La crisis del coronavirus

El Reino Unido ultima una lista de los países a los que podrán viajar los británicos en verano sin tener que pasar después la cuarentena

El ritmo de la campaña de vacunación y la presencia de variantes del virus determinarán la calificación de cada destino turístico

Turistas británicos en el aeropuerto de Gran Canaria, el pasado julio, a su regreso al Reino Unido
Turistas británicos en el aeropuerto de Gran Canaria, el pasado julio, a su regreso al Reino UnidoBORJA SUAREZ / Reuters

El Gobierno de Boris Johnson ha tenido que templar los ánimos de los ciudadanos británicos, convencidos de que el aparente éxito de la campaña de vacunación en el Reino Unido les permitirá disfrutar este verano de vacaciones en destinos codiciados como España, Portugal, Grecia o Croacia. El primer ministro expondrá este lunes los criterios que van a tomarse en consideración para diseñar una lista-semáforo de países. Verde significará vía libre para viajar, sin necesidad de someterse al obligatorio periodo de cuarentena al regreso. Ámbar supondrá que se requerirá un aislamiento de diez días al volver a territorio británico, con dos pruebas PCR obligatorias que deben realizarse en el segundo y octavo día. La lista roja, en la que ya están incluidos 39 países -la mayoría de Latinoamérica y África, ninguno europeo-, supone prohibición absoluta de desplazamientos de ocio. El viaje debe, en estos casos, estar muy justificado, y la cuarentena de retorno ha de realizarse en hoteles designados para ello, que el viajero deberá pagar de su propio bolsillo, con un coste de unos 2.000 euros. A pesar de las presiones ejercidas por algunos científicos, el Gobierno británico se ha resistido hasta la fecha a incluir en su lista roja a países de la UE como Francia, donde la incidencia del virus se ha descontrolado en las últimas semanas.

Johnson no tiene previsto detallar ni la fecha en la que se pueda reanudar el turismo exterior ni el listado de países concretos con semáforo verde. Se limitará a exponer los criterios que se utilizarán para elaborar el plan. Fuentes de Downing Street ya han señalado que los dos factores fundamentales para diseñar la estrategia serán el respectivo ritmo de la campaña de vacunación de cada país de destino, así como el nivel de presencia de nuevas variantes del virus ante las que las vacunas actuales no tienen acreditada la suficiente eficacia. En cualquier caso, incluso para aquellos lugares a los que se permita viajar, seguirá exigiéndose una PCR negativa en las 72 horas previas al viaje de regreso al Reino Unido.

La normativa que ultima Downing Street se aplicará exclusivamente, en un principio, en Inglaterra. Escocia, Gales o Irlanda del Norte tienen competencias propias en la materia, pero Downing Street ha logrado coordinar sus movimientos con los respectivos territorios autónomos durante la pandemia. Y, en cualquier caso, cualquier divergencia ha sido siempre al alza, con un aumento de las restricciones impuestas.

A pesar de que Johnson sugirió el pasado febrero, cuando presentó su plan de relajación de las restricciones, que el turismo internacional podría reanudarse a partir del 17 de mayo, en los últimos días el Gobierno británico ha frenado el exceso de entusiasmo. Los nuevos planes, más realistas, apuntan a una reanudación de los viajes al extranjero a partir del mes de julio. El Equipo de Trabajo para Viajes Internacionales, el organismo puesto en pie por el Ejecutivo de Johnson para analizar los riesgos y posibilidades de una reapertura de fronteras, tiene previsto presentar un informe preliminar el próximo 12 de abril. A partir de esas primeras conclusiones comenzará a estar más claro el horizonte para los ciudadanos, las agencias de viaje, las líneas aéreas y los turoperadores.

El ministro británico de Transportes, Grant Shapps, ya anticipó hace tres semanas en la Cámara de los Comunes que el Gobierno de Johnson está cooperando con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y con el Foro Económico Mundial para diseñar algún tipo de “certificado de viaje”, que se expedirá al ciudadano cuando complete su vacunación. En cualquier caso, la validez de este documento, diseñado para facilitar el viaje, dependerá de la reciprocidad que se alcance con los países de destino. No será obligatorio portarlo, porque la clave seguirá residiendo en el grado de riesgo que se atribuya a cada destino. Y es más que probable que muchos países continúen exigiendo algún tipo de test negativo en las horas previas al desplazamiento para permitir la entrada.

A pesar de que muchas naciones en las que el turismo es parte importante de su economía ya se han anticipado a anunciar que los turistas británicos serán bienvenidos -España, Portugal, Malta, Croacia, Chipre o Grecia-, la normativa del Gobierno británico, hasta nueva orden, sigue siendo que los viajes de ocio al exterior están prohibidos. Ante la tentación de saltarse las reglas, la policía advierte de que realizará controles exhaustivos en puertos y aeropuertos, con multas que pueden alcanzar los 5.880 euros (5.000 libras esterlinas).


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