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Roma, Milán y Turín restringen los vehículos diésel por la contaminación

La capital ha prohibido la circulación de los automóviles más sucios durante tres días en las horas de más tráfico

Colapso de tráfico en Roma.
Colapso de tráfico en Roma. REUTERS

Roma ha prohibido, durante al menos tres días, la circulación de todos los vehículos diésel como medida para reducir las emisiones nocivas y combatir la alta contaminación. Esta medida pionera en la capital coincide con las restricciones en la misma línea que han impuesto otras ciudades del centro y del norte de Italia. Después de varias semanas consecutivas de clima soleado sin lluvia y con escaso viento, se han activado decenas de alertas en todo el país y limitaciones al tráfico que, de media, durarán, hasta este jueves.

En la capital, el ayuntamiento ha vetado la circulación de automóviles diésel, furgonetas y motocicletas durante las horas de mayor tráfico, desde el martes hasta el jueves, en la denominada franja verde de la ciudad, un área urbana de unos 150 kilómetros cuadrados que funciona como zona de bajas emisiones: de lunes a viernes, todos los vehículos anteriores a 1992 no pueden acceder a ella, ni tampoco los diésel precedentes a 1996. Mientras dure la prohibición extraordinaria, que según los cálculos del consistorio afectará a aproximadamente un millón de vehículos, ningún diésel podrá circular por la zona en las horas más transitadas de la mañana, de 7.30 a 10.30 y de 16.30 a 20.30.

Italia tiene un límite permitido para la contaminación por partículas finas (PM10) de 50 microgramos por metro cúbico. Algunas áreas de Roma —más de la mitad de las estaciones de medición— han excedido ese nivel, por encima del cual la calidad del aire se considera un peligro potencial para la salud, durante 10 días consecutivos, lo que ha motivado las restricciones en la circulación.

Según un estudio del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental italiano, Roma es la ciudad con mayor número de vehículos del país, con 1,6 millones de automóviles circulando por sus calles que producen el 57% de la contaminación atmosférica, lo que le ha valido el apelativo de “capital de la polución y los coches”.

Los niveles de contaminación también han aumentado de forma considerable en otras grandes ciudades como Milán, que ha restringido la circulación en varias ocasiones de forma intermitente desde el 3 de enero para los vehículos diésel anteriores a 2005, incluidos los de transporte de pasajeros y mercancías y que se ha declarado en “emergencia”. En Nápoles, desde el pasado octubre está en vigor un plan de restricciones al tráfico que prevé finalizar en marzo de este año y que contempla vetos a la circulación durante tres días a la semana en diferentes franjas horarias, con el objetivo de mejorar la calidad del aire.

Turín, una de las ciudades italianas con mayores problemas de contaminación, ha inaugurado hace unos meses un nuevo sistema según el cual las limitaciones a la circulación se establecen en función del número de días consecutivos en los que se registre unos niveles excesivos de contaminación. Si las partículas tóxicas están presentes en el aire durante más de cuatro días se activa el nivel 1 y así progresivamente hasta llegar al 3, con 20 días seguidos de polución excesiva. A mayor nivel, aumenta el número de categorías de vehículos que no pueden circular. Actualmente la ciudad norteña se encuentra en el 2, desde el día 5, por lo que ha activado restricciones a los vehículos anteriores a 2009.

El asesor de Ambiente de la Región del Piamonte, Matteo Marnati, ha pedido a Bruselas un fondo europeo dedicado a las emergencias ambientales y un “plan Marshall” para combatir la contaminación. También ha reclamado a la alcaldesa de Turín, Chiara Appendino, del Movimiento 5 Estrellas, una formación con una fuerte impronta ambientalista, que el transporte público sea gratuito durante los días de restricciones.

A pesar de las limitaciones al tráfico en varias ciudades, Roma ha sido la única que ha prohibido la circulación a todos los vehículos diésel, lo que ha despertado la ira de la Unión Petrolera, la asociación italiana de compañías petroleras, que ha cargado contra la disposición del ayuntamiento. “Es una decisión totalmente injustificada desde el punto de vista científico que no ofrece ninguna ventaja ambiental y que, por lo tanto, penaliza innecesariamente a un amplio segmento de ciudadanos”, señaló en un comunicado.

El principal grupo ambientalista de Italia, Legambiente, criticó, en cambio, la lentitud con la que ha reaccionado el equipo de Gobierno de la ciudad. “La decisión se ha retrasado de forma increíble. El ayuntamiento solo ha prohibido la circulación a los diésel después de 10 días de aire envenenado”, indicó en una nota.

Algunos representantes de la comunidad científica consideran que este tipo de medidas que están tomando los ayuntamientos son insuficientes y creen que sería necesario ampliar las iniciativas, y, por ejemplo, establecer limitaciones sobre el número de kilómetros que puede recorrer cada coche o un mayor control de los sistemas de calefacción. “Mete a muchos fumadores en una habitación cerrada y pide a un par de ellos que dejen de fumar. Tal vez habrá un poco menos de humo, pero hasta que no se abra la ventana las cosas cambiarán muy poco”, ha dicho Cinzia Perrino, directora del Instituto para la Contaminación atmosférica, del Centro Nacional de Investigaciones, al diario La Repubblica. “Llevamos 20 o 30 años refugiándonos en medidas como estas y poco se está haciendo para encontrar soluciones que tengan sentido a largo plazo”, ha añadido.

Según un estudio de la ONG estadounidense International Council on Clean Transportation, que destapó el escándalo sobre la manipulación de emisiones contaminantes en vehículos diésel Volkswagen, Italia se encuentra en el noveno puesto en el ranking mundial de muertes prematuras causadas por la exposición a la polución. Los investigadores resaltaron la situación alarmante de Milán y Turín y señalaron que en torno al 40% de los fallecimientos prematuros que se produjeron en 2015 causa de la contaminación en esas dos ciudades estuvo provocado por las emisiones nocivas de los transportes.

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