La crisis del coronavirus

El Reino Unido vuelve a imponer cuarentena a los viajeros procedentes de España

A partir de la medianoche de este sábado, los que entren al país deberán aislarse 14 días

Viajeros con destino al Reino Unido hacen cola para facturar en el aeropuerto de Palma de Mallorca, este domingo.
Viajeros con destino al Reino Unido hacen cola para facturar en el aeropuerto de Palma de Mallorca, este domingo.Francisco Ubilla

El Gobierno de Boris Johnson ha decidido retirar a España de la lista de países exentos de cuarentena, después del repunte de casos de coronavirus en zonas como Cataluña, Aragón o Murcia. A partir de la media noche de este sábado, según ha confirmado el Ministerio de Transporte británico, los viajeros llegados al Reino Unido procedentes de España deberán someterse a un aislamiento de 14 días. Las multas en caso de incumplimiento pueden llegar a los 1.000 euros y derivar en acciones penales en caso de infracción reiterada. “Nuestra prioridad absoluta es la protección de la salud pública, y hemos tomado esta decisión para limitar la potencial transmisión al Reino Unido. Siempre hemos dejado claro que incorporaríamos a cualquier país en la lista de restricciones si resultaba necesario”, ha explicado un portavoz del Gobierno británico. El Ministerio de Exteriores ha modificado además sus recomendaciones de viaje para España, y sugiere ahora que se eviten los viajes “a la Península” que no resulten necesarios. Paradójicamente, no se incluyen a las Islas Baleares ni a las Canarias en esas nuevas pautas, a pesar de que los viajeros que regresen al Reino Unido desde esos territorios españoles seguirán obligados a cumplir con el aislamiento. “El Centro Conjunto de Bioseguridad y Public Health England [el gestor administrativo de la sanidad pública de Inglaterra] han actualizado su análisis del coronavirus en España de acuerdo con los últimos datos”, ha explicado ese mismo portavoz gubernamental para justificar el giro drástico adoptado.

La decisión se toma apenas 15 días después de que España pasara a formar parte (desde el 10 de julio) de la lista de los primeros 59 países con los que se establecieron pasillos aéreos para esquivar medidas restrictivas y salvar de ese modo la difícil situación de las líneas aéreas y de la industria turística. Downing Street anunció en ese momento que revisaría el listado cada tres semanas, y puso en marcha un “sistema semáforo” para catalogar el grado de riesgo de transmisión del virus de los diferentes países y modular las medidas de prevención. De hecho, este mismo jueves se produjo la primera revisión, que se saldó con la incorporación a la lista de exentos de Estonia, Letonia, República Checa, San Vicente y las Granadinas. El Gobierno negó en ese momento que España fuera a salir, a pesar de que algunos medios habían hecho ya circular esa posibilidad.

En vídeo, el ministro de Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, defiende la medida de cuarentena cuando los viajeros regresan a casa desde España.REUTERS

El Gobierno autónomo escocés, que mantuvo la cuarentena a los viajeros procedentes de España después de que la levantara Inglaterra, ha anunciado este sábado la restauración de la restricción. “Después de revisar hoy mismo los últimos datos, el Gobierno escocés vuelve a imponer los 14 días de cuarentena para los viajeros procedentes de España. La decisión refuerza nuestro criterio de que todas estas medidas siguen sujetas a cambios a muy corto plazo. Mi consejo sigue siendo que se tome mucha precaución respecto a posibles viajes al extranjero que no sean esenciales”, ha escrito Nicola Sturgeon, la ministra principal de Escocia, en su cuenta de la red social Twitter.

Miles de turistas británicos se encuentran ya en territorio español y muchos más habían reservado billetes para las próximas semanas, con lo que los operadores del Reino Unido se enfrentan a un caos de cancelaciones anticipadas y de regresos adelantados. Las cifras británicas de contagios y muertes por coronavirus siguen siendo muy superiores a las españolas, pero los duros ataques recibidos por Johnson por su manejo de la crisis han llevado al Gobierno a extremar los controles y retrasar parte de la desescalada en el país. Downing Street no se ha comprometido a cubrir el gasto de todos aquellos que no pueden reincorporarse a sus trabajos cuando regresen al Reino Unido, y se ha limitado pedir a las empresas que se muestren comprensivas con sus empleados ante la nueva situación.

La decisión de imponer cuarentena a los viajeros se convirtió en un tira y afloja entre Londres y Madrid, bajo la constante presión de la industria turística, que anticipaba pérdidas millonarias si no lograba salvar las vacaciones de verano. Cuando Downing Street la impuso el pasado 8 de junio, el Gobierno español llegó a amenazar con medidas recíprocas, aunque finalmente no las llevó a cabo. Los británicos pudieron entrar sin restricciones a España desde el pasado 20 de junio. El Ejecutivo de Johnson mantuvo hasta el último momento la incógnita de si incorporaría al país, destino cada verano de millones de turistas británicos, en su lista de excepciones, pero, a diferencia de Portugal, acabó incluyéndolo. “Se trata de una noticia maravillosa para la industria, que lo ha pasado realmente mal. Animo a la gente a comenzar a hacer sus reservas”, dijo entonces Jonathan Smith, de la Asociación de Agencias de Viaje del Reino Unido. Las buenas noticias apenas han durado dos semanas.

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