejos donde debemos fijarnos”, dice. “Hay que tomar decisiones y por una vez adelantarnos a los hechos, que los políticos no esperen a que les sobrepase la realidad”, afirma.

Lo cierto es que es una decisión más política que científica cuando todavía no se sabe si será necesaria una tercera dosis o cuándo. Lo resume Federico Martinón, asesor de la OMS en vacunas: “Lo más urgente es que reciba la primera dosis toda la población vulnerable, independientemente de dónde esté. Lo siguiente más urgente es que se complete la pauta vacunal en la población más vulnerable, independientemente de donde esté. Y, a partir de ese momento, nos planteamos la tercera dosis. Algo que ya se está estudiando, en términos de seguridad y respuesta inmune, ya que es un escenario posible, y debemos estar preparados para hacerlo con todas las garantías. De nuevo en los grupos más vulnerables primero”.

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