La crisis del coronavirus

El descontrol de la primera noche sin estado de alarma despierta el temor a que la seguridad se relaje también en bares y reuniones en casas

Tras la noche festiva, un día lluvioso en casi todo el país ha mantenido a muchos españoles en sus hogares. Los expertos miran con atención la actitud ciudadana a partir de ahora

Dos turistas en el interior de un bar de Barcelona durante el primer día sin toque de queda.
Dos turistas en el interior de un bar de Barcelona durante el primer día sin toque de queda.Enric Fontcuberta / EFE

Las escenas festivas de la primera noche sin estado de alarma después de seis meses y medio dieron paso a un día indiferenciable de cualquier otro de las semanas previas. Las plazas de medio país abarrotadas de jóvenes haciendo botellón o las 450 intervenciones policiales en Madrid contrastaron con una jornada de resaca lluviosa y de mal tiempo en prácticamente toda España, que dejó en sus casas a muchas personas que por primera vez se podían mover por ocio entre comunidades.

Los expertos en salud pública consultados miran con más preocupación todas las demás actitudes ciudadanas que pueden venir asociadas al fin del estado de alarma que las imágenes de los botellones y el alcohol en las primeras horas sin toque de queda. Esta medida solo está vigente en tres comunidades (Baleares, Comunidad Valenciana y Navarra, esta última, a la espera de aval judicial), después de que el TSJ de Canarias la haya tumbado en esta autonomía este domingo. El vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea (Ciudadanos), ha indicado que su Gobierno contemplaría pedir un toque de queda para el territorio si el Tribunal Supremo aprueba esta medida para otras autonomías. “Si llegara ese caso, veríamos, pero antes hay que esperar a lo que diga el Supremo”, ha declarado este domingo.

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Lo previsible, dicen los expertos consultados, es una subida de diagnósticos en unos 10 días, pero el nuevo escenario, con cada vez más personas protegidas por las vacunas y la infección natural, hace difícil prever su magnitud y qué reflejo tendrá en los hospitales. Manuel Franco, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública, recuerda que todas las olas epidémicas han llegado a España tras levantar restricciones que dificultaban a los ciudadanos viajar y reunirse libremente. No cree que lo que pase en el futuro vaya a ser una excepción. “Pero este virus no ha parado de sorprendernos. La tercera ola fue mucho más dura de lo que esperábamos, y la cuarta, más leve. Habrá que aguardar para comprobar qué sucede a partir de ahora”, afirma.

En opinión de Franco, las celebraciones de la madrugada del sábado al domingo son las “esperables” en una juventud que lleva meses de restricciones que han afectado especialmente a su forma de divertirse y socializar. “Es un estallido de júbilo bastante entendible. La fatiga pandémica les ha afectado a ellos también”, explica. Su preocupación va más allá de estas imágenes y se fija en lo que quizás no es tan visible, como las reuniones en casas o en bares. “Llevamos viendo semanas bares y restaurantes llenos, con gente sin mascarillas, especialmente en sitios como Madrid”, señala.

Dvd1052(09/05/21) Ambiente en la estación de Atocha después de la extinción del estado de alarma que prohibia el movimiento entre comunidades autonomas , Madrid Foto: Víctor Sainz
Dvd1052(09/05/21) Ambiente en la estación de Atocha después de la extinción del estado de alarma que prohibia el movimiento entre comunidades autonomas , Madrid Foto: Víctor SainzVíctor Sainz

Las imágenes de la madrugada fueron tachadas de “lamentables” por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. El secretario general de CC OO de Madrid, Jaime Cedrún, ha culpado de lo sucedido “al discurso gamberro” de la presidenta regional en funciones, Isabel Díaz Ayuso. Mónica García, líder de la oposición en la comunidad, se ha sumado al debate en Twitter criticando la “criminalización” de la juventud. “Ni antes fueron los culpables de llevar a los abuelos a las UCI, como aseguraba la campaña del gobierno del PP, ni ahora son el mayor reflejo de la irresponsabilidad”, ha dicho.

Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático de Medicina Preventiva en la Universidad Autónoma de Madrid, asegura que en las fiestas sin protección de este sábado es probable que se produjeran “bastantes contagios”. “Afectó sobre todo a gente muy joven, ahora ellos deberían extremar sus precauciones evitando contagiar a gente mayor aún con insuficiente inmunidad. Por otro lado, estas conductas, confío y deseo, que se limiten mucho en las próximas semanas, porque si no el nivel actual de inmunidad colectiva no podrá controlar la transmisión comunitaria”, añade.

El epidemiólogo Javier del Águila cree que el mayor problema en adelante puede venir por un contagio de actitudes en las que la ciudadanía perciba que el fin del estado de alarma equivale a la conclusión de la pandemia. “Quizás ha habido una falta de pedagogía. ¿Es pronto para haberlo terminado? No estoy del todo de acuerdo. ¿Se podría haber mantenido un mes más? A lo mejor, pero con otras características, con medidas distintas en cada comunidad y explicando todo esto muy bien”, señala.

El paseo marítimo de Valencia este domingo.
El paseo marítimo de Valencia este domingo. JOSE JORDAN / AFP

El fin de la situación excepcional ha llegado con un panorama muy dispar en el territorio nacional. Aunque la incidencia en España comenzó a caer esta semana, la tendencia todavía es muy débil, después de otras dos semanas de estancamiento. El viernes, último día con datos oficiales, había en todo el país una media de 198 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, lo que según el semáforo del Ministerio de Sanidad (entre otros indicadores) suponen un “riesgo alto”. Y la situación en cinco comunidades autónomas (Madrid, Cataluña, Navarra, Aragón y el País Vasco, además de Melilla) supera los 250, lo que equivale a “muy alto”. Baleares, Canarias, Extremadura, Galicia, Murcia y la Comunidad Valenciana están por debajo de 100. Esta última es la única que mantiene una incidencia inferior a 50, lo que se considera “riesgo bajo”.

Los primeros movimientos sin estado de alarma

Aunque el día lluvioso no ha permitido en general grandes escenas de ocio tras el estado de alarma, ya se han producido los primeros movimientos. “Ha sido abrir la veda y venirnos para acá”. La malagueña María Dolores Quirante resumía este domingo por la mañana la motivación de su viaje a Cádiz, sentada en un banco junto a su marido en una encapotada mañana. Aunque ellos, como el resto de andaluces, podían viajar por la región desde el pasado fin de semana, han esperado al fin de semana de caída total de restricciones para hacer su primer viaje desde finales de 2020. Como ellos, otros andaluces, madrileños y catalanes han animado las calles de localidades como El Puerto de Santa María, una de las mecas costeras de turismo nacional en la provincia de Cádiz. Ciudades como El Puerto, Chiclana de la Frontera, Conil de la Frontera o Tarifa han sentido el incremento de visitantes en este fin de semana. “Se ha notado mucho más movimiento. El viernes la playa estaba muy concurrida de bañistas y estos días hay mucho ambiente de kite. En las zonas urbanas mucho movimiento de personas consumiendo”, resume Francisco Ruiz Giráldez, alcalde de Tarifa.

Rafael Matute, propietario del bar Tasca Matute en El Puerto, ya veía venir el incremento de clientes. “Hemos hecho previsión de género tanto para ahora como para el verano, ya que vemos venir que va a ser un verano fuerte”, asegura Matute. En las mismas previsiones se mueve Ignacio Martín, director de Barceló en la provincia de Cádiz, donde la cadena tiene cinco hoteles, uno de ellos a punto de inaugurarse en Conil. “Este verano, sin caer en un optimismo infundado, va a ser mejor que 2020, aunque las previsiones no son de una gran mejoría”, explica Martín. Por ahora, la cadena aún no ha reabierto su hotel Barceló Royal Hideaway, ubicado en una de las grandes zonas de hoteles de Chiclana, pero el director nota ya las ganas de viajar a Cádiz. “Desde el fin de semana pasado se ha empezado a activar el flujo de reservas y este fin de semana ha subido. Aún está por debajo de lo que era habitual, aunque son noticias alentadoras. No es el ritmo deseado, pero empieza a reactivarse”, apunta Martín.

Las estaciones de tren no han registrado grandes aglomeraciones, tampoco en la frontera con Francia. Las fronteras han estado muy tranquilas y ni en Behobia ni en el puente de Santiago, en Irun, se han producido colas para comprar tabaco, alcohol o jabones. El sol sí ha brillado en Almería, donde los chiringuitos estaban llenos, pero mayoritariamente de personas de la misma provincia, con algunos extranjeros, según han comentado en varios restaurantes.

Con información de Guillermo Vega, Pedro Gorospe, Nacho Sánchez, Juan Navarro y Eva Saiz.

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