La crisis del coronavirus

Cuba prueba la eficacia de sus vacunas acuciada por la subida de casos positivos de covid-19

El Gobierno anunció la fase tres de ensayos clínicos de Soberana 02 y Abdala, mientras registra días con hasta 1.000 contagios

Una enfermera atiende a un hombre tras aplicarle una dosis de la vacuna cubana Soberana 02, el 24 de marzo.
Una enfermera atiende a un hombre tras aplicarle una dosis de la vacuna cubana Soberana 02, el 24 de marzo.Ramon Espinosa / AP

Con la esperanza puesta en el éxito de los ensayos finales de Soberana 02 y Abdala, los dos vacunas cubanas en etapa más avanzada de desarrollo, la isla vive el peor momento de la epidemia de coronavirus, con cerca de 57.000 casos confirmados desde enero, cinco veces más que las personas infectadas durante todo el año pasado (12.056).

Aunque la cifra positivos y fallecidos sigue siendo baja en comparación con otros países del área -259 muertos en lo que va de año, y un total de 405 fallecidos desde que comenzó la pandemia-, el Gobierno considera que la situación es preocupante y que aún quedan semanas muy difíciles por delante, especialmente en La Habana, donde la tasa de incidencia de la enfermedad en los últimos 15 días es de 290 casos por cada 100.000 habitantes, casi el triple de la media nacional.

La capital y la segunda ciudad del país, Santiago de Cuba, son en estos momentos los focos principales de la epidemia y donde la situación es más compleja. Pese al toque de queda en La Habana (a partir de las 9:00 de la noche), el cierre de todos los restaurantes, bares y lugares ocio, además de la suspensión de las clases, la situación sigue descontrolada y las autoridades realizan reuniones diarias para evaluar las emergencias y decretar cierres perimetrales cuando se identifican brotes en determinados barrios.

Hace seis meses, los casos diarios se contaban por decenas. Hoy el promedio se ha disparado, llegando a entre 700 y 900 casos diarios -ha habido jornadas de más de 1.000-, la mitad de ellos en la capital cubana. La situación crítica de los abastecimientos y la escasez galopante, que ocasiona grandes colas y aglomeraciones a la puerta de las tiendas, complica sobremanera el control de la epidemia. Pero ante esto las autoridades tienen poco margen de maniobra, pues no hay capacidad para garantizar el suministro estable de alimentos y artículos de primera necesidad, justo cuando el país acomete una reforma monetaria que ha disparado los precios.

Ante este delicadísimo momento, con la isla inmersa en una grave crisis económica -la caída del PIB en 2020 debido a la pandemia fue del 11%-, el turismo semiparalizado y una nueva Administración en Estados Unidos que lleva ya dos meses en el poder y no ha aliviado ninguna de las sanciones de Donald Trump, la apuesta por desarrollar una vacuna propia con la que inmunizar a su población se ha convertido para el Gobierno de La Habana en un asunto político de primer orden, casi de seguridad nacional.

Este martes, las principales autoridades sanitarias y científicas del país esbozaron en un programa especial en televisión sus prioridades y planes, que consisten en combinar la fase tres de ensayos clínicos de Soberana 02 y Abdala (en la que participan decenas de miles de voluntarios en las provincias de La Habana, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo) con “estudios de intervención” masivos, ampliados a cientos de miles de personas de segmentos poblacionales de riesgo, y que en el caso de la capital supondrá vacunar en mayo y junio a casi la totalidad de sus habitantes (2,1 millones de personas) con los candidatos vacunales que ahora prueban su eficacia.

Así lo explicó la directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública, Ileana Morales, señalando que se trata de “una estrategia integral que avanza por estratos: primero, un ensayo clínico; luego, estudios de intervención en poblaciones que epidemiológicamente son de muy alto interés y más tarde a escala más poblacional; un posible registro o aprobación de uso de emergencia y luego una vacunación a escala poblacional empezando en grupos de riesgo en todo el país”; así, hasta que se llegue “a un porcentaje que garantice una protección a escala poblacional”.

En caso de que todo vaya bien, indicó Morales, en junio Cuba comenzaría a vacunar a las personas mayores de 60 años. “Al cierre de julio y primeros días de agosto estaríamos completando estos grupos, que suman aproximadamente cuatro millones, para comenzar en agosto con un promedio de seis millones [de personas vacunadas]”.

Participan también en la fase III del ensayo clínico de Soberana 02 países como Irán, adonde se han enviado 100.000 dosis, y Venezuela (60.000). México también ha mostrado interés en participar en la última etapa de desarrollo de la que podría convertirse en la primera vacuna latinoamericana contra la covid-19. Según las autoridades de la isla, antes de concluir el año tendrá a toda su población vacunada y, además, dispondrá de decenas de millones de dosis para exportar.

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