La crisis del coronavirus

Los ingresos hospitalarios por covid se duplican en dos semanas

La incidencia acumulada supera ya los 500 casos por 100.000 habitantes. La presión asistencial está lejos de la registrada en otras olas, pero en algunos centros de Cataluña y Baleares han tenido que reprogramar actividad

Un paciente con covid mira el móvil en una habitación del Hospital del Mar de Barcelona
Un paciente con covid mira el móvil en una habitación del Hospital del Mar de BarcelonaNACHO DOCE / Reuters

La quinta ola empieza a llamar a la puerta de los hospitales. Con la curva de contagios disparada desde finales de junio y la incidencia acumulada a 14 días por encima de 500 casos por 100.000 habitantes, los ingresos por covid casi se han duplicado en apenas dos semanas: 4.705 personas infectadas por coronavirus están hospitalizadas en España. La presión asistencial aún está lejos de la registrada en olas anteriores —a finales de enero se superaron los 30.700 ingresados por covid—, pero algunos hospitales de Cataluña y Baleares ya han tenido que reprogramar actividad relacionada con otras patologías y suspender visitas de acompañantes ante el auge de contagios. Tampoco ayuda que el azote del virus se produzca en pleno verano, con las plantillas a medio gas por las vacaciones, sin personal de refuerzo suficiente para cubrir la demanda creciente y con los profesionales haciendo encaje de bolillos para combinar la atención a la covid con la asistencia al resto de patologías.

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Como la inmensa mayoría de los contagios se producen en gente joven, que suele pasar la enfermedad de forma leve o asintómatica y no requiere hospitalización, la gran presión asistencial de esta quinta ola se la está llevando la atención primaria. Ni los expertos consultados ni el Gobierno esperan que esta sobrecarga se traslade de forma masiva a los hospitales, como ocurrió en otras olas, y vuelva a colapsar las unidades de cuidados intensivos (UCI), ya que la mayoría de las personas vulnerables están protegidas por la vacunación. Pero eso no significa que este nuevo envite del virus no impacte en los hospitales.

La ocupación de camas hospitalarias a causa de la infección por coronavirus ha crecido en las últimas dos semanas, aunque de forma desigual en las comunidades y, en conjunto, apenas llega al 4% del total de plazas disponibles: a finales de enero, el 24% de las camas en España estaba ocupado por pacientes con covid. En Asturias o Canarias, por ejemplo, los ingresos han crecido un 91% y un 76% respectivamente: hay 92 hospitalizados con covid en los centros asturianos y 226 en los canarios. En Castilla y León todavía no se han tomado medidas excepcionales en los hospitales para atender el auge de pacientes, pero los ingresos han aumentado un 186% en 15 días (260 ingresados, este jueves). En Cantabria casi se han triplicado (había 58 este jueves) y en Extremadura, Galicia y Murcia, los hospitalizados se han duplicado (32, 103 y 42 enfermos, respectivamente). En el País Vasco, en cambio, se mantienen relativamente estables en torno a los 190 ingresados y en Madrid apenas han crecido un 27% (hay 536 enfermos en sus centros).

En Cataluña, la autonomía con la incidencia más elevada (1.100 casos por 100.000) y mayor presión asistencial, el número de personas ingresadas se triplicó y la ocupación casi duplica la media española. La presión en planta y también en cuidados intensivos (296 enfermos críticos por covid, que ocupan casi el 25% de las camas de UCI habilitadas) es tal, que algunos hospitales barceloneses, como el Mar o Bellvitge, han tenido que reprogramar actividad no urgente para asumir el incremento de pacientes. También el Vall d’Hebron, el centro sanitario más grande de Cataluña, ha empezado a restringir visitas de acompañantes para evitar riesgos de transmisión de la covid y ha reabierto la hospitalización en el edificio Garbi, un espacio habilitado por el Govern en la tercera ola para concentrar la atención a pacientes con covid: el hospital volverá a ingresar enfermos de coronavirus en este dispositivo, que también cuenta con una UCI, con el fin de “mantener al máximo el resto de la actividad asistencial” en el centro sanitario.

En Baleares, donde los ingresos se han duplicado y hay 134 hospitalizados, el hospital de Manacor (Mallorca) anunció el pasado martes también una disminución de la actividad quirúrgica ante el aumento generalizado de contagios de coronavirus en la comarca. El centro sanitario de Manacor ha restringido, además, las visitas a pacientes a tan solo un acompañante por persona ingresada. También en la Comunidad Valenciana, donde los ingresos han crecido un 182% y ya hay más de 400 personas hospitalizadas, se ha notado un incremento de la presión hospitalaria y, en algunos casos, se ha tenido que recurrir también a una reorganización de la programación quirúrgica para atender toda la demanda urgente.

La extenuación tras tantas olas sin descanso pesa sobre los profesionales, que acusan la escasez de manos desde el inicio de la pandemia. “Hay mucho cansancio. En los hospitales ya están organizados circuitos, las plantas que abrir y cerrar... está todo muy organizado y engrasado. Pero los recursos humanos son los que son y se nota. No hay personal suficiente para cubrirlo todo y hay muchas dificultades para encontrar profesionales”, señala Guadalupe Fontán, enfermera experta en gestión sanitaria del Consejo General de Enfermería.

Tampoco ayuda que sea verano y el aluvión de contagios coincida con las vacaciones de parte del personal. Además, hay vida —y pacientes— más allá de la covid y, con los centros de salud saturados, las urgencias hospitalarias también acusan el embudo en atención primaria. Los trabajadores del Hospital Infanta Sofía de Madrid, por ejemplo, han denunciado “el colapso total” de sus urgencias y han pedido que se reabran plantas para ingresar a los pacientes que aguardan por una cama. Una portavoz del centro asumió que “no es falta de voluntad por abrir las camas”, sino falta de personal. El sindicato de médicos Amyts ha denunciado que “no se cubre con nuevas contrataciones ni la cuarta parte de las vacaciones de la plantilla, por lo que no es posible cubrir de forma completa los puestos de mañana, tarde ni fin de semana”.

Calma en las UCI

Donde no se aprecia todavía el gran repunte de contagios que está suponiendo esta quinta ola es en las UCI. A excepción de Cataluña, que tiene casi una cuarta parte de sus camas de críticos ocupadas por pacientes con covid y se acerca a los umbrales de riesgo extremo en ocupación de UCI, la situación de las unidades de intensivos está bajo control: en España hay 838 personas hospitalizadas con covid en estado muy grave, que ocupan, en total, el 9% de las camas de críticos disponibles en el país. A principios de enero, la ocupación de pacientes con coronavirus en las UCI llegó a ser de 45% (más de 4.800 enfermos).

Fontán alerta, no obstante, de que tanto la saturación de atención primaria como de los hospitales pasarán factura a la población. “Nos preocupa mucho la atención primaria porque venían de una situación muy precaria. La gente necesita hacerse sus pruebas, consultar, resolver sus dudas. Y también preocupa la situación de los hospitales, aunque ya lo han vivido varias veces y es como el día de la marmota”, resuelve. Y advierte: “Cada vez que hay un pico, la covid toma prioridad y lo demás queda a la espera. Hay pacientes que ya estaban a la espera de una operación o una prueba y todo eso se está prolongando. En Cataluña pasa ahora, pero a otras comunidades les puede pasar en dos semanas. Vamos siempre por detrás del virus”.

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