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Japón recomienda el teletrabajo y no salir de casa en 17 de las 43 prefecturas

"Estamos en un momento extremadamente crítico para conseguir atajar la propagación", ha dicho el primer ministro, Shinzo Abe, muy criticado por su gestión inicial de la crisis

Coronavirus Japon
Un avión sobre el Estadio Nacional de Tokio.

El Gobierno japonés presentó este martes sus medidas para limitar la epidemia. El anuncio llega un día después de que un panel de expertos alertara de que Japón está al borde de una escalada en sus datos de infectados. El país, de 126 millones de habitantes, ha detectado 161 contagios autóctonos —de los cuales uno ha fallecido—, lo que lo convierte en el cuarto con mayor número de contagios, por detrás de China, Corea del Sur e Italia. En muchos de los casos no está claro el origen, lo que dificulta controlar su expansión. Además, a los enfermos registrados en el país, hay que sumar los más de 700 en el Diamond Princess. Este martes se confirmó la cuarta muerte en el crucero. “Estamos en un momento extremadamente crítico para atajar la expansión del virus”, reconoció el primer ministro, Shinzo Abe.

Entre las medidas anunciadas, el Gobierno recomendó a las empresas que promuevan el teletrabajo y aconsejó a quienes viven en zonas donde se han detectado contagios —17 de 43 prefecturas— que se queden en casa. Comunicó también que se dará prioridad al tratamiento de los más vulnerables para no saturar los hospitales y evitar propagar la infección entre los grupos de riesgo (mayores y enfermos de otras dolencias); y que quienes presenten síntomas leves, similares a un catarro, deberán permanecer en sus hogares y no acudir a los centros médicos. No prohibió los eventos multitudinarios, pero sí pidió a los organizadores que se planteen reducir su tamaño o suspenderlos.

Hasta ahora, Japón había puesto la prioridad en evitar la llegada del virus a su territorio, una estrategia que no ha funcionado. “Ya ha comenzado la transmisión local”, admitió el exdirector regional para la Organización Mundial de la Salud y jefe de la Organización de Sanidad Comunitaria de Japón, Shigeru Omi, del panel de expertos que asesora al Gobierno. “El principal objetivo a partir de ahora debe ser controlar la velocidad de la propagación y minimizar las muertes y gente con síntomas graves”, explicó.

En el deporte ya habían empezado las medidas drásticas. El maratón de Tokio se celebrará el domingo pero solo con atletas de élite. Además, la liga de fútbol, la J-League, ha suspendido sus partidos hasta el 15 de marzo. En una entrevista con la agencia Associated Press, Dick Pound, del Comité Olímpico Internacional, afirmó que en tres meses decidirán qué ocurrirá con los Juegos de Tokio 2020 (previstos entre el 24 de julio y el 9 de agosto). De momento, la formación para los voluntarios del evento se ha pospuesto.

La crisis llega cuando está a punto de acabar el curso académico y numerosos institutos y universidades tienen previstas sus ceremonias de graduación en marzo. Algunas, como la Universidad Internacional de Akita, suspenderán la suya. En otras, las autoridades educativas han propuesto que sean más breves y en petit comité.

Selectividad

Los colegios con alumnos o trabajadores contagiados han suspendido las clases. Es el caso de un instituto en Ebetsu, que tiene un profesor infectado y cerrará hasta el día 6. El Ministerio de Educación se plantea pedir a los centros de zonas afectadas que cancelen las clases. Sí ha transcurrido con normalidad la prueba de Selectividad para la entrada en 168 universidades japonesas.

El sentimiento de urgencia del Gobierno nipón contrasta con la lenta reacción de los primeros días de la crisis. Cuando llegó el primer avión de repatriados desde Wuhan, a finales de enero, los pasajeros decidían voluntariamente si se sometían a las pruebas para detectar el virus. Dos se negaron. Tampoco estaba prevista una cuarentena obligatoria en un lugar designado, sino en los domicilios particulares.

La cuarentena del Diamond Princess fue muy criticada. Durante días el barco se convirtió en el mayor foco de infección fuera de China. Tokio, sin embargo, no aisló a los pasajeros y el 3 de febrero les permitió abandonar el navío. En la cuarentena, 23 pasajeros no fueron examinados. El ministro de Sanidad, Katsunabu Kato, tuvo incluso que pedir disculpas.

Burócratas sin formación

Parte de los errores de la gestión nipona se atribuyen a la rigidez de su burocracia. Japón carece de un organismo independiente encargado de la prevención y control de enfermedades, y no hay funcionarios con la formación para responder a esta crisis. El órgano al frente es el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas, del Ministerio de Sanidad. El primer ministro, Shinzo Abe, cuya popularidad ha sufrido un revés, anunció que “se planteará” crear un ente independiente.

La semana pasada, el profesor Kentaro Iwata, experto en el control de enfermedades infecciosas, subió a bordo del Diamond Princess y denunció la situación en el barco. La falta de un grupo de especialistas llevó a medidas preventivas “inadecuadas” como no delimitar las áreas libres de virus y las posiblemente contaminadas.

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